Frulación Parte 1

Las Fiestas

Al idioma español le faltan palabras, debería existir un término para explicar la sensación que tienes cuando llevas conduciendo cuatro horas para ir a una fiesta donde solo conoces a la anfitriona y su invitada de honor, mientras todo tu organismo sabe que es una mala idea. A falta de un término; me inventaré la palabra frulación. Que describe la sensación previamente descrita.

La carretera es una línea sinuosa que atraviesa la jungla con intención de unificar dos complejos turísticos que se encuentran en medio de la nada. Exactamente en el kilómetro 58 hay un poste rosa flamenco señalando un camino que se sumerge en la jungla sin mayor señal de civilización que dos líneas donde no crece el pasto. La frulación que siento me hace meditar si no es mala idea meter mi auto compacto a un sendero tan empinado y oculto.

El principal motivo de todas las inseguridades y actos riesgosos residía en el hecho de que yo estoy varios millones de dólares por debajo de los invitados a esta fiesta, conocí a Daniela (la anfitriona) en un evento de caridad donde yo era orador. Ella estaba en representación de su tía: una señora de apellido rancio (Albarrán de la Villa) y libido impactante, que aprovechaba la obscena fortuna que le dejó su marido para organizar eventos de caridad donde pudiera pescarse a un bombero, rescatista o policía de buen cuerpo para pasar el rato. Como la mujer se encontraba en las habitaciones del piso superior con un paramédico que le gustó Daniela suplía a su tía haciendo las presentaciones, saludando a los invitados recién llegados, recordando nombres y evitando que el evento se transformara en dos fiestas diferentes (una para beneficiarios y otra para donadores).

Conocí a Daniela y Ely mientras ambos sufríamos un severo caso de frulación. Yo era incapaz de sentirme cómodo en la fiesta y definitivamente a la chica le molestaba tener que utilizar un vestido de noche plateado, unos tacones de aguja 100% imprácticos y una amiga que lucía despampanante con lentejuela roja.

Hepburnhaircut

Ely estaba tan fuera de lugar como yo, se trataba de una estudiante de intercambio que se estaba quedando en la finca de los Albarrán de la Villa, todo como parte de una estrategia de la tía para conseguir jóvenes extranjeros que la consintieran. Lamentablemente su feminidad y heterosexualidad habían resultado un inconveniente, así que había quedado relegada a hacer compañía a la única sobrina que no estaba de viaje en el extranjero. A diferencia de Daniela o un servidor ella era 100% adaptable, por lo tanto: con un vestido entallado de lentejuela roja y tacones de aguja se paseaba por toda la fiesta haciendo amistades, escuchando historias de rescates y consiguiendo algunos cheques para los cuerpos de protección civil de la ciudad.

Fue así como pasé los siguientes cuatro minutos explicando que yo había diseñado el sistema hidráulico de los nuevos camiones de bomberos que los Albarrán de la Villa estaban donando, el resto de la velada permanecí asintiendo mientras “participaba” en los grupos a los que Ely me llevaba. En algún momento del evento estaba solo junto con aquella hermosa mujer que parecía haber nacido para los vestidos de noche, hacía tiempo que Daniela había desistido de calzar los tacones, y  usaba unas sandalias blancas mientras todo el protagonismo recaía en el mayordomo que despedía a los últimos invitados. Volví a sentir frulación mientras mi rostro se acercaba al de la chica de lentejuela roja. La sensación no se fue después de que me plantaran el mejor beso de mi vida y el sentimiento se incrementó cuando Daniela me invitó a una fiesta en la casa de verano de sus padres. Donde me prometió volver a ver a Ely.

En todo caso mi pequeño automóvil ha tolerado de manera bastante aceptable los 500 metros de camino rural y se ha sentido agradecido cuando después de una curva especialmente terrorífica visualizamos una entrada monumental oculta en selva. Un guardia de seguridad me solicita mi invitación, un mero formalismo puesto que de alguna manera él ya sabía mi nombre.

Utilizar esta casa solo una semana al año debería estar penado por la ley: Es una finca con establos, piscinas, una mansión de dos pisos y medio frente un acantilado que da cara al océano y unas picaras escaleras que llevan a una playa privada.

En cuanto entro al jardín puedo ver a Ely que deleita a varios con un vestidito blanco qué en los años 50’s hubiera contado como traje de baño. Detrás de mí, escucho la voz de Daniela que con una sonrisa y un tono meloso me dice:

-Se lo puso especialmente para ti. Hoy es su fiesta de despedida y al parecer te tiene planes para esta noche. Ahora trata de comportarte como si no estuvieras pensando en arrancarle el vestido y saluda a mi marido-

El hombre es un espectáculo por sí mismo. Un cuerpo moreno cubierto de tatuajes rojos, un hueso de pescado atraviesa el puente de su nariz, cabello negro hasta el hombro y el taparrabos con plumas de colores.

Daniela quería un médico brujo de las amazonas como un toque único para su casa, cuando encontró uno que le gustó, este se negaba a dejar su aldea. Se realizó un acuerdo con la tribu, ella les puso una clínica que ayudara a tres comunidades y a cambio se podía cazar[1] con el medico brujo y llevárselo a donde quisiera. El matrimonio no tiene validez fuera de las junglas de Brasil y ni si quiera se ha consumado, pero a la mujer le encanta presentar a su esposo en las fiestas.

El medico brujo me da pequeños empujones mientras me aleja de la fiesta y me lleva a un lugar detrás de los establos, puedo escuchar a dos Juniors con uniformes de polo hablar de Ely y de su habilidad en las artes amatorias, me molestaría pero su vocabulario me basta para saber que ambos presumen de hazañas teóricas aun no realizadas y no dejan de ser niños tratando de impresionar. Un poco más alejados  de la propiedad detecto una aguja sobresaliendo de mi cuello, medico brujo recupera su dardo y yo me lanzo a un viaje psicodélico, ojala alguien ponga un disco de Pink Floyd.

[1] Del verbo: Conseguir el mejor espécimen posible, según tus capacidades.

Nota del cerdo:

¿Qué clase de final es ese? Les diré algo, si les interesa saber qué más pasó publicaré el resto de la historia después de 12 horas de suspenso. ¿Les parece suficientemente cruel y emocionante? No olviden comentar.

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8 comentarios en “Frulación Parte 1

  1. Pero por favor!!, con lo bien que iba la narrativa, los personajes el ambiente y la trama. Todo se estaban tejiendo de manera sublime; hasta estaba preparando un premio para un escritor tan excelente y poco convencional como tú y sales con esto??? Crueldad es poco, doce horas son muchas y espero que ese viaje psicodélico dé el clímax de la historia que tus extraños y trastornados seguidores merecemos.

    PD: es de lo mejor que te he leído CV. Bravo y frulacidades!! (Se dice así??) Ups.

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