Yo contra el refresco negro.

¿A cuántas substancias legales podemos hacernos adictos? Más importante aún: ¿Dejar un vicio es cuestión de disciplina o de resignación?

Bueno, yo no tengo problemas con el alcohol o el tabaco pero poseo (o poseía) un autentico vicio: El refresco de Cola

El veinticuatro de Diciembre del año pasado mi abuela qué generalmente me saludaba con “Siéntate a comer mijo, estas muy flaco”  cambio su motivacional saludo por un “Este año estás más gordito mijo.” Eso me hizo pensar y durante toda la noche acompañé a una botella de 2 dos litros de refresco mientras meditaba sus palabras.

El principal elemento para bajar de peso es disciplina, yo me consideraba disciplinado puesto qué era capaz de publicar un cuento a la semana, pero… ¿Y si eso no era suficiente? Pues primero debería de demostrarme qué podía tolerar cualquier cambio en mi vida diaria y elegí el refresco de cola.

Mi tren de pensamientos era el siguiente:

La cocacola me costaba dinero, agregaba una cantidad ingente de calorías y me gustaba mucho. Si quería demostrarme qué era capaz de hacer cosas más difíciles en pro de mi peso debía dejar el refresco permanentemente.

Aquí algunas de las anotaciones al respecto:

Día 2:

Es sorprendente la cantidad de refresco qué hay en mi casa, todos los consumimos aunque sea a diferentes tazas, a mi madre le dura tres días una botella de medio litro pero mi padre llega a beber un litro diario, en todo caso siempre hay una porción disponible en la casa. Lo qué más me afecta es qué no puedo beberlo.

El refresco negro se ha colocado como un miembro de facto en la familia mexicana, el 90 de las familias posee una dotación constante del producto. De hecho México es el principal consumidor del refresco lo cual se  traduce en un ingreso de dos millones de pesos diarios[1], también es la segunda mayor fuente de basura en la ciudad, afortunadamente los envases suelen ser reciclables o retornables.

Día 3

Si bien pudiera ser un caso de autosugestión todo en indica qué padezco un síndrome de abstinencia a pequeña escala. Estoy teniendo problemas de sueño y concentración, además padezco de un antojo constante.

Contra la creencia popular el refresco ya no contiene azúcar refinada, con la intención de bajar los precios se utiliza un extracto de lúpulo de maíz el cual es más barato, ofrece el mismo sabor dulce y aumenta el número de calorías disponibles el único motivo por el qué nuestro organismo no vomita esta substancia el acido fosfórico o carbónico disuelto en el refresco, el cual aparte brinda una falsa sensación de ligereza a la garganta, el único motivo por el qué nos sentimos refrescados al beber es qué los ácidos disuelven la capa de grasa y mucosidad disponible en nuestro organismo.

Día 4

Estoy seguro de qué he pasado mayores periodos sin el maná que esto, pero la conciencia de qué aunque pueda no voy a consumirla me roe hasta los huesos.

Cuando se reemplazó la azúcar refinada el dinero ahorrado no afectó el precio ni las ganancias de la industria refresquera, en lugar de eso se invirtieron los ahorros en publicidad. Desde la presencia en todas las tiendas las cadenas de televisión e internet hasta colocación de productos como decoración vintage. Incluso existen tiendas especializadas en la venta de productos con la imagen del refresco.

Día 8

Estoy defecando mejor y con mayor frecuencia, no se si está relacionado con el refresco.

Conforme la dosis diaria de azúcar se reduce el cuerpo requiere menos agua para los procesos digestivos, por lo tanto los tiempos de traslado dentro de los intestinos bajan y el agua sea aprovecha para otras funciones corporales.

Día 11

Hoy entré a una tienda e instintivamente me dirigí al fondo por una botella, tuve qué regresarla.

El primer obstáculo para dejar un vicio es el habito, esto está tan arraigado en la mentalidad local qué las cadenas de tiendas y los comercios pequeños lo aprovechan en el acomodo de sus locales como ancla para otras ventas.

Día 13

Los efectos se comienzan a volver notorios en mi nariz y piel.

El aumento de agua en el organismo permite una mayor eficiencia en los sistemas sudoríparos cutáneos, eso facilita la expulsión de grasa de la piel.

Día 17

Han aparecido espinillas en otras partes de mi cuerpo, curiosamente mi nariz se sigue limpiando.

La verdad es que aquí no encontré ninguna información al respecto.

Día 33

Perdí cuatro kilogramos en un mes, el problema será seguir bajando.

Eventualmente el organismo se acostumbra y necesario buscar otras formas de desestabilización si espero perder más peso.

 

La mayoría de las cosas qué escribí el día de hoy ya las sabía antes de comenzar con mi abstencionismo, en su momento no me importaban y para ser justos siguen sin importarme, lo qué yo quería era hacer un ejercicio de autodisciplina y evaluar sus consecuencias.

No es la primera vez qué lo intento, ahora si te quieres reír puedes leer mis malas experiencias en el gimnasio.

[1] Revista del consumidor (octubre del 2015)

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