El Viento Antipsicomaquiavelico

Ella vino a mí con esa sonrisa hermosa y me partió el corazón,  la vecina de enfrente con su cabello negro como la obsidiana y su suave piel bronceada por el sol, atravesaba el pasillo con su nuevo novio. Con los guantes de box colgando de hombro, el flamante pretendiente  me dirige una sonrisa llena de confianza.

—¡Hey! Tú debes de ser el vecino de Ale, dice que te vas a hacer rico con la basura.—

—¿Eso te dijo? Yo no diría rico.— Mirada acusatoria para Ale, que me sonríe mientras se cuelga del fornido brazo del extraño.—Es solo un pequeño invento en el que estoy trabajando, se trata de un generador de…—

—Tengo que irme amiguito, luego me cuentas de eso.— Mi vecina me manda un amigable beso mientras acompaña a su nuevo novio al gimnasio.

Allí va el de este mes, un  esqueuomorfismo de un héroe medieval: Grande, fuerte, bruto y ejecutando alguna labor administrativa en la fábrica de su tío, o yo que sé, el del mes pasado me dijo que era físico hasta que descubrí que trabajaba en el consultorio de fisioterapéutica de su hermana.  Era como el cuento del ornitorrinco que quería ser otorrinolaringólogo, pensaba que porque el nombre se parecía era casi lo mismo. No era tan mal sujeto.

En la mesa hay tres chelines y una botella de brandy, debajo descansaba mi invención, el bote de papas fritas medio oculto en la esquina y los elefantes de vidrio me indicaron que mi mascota y pase de salida de había dado otro atracón.  Solo debo convencerlo de que la basura es más sabrosa que la comida italiana y mi cerdo comenzará a fabricar juguetes con la basura. El estómago de mi animal está hecho con polímeros: Ciclopentanoperhidrofenantreno para ser más exacto.

El pobre cerdo verde puede comer lo que sea y terminará defecando un juguete, el otro día se comió una lasaña completa y defecó un pequeño unicornio rosa salvaje, hoy se comió unas papas y me dejó unos elefantes de vidrio. Algún día mi cerdo cambiará el modo en el que el mundo produce, mi plan no tiene psicología maquiavélica, solo hombres frustrados y animales inocentes.

A la mañana siguiente Ale solloza,

—Igual que los anteriores, todos pasan una noche y se desaparecen, ¿Por qué no  pueden ser más como tú?—

—Nadie debería ser como yo.— Y no le miento, —Te aseguro que solo está perdido por unas horas, al rato te llama.— Y eso es una mentira que he repetido cientos de veces.—Ten: Mi cerdo ayer fabricó unos canguritos de peluche.—

Mientras ella llora, yo me pregunto si todos los boxeadores servirán para hacer canguros de juguete.

 

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Cinco diálogos que no aparecerán en ningún cuento.

1

—¿Tienes idea de quién es mi padre? Cuando él lo sepa…?—

El detective jaló el gatillo y observó con paciencia como el cuerpo del joven se desangraba.

—Tu padre es un infeliz que pagó cien pesos por una cogida rápida en Alvarado.—

2

—Lo que le mostraré a continuación es el tequila del futuro, un solo trago le causará los efectos de beber varias botellas sin los humillantes efectos de encontrarse completamente alcoholizado.—

—Por qué alguien quisiera causarse resaca sin la embriagues.—

—El estudio de mercado demostró que lo más importante del alcoholismo es una resaca épica algo que puedan contar a sus amigos.—

3

—La parte más divertida de todo esto es que hay 6 finales alternativos dispersos en las diferentes ediciones del libro.—

—Efectivamente—

—Pero vamos a anunciar que hay 7 finales alternativos disponibles, de esa manera a gente comprará muchos libros tratando de completar la colección.—

—Y cuando el libro pase de moda lanzaremos al mercado el séptimo final, solo para ganar más dinero.—

—¿Cómo se le ocurrió la idea?—

—¿Nunca ha coleccionado estampas?—

4

—¡Por fin ha llegado mi pizza con extra piña! Tenga, el doble del valor de la pizza en propina.—

5

—Lo entiendo perfectamente.—

El joven que trabajaba en la tienda departamental sonrió.—

—Usted no tiene ningún control sobre los precios de los productos, y considerando que llevo los últimos 8 minutos presumiendo de mi elevada capacidad económica sería no solo inmoral, si no patético exigir un descuento extra al producto más barato del catálogo.

Nota del Cerdo:

Voy llegando de vacaciones, agradezcan que todavía recuerdo cual es la letra “J”

La teoría Wikipedia-Pratchett

Según mis últimas investigaciones y un algoritmo matemático muy complejo[1],  Cualquier artículo de la Wikipedia está a 8 vínculos de una entrada relacionada con Terry Pratchett. Puede sonar como un trabajo ocioso y un desperdicio de cálculos matemáticos pero también es un ejemplo de que toda la información del planeta en realidad ocupa muy poco espacio en realidad.

Teoría P

Como ya notaron esta semana me ganó la pereza, o tal vez por fin terminó  la descarga de The Witcher.  En todo caso se aproximan grandes momentos para los fans de cerdo venusiano.

Nota del Cerdo:

¿Que fue lo ultimo que ustedes buscaron en la wikipedia?

[1] El mismo que utilizan esos sitios que te ayudan a encontrar pareja.

Odiar es vivir

—¿Y qué te parece este?—

—Lo odio, supongo que luce igual que los últimos quince que vimos, mejor veamos el siguiente, ¿Qué es lo que dice su perfil?—

—Mide uno setenta y nueve, vive a tres kilómetros de aquí y es piloto comercial.—

—Así que es un piloto eh… —

Las dos chicas estaban sentadas en la cama, el objetivo de la “pijamada” era ayudar a Sandra con su rompimiento, hace apenas dos semanas ella desodiaba a Raúl, era incapaz de encontrar un solo defecto en él. Ahora estaba sentada con Sofía viendo perfiles de solteros en línea, ella odia las citas por internet, pero odia aún más que Raúl se casé la próxima semana.

—Sí, piloto comercial.—Hizo énfasis en la parte comercial, a Sandra no le gustan los militares. —Dice que odia el reguetón, las ciudades costeras, la astrología, los gatos y a las personas que fuman.—

—¡Siguiente!— Sandra se sirvió helado en una copa de vino.—Odia a la astrología, no es que yo crea en eso, pero yo odio a esos sujetos que van por la vida odiando a los que no creen en sus cosas lógicas.— Sofía visitó el siguiente perfil, a diferencia de su amiga era partidaria de las citas por internet, conservaba el método de leer primero los perfiles y luego mostrar la foto, cuando un hombre odia las mismas cosas que tú, es más fácil que te parezca atractivo.

—Asesor financiero, uno ochenta y cinco, vive a seis kilómetros—A falta de quejas o comentarios continuó leyendo.— Odia los vehículos todo terreno, el XBOX, los mariscos, a los mexicanos y también odia las granjas.— Su compañera hizo una mueca.

—Apuesto dos a uno a que es gordo, yo odio a los gordos. ¿Odia el XBOX? Una cita con él y va estar hablando de la superioridad de su playstation, de su computadora o yo que sé. Muéstrame la foto, si no está usando un fedora te pagaré la renta el resto del año.—

—Como supiste que usaba un fedora.—

—Elemental mi querida Sofía, si me hubiera dicho que odiaba los videojuegos pudo haberme engañado, pero mencionó una marca eso quiere decir que no odia toooodos los videojuegos y eso solo quiere decir una cosa: Que son muy importantes para él y que hay uno que desodia. Y ese tipo de sujetos siempre utiliza un fedora, es casi de ley. ¡Siguiente!—

—Odio a Sherlock Holmes—

—Tengo entendido que Conan Doyle jamás utilizó esa frase en sus novelas.—

—Estos sitios funcionarían mejor si pusiéramos lo que antiodiamos en lugar de lo que odiamos.—

—Nah, las listas serían infinitas. Las cosas que odiamos son específicas, el resto son solo detalles.—

—Pero que hay de lo que antiodias más, ya sabes… cuando odias a un sujeto solo por que odia algo que tu desodias.—

—Eso es un comentario preodioso, Invéntate esa palabra y mándala a Redaers Digest, tienen una página para gente como tú.—

—Esa revista es postodiosa, en lo personal la superodio.—

—Entonces pasa al siguiente perfil, en esa página tuya debe haber alguien desodiable.—

Ciudad Polar

A veces la ciudad me hace odiarla y amarla, avanzas entre un mar de rostros mientras tu nariz se debate entre el aroma de la cebolla asada y el olor a orines rancios, entre todos los cuerpos anónimos que comparten el espacio donde vivimos de manera inesperada, la distingues: Sobresale entre el océano de extraños, su mirada es diferente, su cabello reluce, el rostro te ilumina y su manera de caminar la hace única. Son solo unos segundos en los que recuerdas por qué amas a la ciudad; la belleza de sus habitantes, ella es uno en un millón y durante algunos segundos te enamoras.

Ella continúa su camino como si nada, eres un hombre más en la multitud, un fragmento del universo de personas sin mayor detalle en la existencia. La ciudad se vuelve fría y mustia, el hedor de los orines de vigoriza, probablemente un borracho sació sus necesidades aquí anoche. ¿Sufría el de amores? Es posible, la ciudad es cruel e indiferente con muchos al mismo tiempo, la única evidencia de su existencia es el penetrante perfume de sus decepciones, un recordatorio de por qué esta ciudad te odia y te ama.

Esta ciudad tiene cuatro millones de habitantes y dieciséis millones de historias, todas son diferentes, puede haber constantes, pero cada habitante es un millar de variables diferentes.

A las ocho de la mañana un grupo de colegio privado visita la estación del tren ligero, los niños se toman selfies y se emocionan, es la primera vez que utilizan el transporte colectivo y esperan una lección emocionante. A cuatro metros de allí; un niño vende miel junto con su madre, tiene la misma edad que los estudiantes, para él el tren es solo una repetición rutinaria, se abren las puertas y los clientes pasan enfrente. Si uno de cada 100 le compra algo, podrá ir a la escuela en la tarde.

Todos los sábados, en el mismo lugar cientos de jóvenes se reúnen, se organizan para comerciar, debatir y convivir. Todos ellos se consideran minorías a su manera, gustos en música, intereses políticos, amenidades culturales, alimentos orgánicos y “tantitas” drogas. En el centro del refugio cultural, un militante de izquierda canta sus consignas y reparte folletos, promete a los cuatro vientos: prosperidad, igualdad y paz. A tres cuadras de allí, en una silla de ruedas, descansa doña Gaby. Su último nieto murió en un accidente de motocicleta en el 2015, no tiene acta de nacimiento ni pensión alguna, su difunto marido le dejó cuatro propiedades para vivir de las rentas, cuatro parientes lejanos habitan las propiedades mencionadas, ninguno la ayuda económicamente, su ultimo aliado es la hija que se quedó para cuidarla, la hija padece retraso mental. Todo a solo tres cuadras de distancia.

Entre el templo de Jesús María y el templo de Santa Teresa de Jesús hay una casa construida en 1890, la fachada es del mismo material que los templos y conserva el estilo arquitectónico de los otros edificios históricos: Arquitectura clásica con toques de barroco. Las casas en ambos lados son mucho más recientes, los portones del frente fueron reemplazados por las cortinas de un local comercial, allí venden discos y playeras de música metal, es la cosa más normal del mundo.

El parque se encuentra al centro de uno de las zonas residenciales más exclusivas de la ciudad, a petición de los vecinos el ayuntamiento envía semanalmente a una cuadrilla de jardineros, los domingos en la tarde, las sirvientas y los mozos de las casas aledañas se reúnen en el parque, en su mayoría son inmigrantes de estados como Morelos y Tlaxcala, se le permite descansar medio día el domingo, a los dueños de las casas no les gusta la gente pobre conviviendo en el parque, a petición de los vecinos el ayuntamiento retira a los civiles y enciende los arpersores para evitar que lleguen nuevos.

En una colonia de interés social hay un parque perfectamente perfilado, todas las plantas son cuidadas por los vecinos y hay un fragmento de acueducto olvidado adornando el centro del jardín, cada cuatro noches; gatos caseros y callejeros se reúnen como iguales allí. Los vecinos lo saben perfectamente pero actúan indiferentes, los felinos planifican la esclavización de la humanidad, tal vez tengan éxito dentro de diez años.

Origen de la foto.

Amo como comes naranjas

Zapopan, Jalisco

31/05/2016

 

Querida Erika, ¿Qué digo querida? ¡Amada! ¡Adorada! ¡Idolatrada! ¡Venerada! Y Muchos otros verbos que mejor te digo en persona y privado.

Hace dos días me preguntaste: ¿Por qué me amas? Y lo único que te contesté fue: —Porque sí.— Nos reímos mucho en ese momento, pero la pregunta siguió rondando por mi cabeza hasta hace un par de horas cuando decidí escribirte esto.

Me gustaría decirte que fue amor a primera vista, pero solo basta recordar nuestro primer encuentro para preguntarnos ¿Cómo terminamos juntos? Por la salud mental de ambos mejor no ahondaré en el tema.

Pero hice una lista de cosas que amo de ti, estoy seguro de que eso ayudará.

  1. Amo la ventanita que hacen tus dientes frontales cuando te ríes.
  2. Amo que aceptaras una cita más después de que la primera, segunda, tercera, cuarta y quinta cita fueran un desastre total.
  3. Amo cuando juegas con tu mechón de pelo y que insistas en que no puedo tocarlo.
  4. Amo que a veces eres altruista, pero cuando viste a ese limosnero farsante: le pegaste con su propio bastón.
  5. Amo el esfuerzo titánico que haces para llevarte bien con mi madre.
  6. Amo tu habilidad natural para insultar a mi hermana.
  7. Amo la manera en la que conduces y la paciencia que me tienes cuando yo estoy al volante.
  8. Amo tener que rogarte para sacarte a bailar y que al final me dejes jadeando en la pista.
  9. Amo tu gusto por las películas de arte y los videos de accidentes en patineta.
  10. Amo la manera en la que organizas tu ropa en los armarios y que dejes tus zapatos por todo el departamento.
  11. Amo tu manera de comer naranjas (y cualquier otro cítrico).
  12. Amo como limpias tus gafas con la manga de tu sweater.
  13. Amo el cuadro que pintaste y ahora escondes en la cochera.
  14. Amo la manera en la que te quitas los tenis.
  15. Amo hacer la despensa contigo y que compras galletas a escondidas.
  16. Amo tu cepillo dental de jirafas y que siempre tengas pasta de repuesto.
  17. Amo la manera en la que abrazas la almohada, y tu gusto para las cobijas.
  18. Amo cuando te levantas temprano y cuando te quedas dormida.
  19. Amo el olor de tu cuerpo
  20. Y amo cuando me dices te quiero.

Y lo único que aprendí de la lista es que carezco de alguna razón lógica para amarte, y tal vez eso sea la parte interesante del asunto, que si fuéramos lógicos y coherentes tal vez no estaríamos juntos, pero ambos estamos aquí, la lista crece cada día, y ¡Por amor de Dios! Cada te quiero más.

Dudo que esto sirva de explicación, y tengo serias dudas sobre mandarte esta carta, tal vez sería lo mejor, dejarlo en mi respuesta inicial: Te amo porque sí, y ya…

 

Con todo mi amor:

Ernesto.

 

Nota del cerdo:

¡Tranquilas chicas! No estoy enamorado ni nada por el estilo, es simplemente otro reto de insectos comunes. En esta ocasión se me ha pedido que escriba una carta de amor, debía ser carta, debía ser cursi y no se vale recurrir a estrambóticas relaciones autodestructivas.

Ahora otras cartas de amor escritas para el reto:

6 de junio de 2016 por Relatos Magar}

Amor a larga distancia por La Rata Gris

A Esmeralda por Angelos’s Universe

Me das paz por La Rechaca

Una carta (in)esperada por Universos Jean Rush

La lista se ajusta conforme los participantes suben sus trabajos.

Otra nota del cerdo:

¿Ustedes han recibido cartas de amor? Honestamente me parece una herramienta de cortejo muy útil que está cayendo en desuso. Si ustedes han enviado o recibido cartas de amor, me alegraría el día si me comentan  sus experiencias.

La novia del Huracán

Me tardé un par de años en darme cuenta, supongo que lo hubiera esperado de una meteoróloga profesional o de una bióloga marina, pero Edith era una contadora que trabajaba ocho horas diarias en un edificio con aire acondicionado.  Tal vez si hubiera puesto más atención, o si no hubiera intentado aprovecharme de la situación…

La primera pista fue cuando estábamos en un restaurante y en la tv pasaban una noticia sobre el huracán patricia. En la ciudad había una paranoia generalizada y me ofrecí a acompañarla a su departamento, durante todo el trayecto ella no dejó de ver noticias sobre el huracán en su teléfono, y cuando llegamos a su puerta me ofreció pasar.

En el estante había varios libros de meteorología que en ese momento no noté, mi amiga se había abalanzado sobre mí con una lujuria que consideraba incapaz de ella, y en lugar de poner atención a sus libros; yo estaba ocupado con su trasero en mi cara. Cuando terminamos nos quedamos desnudos en el sillón de la sala mientras la llovizna golpeaba la ventana. Se notaba algo de tristeza en su rostro.

Su frialdad posterior debió servir para que me alejara, en lugar de eso traté de acercarme a más ella, la busqué y supliqué, pedí disculpas por mi comportamiento en su apartamento y ella me aceptó. Pero seguía siendo fría, indiferente, similar a quien acepta un destino después de que sus sueños mueren.

Me sentí en la relación equivocada, hasta la siguiente temporada de lluvias.

El huracán Ramona había llegado a la ciudad, yo había mantenido a Edith a mi lado a base del canal del clima y regalarle libros de meteorología, pero aquella noche la tormenta impactó de lleno a mi departamento, con una dulzura inusual salimos a mi balcón y dejamos que la lluvia torrencial golpeara nuestros cuerpos. El agua y el granizo nos azotaban  impiadosamente, Ella estaba tan feliz, tan cómoda bajo la lluvia y tan llena de vida. Lo entendía perfectamente, si quería hacerla feliz debía estar donde las tormentas.

Ojalá nunca lo hubiera entendido.

Cyclone_Catarina_from_the_ISS_on_March_26_2004

Aquí estábamos, ha pasado un año desde que entendí cómo hacerla feliz. Rentamos una casa junto a la costa y el Huracán Selma ha alcanzado la categoría cinco. Edith no hablaba: sonreía y jadeaba, solo se movía para cambiar  de ventana y lo único que comía era el agua con azúcar que le llevaba a la boca. Había perdido por lo menos cuatro kilos desde que le dije que rentaríamos una casa en la playa durante la temporada de huracanes, y le ha crecido todo el pelo. Su piel se notaba más pálida, sus pecas habían desaparecido, sus ojos color azul se habían opacado hasta parecer dos aceitunas verdes, sus labios estaban pálidos y su blusa blanca al mojarse transparentaba sus costillas.

Lucia tan feliz, era como si su propio cuerpo y mente fueran tan plenos que habían olvidado todo lo demás, no opuso resistencia mientras le ponía el impermeable amarillo y cuando entendió que la llevaba a un bote, sus dedos se clavaron en mi brazo de la emoción, había una locura inédita en sus ojos, la sonrisa incrustada en su rostro… y… ella era tan frágil.

Tal vez ese era su destino, y me utilizó.

El huracán era impresionante, el bote se agitaba con las olas del picado mar, pero ella mantenía el equilibrio a la perfección. Sin su impermeable me di cuenta de mi propia estupidez, ¿Cuánto hacía que no comía? ¿Alguna vez la hice feliz sin la ayuda de una tormenta tropical? ¿Cómo pretendía hacer que el bote regresara al puerto?

—Gracias.— Me dijo con un susurro que se antepuso sobre los alaridos del viento, el mar y el acero rompiéndose. Me dió un beso, más dulce que el néctar y más tierno que cien cachorrillos bebé.

Frágil, sólo vestida con unos jeans y una blusa blanca, caminó hasta la proa y se arrojó al océano.

Ella no sabía nadar.

Nadie la buscó, nadie me preguntó por ella…

Lo único que dejó atrás fue a mí.

Explosión Sifilítica

Los antiguos isleños cantaban sobre ello, la canción de las olas y el volcán.

Un poema milenario que cuenta la maldición que sufren estas islas:

Cada cuatrocientos años el volcán expele su furia, liberando fuego y ceniza, pero también la enfermedad. Sífilis… sífilis prehistórica, de la misma que padecían los dinosaurios durante la pubertad de la tierra.

Los nativos se han vuelto inmunes, han aprendido a prevenir la enfermedad, pero más de un hombre blanco ha quedado contagiado por la furia del volcán.

eXPLOSIÓN SIFILITICA

 

Esta excusa fue dicha por un marido a su mujer, como explicación por haber contraído  la sífilis después de un “viaje de negocios” al Pacifico sur.

Clavar un Gallo

Sentado en una banca metálica Javier miraba la estatua, el artista había creado con bronce una sensual figura patriótica que sostenía un estandarte con mirada al vacío. Beatriz Hernández madre fundadora de la actual ciudad de Guadalajara había nacido cientos de años antes que su admirador y amante, inmortalizada por clavar un gallo al suelo y marcar el sitio donde se crearía la metrópoli, su escultura en bronce seducía interminablemente al joven inventor.

La vio en carne y hueso. Vistiendo ropas modernas, la reencarnación de la peregrina  avanzaba a través de la Plaza Fundadores con un excitante contoneo de caderas dirigiéndose hasta el joven inventor. —Javier Gómez, mi señor desea hablar con usted.— La mujer olía a perfume; una mezcla de  naranja con maderas finas, Javier no sabía que decir o qué hacer, la reencarnación de su amor platónico redujo la distancia entre ambos, su busto estaba a escasos centímetros de su rostro y podía sentir su respiración en la piel. —El señor Demara no es un hombre paciente.—

No lo era, Lord Demara poseía un despacho semi-iluminado con muebles viejos de la categoría: “Se hacen más costosos cada año” el sillón tapizado en piel de jabalí  rechinó en cuanto Javier tomó asiento, si un presidente o un millonario se sentara en su lugar seguramente el mueble sería totalmente silencioso, pero era como si el mobiliario fuera consiente de la condición económica del trasero de Javier.

—Me ha encantado el resultado de su último invento señor Gómez, es una lástima que no funcionara como esperaba. Dígame: ¿Los genitales geodésicos eran parte del plan o solo un efecto secundario?—

El último invento no salió bien, un rayo que convertía a los blancos en negros y a los negros en más negros, durante un discurso Donald Trump se había convertido en negro y lo aprovechó a la perfección. Después del impacto inicial continuó con su discurso:

—Se los dije, la gente me pregunta: ¡Hey Donald como vas demostrarles a los americanos que no eres racista? Y les dije: ¡Tengo un plan! Es el mejor plan para demostrar que no soy racista. ¿Lo ven? Ahora soy negro, el mejor negro de todos, porque antes era un blanco, además soy rico y hago quedar bien a todos los negros. Podría volver a ser blanco si quiera pero quiero demostrar que los negros también pueden ser hombres Ricos e importantes como yo. ¡Haremos a América grande de nuevo! ¡Haré a los negros grandes! ¡Demostraré que un negro puede tener armas y no ir a la cárcel! ¡Haremos a América grande de nuevo!—

El plan salió mal, no hay mucho que se pudiera hacer al respecto, además el efecto del pene geodésico tampoco fue buena ideal, los medios no hablan de otra cosa y definitivamente Trump ganará las elecciones.

—Usted tiene gran talento pero poca dirección, yo puedo explicarle como derribar al necio, puedo darle las instrucciones necesarias, y a cambio nos libraremos eternamente del mal en la tierra.— Javier notó el símbolo del anillo: El compás y el estilete de los masones. ¿Siempre trabajarían de esa manera?

—¿Ha visto los caballeros de zodiaco mientras era niño? ¿O siempre ha dedicado su tiempo a ver la estatua de mujer muerta? ¡Quiero robots gigantes con alusiones griegas! Grecia resurgirá de las cenizas para transformarse en la próxima potencia mundial! Nosotros le ayudaremos y a cambio la tendrá a ella ¿Todavía puede recordar su olor a caoba y naranjas? Además me ayudará a eliminar el mal de tierra.—

Gómez aceptó, el taller y los obreros necesarios estaban Grecia. El inventor era feliz con Beatriz a su lado, y cuando la guerra acabara con la humanidad, los alienígenas que reencarnaron a la mujer podrían Clavar su Gallo en la tierra.

Nota del Cerdo:

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Me robé la foto del señor Eduardo López visiten su blog, ojalá no me demande.

Más allá del mar

En algún lugar, cruzando el mar, hay alguien esperando por mi.
Fuma tranquila, mirando las naves, y espera.
Se llama Vera, y esconde un revólver en el bolso. No tuvo una infancia normal, al igual que yo, cada noche teníamos la misma pesadilla: En la que estamos juntos, matándonos mutuamente en la humedad de un puerto.
No ha conocido varón, soy el único hombre en su vida, una sombra que vaga por los puertos buscando a una desconocida para matarla.
Es como un amor platónico:
En algún lugar, cruzando el mar, ella espera por mi. Sabe que llegaré, sabe que ella disparará primero.
Yo se que ella estará usando un abrigo tinto, ha comprado y usado abrigos de ese color desde los 16, es la urgencia de cumplir la profecía.
Me atrevería a llamarlo amor…