Juegos Fantasmales

Can’t3rv11e presume de tener cuarenta hectáreas para poder embrujar, yo solo tengo un departamento de cincuenta metros cuadrados y tres ambientes, pero la conexión es tan buena que jamás he tenido lag.

Anteriormente yo embrujaba este apartamento, hasta que llegó el ultimo inquilino con su pc y un contrato de internet de fibra óptica. Es sorprendente el internet; a través de la computadora nadie sabe que moriste hace treinta años, pero eso no es lo mejor; si escribes las palabras correctas en el buscador puedes encontrar a otros fantasmas.

Estadísticamente en la actualidad el 80% de los fantasmas tenemos acceso a internet, y por lo menos el 90% de los muertos en línea jugamos Light Body’s, allí fue donde conocí a Can’t3rv11e, es un fantasma británico y mi archi-némesis en esta aventura épica medieval. Este juego creado por un programador muerto conocido como pAzcal, se ha alojado en la red y no ha dejado de crecer desde el 2018.

La comunidad de Light Body´s es de lo mejor, el año pasado reunimos $40,000 dólares para las víctimas del terremoto en Nepal, una gran suma considerando que todos estamos muertos, ya saben: trabajos temporales online, fiverr y uno que otro fraude.

Actualmente estoy atrapado en nivel conocido como el laberinto, a diferencia de otras áreas del juego, en este mapa el cielo y el suelo siempre son negros y las paredes del laberinto son azul eléctrico, sabemos dónde está la salida, pero la llave la tiene el caballero amarillo:

Este podría tratarse del Boss más extraño de todo el juego, tiene un HP muy bajo y generalmente huye de los jugadores, pero si en el laberinto encuentra una antorcha; automáticamente se vuelve invulnerable por algunos segundos, cuando eso sucede todos los jugadores debemos huir de él.

El único motivo por el que sigo jugando esto es para derrotar al caballero amarillo, Can’t3rv11e dice que una vez que lo derrotas y sales del laberinto puedes enfrentarte al creador del juego: pAzcal un enigmático ente programador con acceso a servidores y almacenamiento en la nube, no saben cómo lo envidio.

Hoy hemos decidido trabajar en equipo, Can’t3rv11e, Pinky, B3nn7 y yo hemos dado persecución al caballero amarillo, ha agotado sus antorchas y lo tenemos rodeado. Ya no puedo contar más, ha habido un corto en la electricidad y el inquilino se ha levantado de su cama. Para mi el juego ya se ha acabado, la muerte puede ser tan injusta…

Neal Stephenson y 9gag

Dicen que el trabajo del autor de ciencia ficción es utilizar la lógica para predecir el futuro. En realidad su trabajo es escribir libros que vendan lo suficiente como para generar ganancias a la editorial, pero eso es otra historia.

Prefiero quedarme con la primera frase y desarrollarla un poco más.

En el año de 1996 el autor Neal Stephenson publicó la novela La era del diamante: Manual Ilustrado para señoritas, en este libro al igual que en su predecesor: Snow Crash (1992), el autor analiza cómo el concepto de país como territorio geográfico se va volviendo obsoleto conforme la comunicaciones avanzan. Por más que les duela a las instituciones tradicionales, es una obviedad que el desarrollo del internet ha permitido que numerosas personas con intereses y objetivos similares se mantengan en contacto constante.

De estos textos yo tomo el concepto de Phyles, se trata de grupos de personas con ideas y costumbres similares. Estas no se encuentran limitadas por condiciones geográficas, pueden estar dispersas por el mundo o integradas por pequeñas comunidades colocadas estratégicamente por el globo.

De tal manera que tenemos comunidades que ya no requieren de una ubicación geográfica para coexistir, mi ejemplo favorito son los sitios como 9gag. Aquellos que estén dispuestos a pasar más de cinco horas en un sitio como aquel, notarán que los usuarios han desarrollado su propia “subcultura”  en la cual el país de origen, el color de piel y otros rasgos geográficos son irrelevantes. Por otro lado, este tipo de comunidades poseen sus propias reglas, lenguajes y cultos, los cuales pueden resultar extraños y molestos para miembros externos. (Por ejemplo utilizan la banana como método de medición.)

A pesar de que he visitado numerosas Phyles de internet, me quedo con 9gag puesto que esta comunidad se formó a partir de los memes. Contra lo que la experiencia pueda decirnos el internet no originó los memes, antes de la revolución cibernética se definen como memes  todas las situaciones puntuales que definen la naturaleza de una comunidad en específico. Algo similar a lo que nuestros padres y abuelos llamaban chiste local.

Este año las phyles están dejando el internet y se están manifestando en lo que denominamos el mundo real.

Por algún motivo extraño, posiblemente la constante repetición, dentro de estas comunidades se ha creado un culto hacia cierto actor con marcada tendencia a no ganar el Oscar. Bueno… El pasado veintiocho de febrero de 2016 Leo finalmente ganó la presea, los miembros locales de estas phyles de internet previamente se habían puesto de acuerdo en festejar la victoria en puntos icónicos de sus respectivas ciudades.  Los festejos se llevaron “literalmente” alrededor del mundo, algunos sitios de internet se cayeron y se podría decir que todo el mundo pasó un buen rato. Excepto por los quejosos que siempre encuentran algún motivo para renegar.

Lo que no se puede dejar pasar es el hecho de que un meme de internet superó sus limitaciones digitales y ayer en la noche salió a las calles, esas personas con creencias y vínculos digitales por primera vez demostraron ser de carne y hueso. Posteriormente estás personas estratégicamente colocadas alrededor del mundo cuentan con un potencial social inmerso, en un punto álgido incluso podrían renunciar a sus comunidades actuales para formar una sociedad real con representación oficial[1].

Bajo esta lógica: la raza, el idioma o la ubicación geográfica pueden convertirse en vectores obsoletos y tal vez en algunos años el disculparte utilizando patatas podría convertirse en un rasgo mucho más significativo.

[1] Una sociedad muy rara pero hasta cierto punto igual de válida que ciertas minorías étnicas.

Libros Educativos 3.2

Para leer el capitulo anterior da click aquí.

Charlie 4

—¡Si mi entrenador! ¡Yo no me detengo!—

Emanuel apretó los ojos, debía suprimir el recuerdo lo antes posible, o no podría dar el 100%

—¿Tienes las instrucciones claras?— Bramó Focholia.

Emanuel asintió, no era necesario responder en voz alta, la voz del entrenador estaba en su cabeza, desde su nuca era capaz de saber todo lo que sucedía y hoy era un día de oportunidad, una misión importante donde se puede sobresalir entre el equipo.

Desde que tenía 13 años, el libro del entrenador Focholia estaba injertado en su nuca, dándole consejos, motivándolo y diciéndole cuando eran las fechas claves en su vida. Gracias a aquella lamina conectada en su sistema nervioso, había tomado las mejores decisiones. Alguna vez se había preguntado por qué no obligaban a todos a injertarse la guía del entrenador.  La voz del Argentino resonó en su cabeza clara y convincente:

—A los mediocres no les gusta mi método, si quieres ser un triunfador yo soy la única opción y  no tolero a los perdedores.—

Para el sonaba lógico, cuando su carrera deportiva se fue al trasto; sus oponentes también tenían el libro, muchos de sus compañeros de escuadrón conservaban el tomo conectado a su nuca y básicamente toda la gente que admiraba o respetaba tenia o había tenido la nuca.  Por su puesto su jefe: el señor André, conservaba la lamina vacía, pero según se dice se puede ser un triunfador sin necesidad de Focholia.

Los lectores del libro suave eran obreros fracasados y criminales en potencia, los que tenían al japonés en la nuca eran mentirosos y estafadores. Básicamente  Focholia es la única opción para el éxito honesto. Aunque no le gustaba pensar en ello, a veces podía encontrar lectores del entrenador en las redadas, los veía con los ojos amarillentos, victimas de su adicción al polvo, con los nudillos sangrando después de una pelea ilegal o simplemente llorando en rincón.

Las noches malas regresaba a su mente el recuerdo de su compañero Javier Manchado, la carne de sus manos era literalmente pulpa, pero seguía golpeando el cadáver de su esposa y no dejaba de repetir la maldita frase:

—¡Si mi entrenador! ¡Yo no me detengo! ¡Si mi entrenador! ¡Yo no me detengo! ¡Si mi entrenador! ¡Yo no me detengo!—

Ni si quiera puso atención cuando llegó la policía, aun así fueron necesarios tres agentes para que dejara de golpear el cadáver de la mujer,  ella también tenia a Focholia en la nuca.

Emanuel sintió una pequeña descarga eléctrica y escuchó la voz un su cabeza:

—Te están disparando ¡Defiéndete!—

André estaba gritando algo, no podía escuchar qué. Apuntó contra una mujer que corría hacia un pasillo, la voz de Focholia lo interrumpió:

—Tu objetivo huye por el pasillo, síguelo.—

Emanuel corrió tras el sospechoso, era un pasillo largo, André había mencionado algo sobre túneles de escape, aceleró el paso, ya había perdido una buena oportunidad cuando tenía veintidós años, aquel tiro libre le costó una carrera en el basquetbol profesional, esta vez no iba a fallar.

Supo de algo estaba mal cuando sintió el empujón, de su pecho sobresalía una varilla de cincuenta centímetros por lo menos, durante la persecución no notó las trampas. En su cabeza Focholia lo insultaba por detenerse.

—Creo que me muero entrenador.—

—¡Te mueres porque eres un mediocre! ¡Un jodido fracasado!—

—Debí poner atención en lugar de correr.—

—Debiste terminar tu misión ¡Inútil! ¡Haznos un favor y muérete de una vez!—

—¡Si mi entrenador! Yo me muero…—

Libros Educativos 3.1

Para leer el capitulo anterior: Aquí.

André

Necesitas conocer a tus enemigos, pero es más importante entender a tus aliados…

En una habitación color beige institucional tres uniformados y un profesional esperan. La luz de la alampara no ajusta a revelar los rostros y las persianas están abajo. Nadie fuma pero el humo de varios pitillos consumidos días atrás permanece atorada en el techo.

Alfa 1, Bravo 1 y Charlie 1 son los líderes de los escuadrones, todos conservan el tomo de “Nuestros Jóvenes” en la nuca, el Entrenador se hubiera sentido orgulloso. Aquí era donde terminan los deportistas de alto rendimiento que el señor Focholia “adiestraba,” aquellos no logran llegar a primera división antes de los 30.

Al menos aquí servían de algo, el crimen organizado y los terroristas también contratan muchos fracasados con Focholia incrustado en la nuca. En realidad no era culpa suya, ese estilo educativo no aceptaba fracasos y cuando se acababa el tiempo de brillar, solo quedaba una persona herida, confundida y desorientada. La policía, el ejército y la mafia ofrecen una solución: Estructuras jerárquicas con objetivos explícitos y literales. Nada que no puedan hacer, siempre saben a quién obedecer y una constante sensación de progreso.

Esto es lo que André tiene a su disposición: Tres escuadrones totalmente predecibles para capturar a un criminal totalmente impredecible. Hasta hace cuatro horas el objetivo era un hombre positivamente influyente en la sociedad. Cuando lees este tipo de frases en un informe policial, sabes lo que significa: Tiene dinero, tiene influencias y las cosas se pondrán feas si algo no sale como lo planeado.

-Muy bien equipo, esto es una captura de nivel político y más nos vale que nadie sepa quien hizo el arresto. Este desgraciado siempre supo que algún día vendríamos por él. Si observan el planto en infrarrojos pueden ver que el maldito tiene tres túneles de escape para abandonar el edificio, dos salen a bodegas en los muelles y el tercero a un club nocturno. Alfa 1 tienes que asegurar los tres túneles, recibirás apoyo de del departamento de control de drogas y armas de fuego, oficialmente se manejará como tres redadas para búsqueda de narcóticos, si de casualidad encuentran algo la Oficial Keyes se encargará de ello, tu misión se limita únicamente en asegurar las salidas de esos túneles.-

André se dio un respiro, no había parado de hablar. Si hacia una pausa durante una instrucción alguno de los tres líderes de escuadrón intentaría hacer una observación inteligente y no estaba de humor para eso.

-Oficialmente vamos a hacer una petición formal. Cuando los abogados sean rechazados y salgan del edificio Bravo 1 entrará por la puerta principal, no olviden que es un edificio de oficinas; Entran aseguran a los civiles y los evacuan. Si algún idiota intenta resistirse: Rómpanle la cara, y que los abogados resuelvan el problema.-

Bravo 1 lanzó un gruñido, no era el tipo de misión por la que dan medallas.

-Por último: el equipo Charlie y yo entraremos por la ventana de la oficina central. Es un ventanal de  treinta metros que da directo al escritorio del objetivo, tiene dos guardaespaldas, a nadie le importa si viven o mueren.  Lo más probable es que el desgraciado tenga algún As bajo la manga, no podemos subestimarlo. Si el tipo es realmente culpable; lleva tiempo preparándose para este día. ¿Alguna duda?-

Ninguno de los hombres contestó, tener dudas era algo que Focholia no permitía. André disfrutó del silencio.

-Totalmente predecibles.- Se dijo con tristeza.

 

Emily

-Nunca llega tarde a nada.- Se dijo Emily con un susurro, no era que en ese local de estación del tren alguien la fuera a notar, pero aún así necesitaba decirlo como un secreto para ella misma. No quería aceptar que le gusta su puntualidad, la manera en la que la trataba o como la miraba. Prefería convencerse en que el placer consistía en una plática inteligente y algo de sexo ocasional. Por supuesto que había tenido muy buen sexo con otras personas, pero… bueno…

Allí estaba Carlos, siempre vestía igual: Demasiado bien para un programador independiente, pero muy austero para un contratista del gobierno.

-No sé por qué me esfuerzo para llegar diez minutos antes si tu siempre llegas un segundo  después.-

Carlos sonrió – Había problemas en la oficina, nunca logro quitarme de encima a los federales y sus retrasos. – La sonrisa parecía honesta aunque en el fondo de su corazón Emily sabia que ocultaba algo.

-Tu edificio está en llamas, hay cuatro polis muertos en tu oficina, otra veintena de agentes gravemente heridos en túneles de tu propiedad y te acusan de liberar al terrorista de Puerto Rico.-

La sonrisa se desvaneció y Carlos desvió la mirada. -Quieres que te deje sola.-

-No tonto, siempre supe que algún día irían a por ti. Siéntate y ordena, que yo soy una contratista estatal muy respetada y puede que sea la ultima cena que me invitas…-

Libros Educativos 2.2

El abogado de Job

-Aunque se asiente campo contra mí, No temerá mi corazón: Aunque contra mí se levante guerra, Yo en esto confío.-

El abogado mira a Job a los ojos, él fue educado en una universidad jesuita y conoce a la perfección las escrituras, pero lo que hace Job da miedo. Cita las escrituras con ojos vacíos y está convencido de que no va a morir. El muchacho fue condenado a muerte por disolución, el mismo estado retrasó la ejecución durante casi cinco años con la esperanza de que el chico confesara y entregara a los planificadores del ataque, pero ya no se puede retrasar más la condena.

Sera la tercera muerte por disolución que se aplica en toda la historia de BEU, cada molécula del chico será separada del cuerpo, una por una. El proceso lleva casi dos días y se transmitirá por el canal 44. A los palurdos les encanta ver ejecuciones y cuarenta y seis horas de ver alguien torturado hasta la muerte es la clase de espectáculo que reúne a toda la familia.

-Tienes que decir quién organizó el ataque. ¡Chico! ¡Ya nadie va a retrasarte la ejecución! Y cuando la comiencen no hay vuelta atrás, en cuanto cruces esa puerta estás legalmente muerto y aunque el dolor te haga confesar no habrá manera de salvarte.-

-¿No es tu temor a Dios tu confianza, y la integridad de tus caminos tu esperanza?-

-¿Qué es lo que tú no entiendes muchacho? A mí me tocó ver cuando ejecutaron a Samuel Cairo. Tardó cuarenta y dos horas en morir, los primeros veinte minutos se rio, pero después gritó hasta que se quedó mudo, los microrobots se aseguran de que tardes lo más posible en morir, no dejan que desmayes, hay un espejo en el techo para que veas el avance. No es bonito ni gracioso cuando solo quedan el torso y la cabeza.-

La puerta se abrió mostrando la celda de un vehículo de transporte de la prisión, no hay pasillo ni ceremonia, esa charla era la última oportunidad del chico de salvar la vida. Aborda el vehículo de prisión y está para todos los efectos muerto.

Alonzo Girón, Doctor en leyes por la Universidad Jesuita de América del Norte, asoma su cabeza por la puerta de la celda y ve los campos del Mediterráneo, en cualquier otra dirección que ve, solo hay celdas.

La prisión es el edificio más grande del mundo, incluso se puede ver desde el espacio. Su función aparte de brindar millón y medio de celdas de alta seguridad también forma una barrera artificial entre el atlántico y el Terreno Mediterráneo.

Michel

Ayer había sido un día tan bueno, qué lo de hoy no podía ponerla de mal humor. La candidata más joven de la historia del BEU se miró en el espejo y removió el mechón de cabello que cubría parte de su rostro. La cicatriz ya no estaba allí, los cirujanos plásticos la habían removido hace dos años y en su lugar solo había piel tersa junto con un pequeño ordenador oculto.

Los médicos le explicaron que el cerebro tarda en acostumbrarse cuando un miembro u órgano es removido con microcirugía, una especie de “Dolor Fantasma” que varios pacientes llegan a padecer, solo que en este caso Michel trata de ocultar con su cabello una “Cicatriz fantasma”.

A ella le gustaba el mechón que tapaba la herida, el arreglo del cabello le daba un tono más misterioso y elegante, pero los asesores de imagen tenían razón: cubrir una fracción del rostro podría afectar la confianza de los votantes, además fue el momento perfecto para instalar el ordenador en su capa craneal.

Hoy comenzaba la campaña para representante del territorio de América Noreste, desde Ottawa hasta Ciudad de México. Una bonita mujer que se hizo a sí misma, su primera aparición pública fue cuando salvó a la hija de un político en el desastre del cuatro de abril. Y desde entonces había aprovechado los diferentes movimientos separatistas e integradores para vender sus opiniones, a veces se sentía mal, no te haces dueña de un imperio de medios sin traicionar a un par de ricos lujuriosos. Es el fin el que justifica los medios.

Para Michel los desastres no son otra cosa que buenas oportunidades, cuando la explosión fundió el libro que le decía que hacer todo el tiempo, la vida se volvió mucho más clara: De repente el plan de estudiar para ser empleada eficiente y una maravillosa esposa le parecía ridículo, tenía la oportunidad de ser más rica y poderosa de lo que sus padres anhelaban ser.

Hoy hay otro desastre que debe ser aprovechado, Job: El joven idiota que ocasionó el desastre del cuatro de abril, se ha escapado durante el traslado a su ejecución. Los integradores no dejarán de hablar de los benéficos de un sistema judicial unificado, los separatistas hablarán de como las nuevas vías de comunicación facilitan los traslados del terrorista.

Michel sabe cómo aprovechar esto, ella estuvo en el desastre, ella es la heroína que salvó a las chicas, también es la líder de opinión de millones de personas de clase media alrededor del mundo y es posiblemente la única que sabe cómo aprovechar al 100% esta situación.

Para leer el capítulo 2.1 da click aquí.

Libros Educativos 2.1

Gabriel

La ducha esta fría, el agua se enfría en el espacio que hay entre la regadera y mi cuerpo, pero está bien. El baño con agua helada me mantiene despierto, estar despierto es estar cuerdo y mantenerse cuerdo es la clave para sobrevivir aquí.

Recuerdo a la gente, antes éramos varios, trato de recordar sus nombres de la misma manera que a veces intento recordar cómo es la comida. Las latas me saben a metal, bueno no me como las latas, me como su contenido pero es igual, la carne de las latas sabe a lata y no hay mucho que pueda hacer con eso.

A veces me pregunto qué fue de ellos, no creo que todas esas latas fueran solo para mi, hay más latas de las qué podré comer en toda mi vida, o tal vez no, ¿Qué edad tengo? Ah sí dieciuno lo tengo escrito aquí en mi camisa, tampoco debo olvidar eso o me volveré loco.

Afuera hay nieve, no me gusta ver por las ventanas, las ventanas están frías y tanto blanco me asusta, me gusta más el gris ¡O el verde! el verde es un muy buen color, algunas latas son de color verde, esas saben rico.

Sigo escribiendo en la bitácora para mantenerme cuerdo, no me gustan las primeras hojas, solo tienen  hileras de números, pero yo escribo lo que sucede, cuando las sombras se mueven, cuando las antenas rugen, los sonidos que me llegan desde la radio y otras cosas.

Construí un fuerte de colchones y le llevé comida a la creatura del sótano, cuidar a la creatura me mantiene cuerdo, eso y las duchas de agua fría.

Hoy la creatura me dijo: vete. Y me fui, pero le arrojé algunas latas para que comiera. A lo mejor está loca.

Britney

Le dolía todo el cuerpo, la piel, los ojos, los huesos, la espalda…

Supo que algo iba mal cuando sintió la áspera tela de la bata, no era su ropa, estaba tendida sobre el suelo duro, estaba desnuda, excepto por la bata, no recordaba haberse puesto ese harapo.

Vio a un anciano, también vestía harapos, le dejó una lata abierta a unos metros y salió corriendo. El sentido del olfato le abrió el apetito, una lata blanca con fruta en almíbar que le supo a metal. El estomago tenía hambre, pero el shock de azúcar le causó nauseas. Miró en la habitación, el suelo de cemento estaba muy frio y ella estaba descalza, cada paso era una tortura, la sensación congelante en las plantas de los pies la lastimaba. Si hubiera visto hacia atrás habría notado que la carne de sus pies se congelaba y se pegaba al suelo de cemento.

Había un inodoro metálico en la esquina y el agua estaba limpia, valía la pena conseguir un trago, no se había dado cuenta de la sed que tenía hasta que comió el contenido de la lata. Vio su reflejo, en el agua del inodoro:

Un ojo estaba tres centímetros arriba del otro y había un agujero donde debería estar su nariz, la piel de su rostro estaba formado por retazos de diferentes colores que iban desde el negro al rojo, un tumor se movía por su cuello como si un gran escarabajo viviera debajo de su piel. Le faltaban los dientes de la mandíbula superior y había cráteres azules en su frente.

Una burbuja se formó en la parte inferior del ojo, reventando en un liquido purulento que dejó otro cráter azul  en su rostro. Intentó gritar pero lo único que salió de su garganta fue un silbido gastado.

El anciano volvió a entrar, llevaba una lata verde entre las manos.

-¡VETE!- Le gritó con una voz que sonaba como un burbujeo pastoso.  El hombre le arrojó la lata y se fue corriendo.

Horas después escuchó el disparo.

Para leer el prologo y el primer capitulo da clic aquí. 

Libros educativos: Prologo y primera parte.

Britney

Britney había faltado a la escuela otra vez. Pero no importaba. Estaba demasiado cerca de ser famosa, el día de ayer la fotografía publicada consiguió más de quince millones de aprobaciones, lo cual la hizo acreedora a una invitación para el M. Show. Necesitaba un atuendo adecuado, por lo que faltó a clases para ir a buscar la lencería adecuada.

Britney busca fama y ha hecho todos los sacrificios necesarios para obtenerla, desde las dietas y consultas al dentista hasta retrasarse dos años en su educación básica para presentarse en diversas pasarelas online. Sus padres están muy conformes con la fama que ha obtenido su hija de 17 años, según el libro: Nuestros Jóvenes del Entrenador Manuel Focholia, es sumamente importante que motivemos a nuestros hijos a perseguir los objetivos que ellos se plantean ya sean deportivos, artísticos, políticos o académicos.

André

André tiene otra cita con el terapeuta del internado, el día de hoy discuten los resultados de su último trabajo en equipo con sus compañeros de clase, efectivamente el trabajo se cumplió en tiempo y forma además de cumplir con los requisitos solicitados por el educador, el problema reside en que él tomó responsabilidades que no le correspondían haciendo actividades no relacionadas con su puesto en el equipo.

El internado supervisa el adecuado desarrollo de los adolescentes a su cuidado, garantizando su adecuada inserción al mercado laboral o administrativo. Muchos de los jóvenes educados con los métodos oficiales (libro blanco) han obtenido puestos en la administración gubernamental lo cual demuestra la eficiencia del sistema oficial educativo voluntario.

Si bien el gobierno ofrece escuelas públicas de calidad para los jóvenes que no deseen enlistarse en el programa educativo oficial. Los datos gubernamentales demuestran que son los “Chicos del libro blanco” quienes tienen un mejor futuro.

Job

Job ha terminado con sus labores agrarias y se dirige a la capilla para ayudar con la misa de esta noche, el trabajo duro y tradicional le ha dado una salud increíble a pesar de que su falta de vacunación le ha hecho padecer enfermedades como paperas y polio.

Mientras Job reparaba la capilla fue requerido por el cardenal, el cual tenía una misión especial para él. El pecho se infló y caminó erguido a la oficina del hombre, todos los jóvenes del colegio cristiano buscan suprimir sentimientos como el orgullo, pero si el cardenal requería sus servicios implicaba que había hecho algo bien y ahora tendría una misión especial.

Michel

Michel termina sus deberes escolares y se dirige a su clase de violín, su mandarín ha mejorado mucho desde que toma las clases de violín en una escuela para niños chinos. Toma el tren directo a su clase y mientras está sentada en el vagón resuelve algunos problemas de matemáticas, quiere tener lo más adelantado posible todo su trabajo porque acabando la clase de música debe ir a natación.

Sus padres la han educado siguiendo la guía de Éxito en la educación de adolescentes de Hideo Tshu, a veces sienten que la presionan demasiado, pero en cuatro años la joven va estar en la universidad y ya está recibiendo ofertas de numerosos institutos donde Michel elegirá carrera basándose en la demanda laboral que habrá en el mundo dentro de 10 años.

Carlos

Carlos aborda el tren para dirigirse a su trabajo el cual odia, sirve café a otros adolescentes cuyas vidas son más interesantes que la de él. A veces tiene suerte y lo asignan a lavar la cocina, le gusta lavar la cocina por que puede concentrarse en sus obligaciones de la escuela y como utilizar líneas de código para resolver los problemas que le presenta la creación de un videojuego.

Sus padres no entienden muy bien sus motivaciones, pero el arguyó que si no podía dedicarse a diseñar videojuegos sus conocimientos en matemáticas y programación le ayudarían a encontrar otra clase de empleo. Los ingenieros en informática tienen vidas aburridas pero es lo que quiere ser y está dispuesto a trabajar para ello.

Emily

Emily está acostumbrada a ser la decepción de la familia, no es la prima más bonita o la mejor deportista, no tiene ningún talento artístico y tampoco es buena en la escuela. Año con año sus tíos envían diferentes libros de educación para adolescentes a sus ya saturados padres. Sus padres no dan importancia a las insinuaciones de mala educación. Ponen apodos graciosos a los títulos de los libros que les mandan sus hermanos y los acumulan en un armario de la casa.

Utilizando la red de comunicaciones Emily pretende vender todos los libros de sus tíos con la intención de comprar un viaje Poseidón (el centro universitario y de negocios más grande del planeta) donde espera poder ayudarse a decidir a qué se quiere dedicar el resto de su vida. Tal vez si logra terminar la educación básica con calificaciones suficientemente buenas ella pueda ingresar a la escuela de preparación en ciencias y conseguir un empleo en una agencia de colonización espacial.

—–

1

En el vagón 18 del tren U.S.A.-Pto. Rico viajan Britney y Job, aunque tienen la misma edad y son los únicos jóvenes, no se dirigen la palabra. No saben de la existencia del otro.

Job se prepara para su entrevista con el supervisor de misiones especiales, muy probablemente tienen una misión evangelizadora en una de las nuevas colonias y esperan que él participe. Sus padres le han inculcado todo lo que el buen libro recomienda, su voluntariado en el templo le ha ayudado a hacer amigos y desarrollarse mejor en el colegio, incluso es posible que le manden un año al instituto religioso para ser predicador.

Britney medita su presentación del día de hoy, tiene que ofrecer algo nuevo y no sabe qué. No basta con ser bonita, en M. Show siempre se presentan chicas guapas. Se espera un público en vivo de veinte mil personas en la fiesta, aparte de los millones que verán el evento desde sus estaciones multimedia. M. Show es una competencia simple pero brutal: trescientas chicas en una de las fiestas más salvajes del año trataran de robar la atención de las cámaras durante el mayor tiempo posible, la ganadora podrá aparecer en una de las revistas participantes.

La terapeuta ha interpretado el error de André como una muestra de capacidad de liderazgo y suma responsabilidad, por lo que ha recomendado que en vez de castigar al joven se le permita acompañar durante un día al cuerpo de protección civil, de esa manera aprenderá la importancia del trabajo en equipo y recibirá una recompensa por su dedicación y responsabilidad.

André está sumamente agradecido con lo recomendación de la terapeuta, lo han dejado ponerse el uniforme completo de ProCiv y tomarse fotografías para enseñarle a sus amigos del internado. El suponía que pretendían que pasara un día en las oficinas pero va estar acompañando a un equipo de operaciones especiales. Viajó junto al comando aéreo durante una patrulla utilizando el VTA (Vehículo táctico aéreo) y pudo conocer los tanques, los vehículos antimotines y el hobber para rescate de civiles en situaciones de emergencia. Todo era como en las películas que veía en su tiempo libre. André ya había encontrado su profesión.

Michel ha rentado una habitación en uno de los barrios ejecutivos de Tokio, la mayoría de los huéspedes en este hotel solo buscan bañarse y dormir unas horas antes de alguna junta con sus directivos, la presencia de la chica canadiense no llama la atención en lo más mínimo, probablemente porque están acostumbrados a recibir chicas que quieren bañarse antes de una entrevista de trabajo.

Una vez cambiada de ropa se dirige al tren para su primer acto de desobediencia civil… En el tren semivacío que viaja de viaja de Montevideo a Ciudad del Cabo, Carlos visualizo a una chica que llevaba varios libros en los brazos, Carlos hizo lo que habitualmente hace cuando conoce a una chica que le gusta y le ofreció una sincera sonrisa, como es habitual la atractiva chica fingió no verlo.

Emily baja del tren dos estaciones después pero al parecer el chico raro que estaba sentado enfrente de ella la ha seguido, ella sabe muy bien que debe hacer y en cuanto él toca su brazo, le aplica una descarga eléctrica que lo deja inconsciente. Mientras Carlos se retuerce en el suelo Emily se da cuenta de que el joven lleva en la mano uno de los libros que ella iba a vender, probablemente lo dejó olvidado en el asiento del tren. La seguridad del tren se acerca y numerosas personas los señalan, al parecer no cerrara esa venta.

André ayuda en una investigación policiaca menor, un joven fue atacado sin causa aparente con un aturdidor eléctrico. Los testigos de la escena no aportan información útil: algunos dicen que la chica frustró un intento de asalto hacia su persona, otros dicen que se trataba un acosador sexual, también hay los que afirman que fue un aturdidor defectuoso se activó sin motivo aparente. André recomienda aislar a los dos involucrados en una oficia de la estación del tren hasta que los videos de seguridad aclaren la situación.

Encerrados en la misma oficina Carlos y Emily evaden las miradas. Hay un guardia espera en posición de firmes en la misma oficina pero se comporta como si estuviera solo en la habitación. Fue Emily quien decidió romper el silencio:

-Convierte a tu hijo en un depredador sin piedad-

Carlos hizo un esfuerzo para mirar a Emily -¿Qué?-

-De eso se trata el libro que encontraste.-

Hacen que sus hijos elijan en algo y sacrifiquen todo para ser el mejor en eso, cuando fallan el muchacho es un inútil y se suicida-

-Y… ¿A dónde llevabas un libro tan infame? ¿Acaso organizas quemas de libros o algo así?-

La risa de Emily inundo la oficina – ¡No! Me dedico a venderlos, mis tíos siguen insistiendo en que mis padres me educaron mal-

-Coincido con ellos, ¿o acaso hay un libro que motive a los jóvenes a agradecer con descargas eléctricas?-

La chica subió los pies al escritorio, al parecer el guardia no tenía intención de impedirlo.

-La guía del éxito adolescente recomienda ser más agresivo que agradecido-

-Y al final ¿cuál libro te educó?-

Emily se levantó el pelo para mostrar una hendidura metálica en la nuca. -Ninguno ¿vez?, no hay ningún libro en el conector-

Carlos también enseñó su nuca a su nueva amiga -Ya somos dos, ha de ser por eso que causamos todo ese escándalo en el tren-

Esta vez ambos rieron…

Britney y otra chica estaban siendo bañadas en champagne mientras bailaban, Britney se sentía en ventaja, la otra chica ya se había quitado demasiada ropa y con algo de suerte se perdería en el tumulto antes de la siguiente fase de la fiesta, según sus cálculos ella llevaba ocho minutos acumulados frente a las cámaras, lo cual era un buen número considerando que había trescientas chicas compitiendo y unas ochocientas invitadas a la fiesta que no competían pero igual llamaban la atención.

Michelle no es feminista y no se comporta como tal, si una mujer está por debajo de un hombre es porque está lo permite, por lo tanto es inferior a ella y no merece compasión. Hace unas semanas en su clase de violín conoció a Sue; una chica coreana con la que congenio al instante, es una activista en contra de M. Show y quería convencerla de ir a protestar. Algo extraño le sucede a Michelle, no le emociona la idea de protestar pero incumplir una obligación le resulta cada vez más tentador, así que acude a la protesta con Sue. En la mochila lleva algunos artículos que pueden sacarla de un problema si hay una redada, ProCiv ocasionalmente diluye las protestas utilizando baños de sosa . El botiquín y las máscaras anti-gases pueden salvarle la vida a ella y su amiga.

Job está disfrazado de mesero, el disfraz le permite moverse con cierta libertad en el nido de pecado al que ha sido enviado, algunos de sus hermanos ya prepararon todo para su misión, el solo debe encontrar a la hija del dragón y decapitarla. Cuenta con dos armas: su fe y una caja de regalo. Si su fe es suficientemente fuerte el regalo llevara arrepentimiento a todos, solo debe dar el regalo y dejar sola a la ramera.

La hija de Babilonia está danzando en una mesa, mientras zánganos la cubren con el néctar del pecado, pequeñas maquinas impías la rodean esparciendo su mensaje, un mensaje de pecado y depravación.

André espera la decisión de un inspector respecto a los dos jóvenes encerrados en la oficina. Los dos chicos carecen de libros de educación conectados a sus nucas, eso explica que ambos tomaran malas decisiones, existe la posibilidad de que los padres del varón no pudieran pagar un libro, la chica llevaba numerosos libros de educación en su bolso. André no entiende por qué dos personas de su edad no tienen libros integrados, pero tendrá una respuesta en unos momentos, los padres de los sospechosos ya han sido citados, y el espera en la estación para guiarlos con el inspector.

Britney sabe que ha ganado el concurso. Un mesero le entregó una caja de regalo y se alejó. Hay muchas cámaras grabándola en este momento, coquetamente coloca la caja junto a su rostro y sonríe, mientras una cámara se enfoca en su cara, ella abre el paquete.

En la estación del tren había pantallas que transmitían el M. Show y pantallas que transmitían las noticias en vivo, en un momento todas los monitores de la estación transmitían las mismas imágenes, Carlos y Emily que habían ignorado exitosamente la red multimedia durante casi una vida ahora no podían ignorar las imágenes transmitidas, las cámaras transmitían el desastre completamente en vivo.

Michelle se separó del grupo de piquete durante algunos minutos con la intención de tomar algunas fotografías de la protesta. Nadie afuera del edificio escuchó la explosión, la estampida humana cobró la vida de Sue y otros ocho manifestantes.

Días después, cuando le entregaron su medalla al valor entendió que había utilizado su máscara de antigás para rescatar a la hija del gobernador de Pto. Rico. También había rescatado a otra chica, una con agujeros en rostro, nadie sabía qué fue de ella.

André reconoció al terrorista cuando bajaba del tren, todavía llevaba la ropa de mesero, las cámaras habían proporcionado una imagen recuperada de M. Show. Job se entregó sin oponer resistencia, “Magia del uniforme” y “Suerte de Novato” le explicaron los oficiales horas más tarde. Cuando terminaron el arresto, los sospechosos habían abandonado la oficina donde estaban encerrados pero a nadie le importaba aquel incidente menor en el tren. Ahora era un héroe.

 

—–

Nota del cerdo:

¿Se dieron cuenta de que el texto  de hoy es casi cuatro veces más largo de lo acostumbrado? Lo que acaban de leer es el prologo y primer capitulo de un proyecto de comic que murió el año pasado. (Nunca se enamoren de una ilustradora.) Como sea…  si les gusta díganmelo, si prefieren la temática original del cerdo dejen un comentario, de ustedes depende la continuidad del relato.

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Mucofagia eléctrica; Todo lo que usted necesita saber.

Todo lo que usted necesita saber sobre la mucofagia eléctrica.

En los tiempos recientes con ayuda del internet y las redes sociales, han aparecido numerosas tendencias virales. Estos extraños comportamientos que se popularizan entre los jóvenes de 13 a 21 años, pueden resultar tan beneficiosos como destructivos.

Cabe mencionar que a pesar de que muchas asociaciones civiles critican estas “modas de internet”  no todas son destructivas y ridículas. Por ejemplo la campaña #SYBCS “Shave your balls for prevent the CS” logró recaudar quinientos mil dólares para la investigación en la prevención del CS (Ignición espontanea generada por el atrofiamiento muscular).

Si bien no todas las tendencias virales sirven a algún fin específico. Es necesario que aprendamos a distinguir en aquellas que pueden crear un beneficio, las que son simples diversiones temporales y aquellas que representan un riesgo.

Puesto que en los últimos meses el #muCusTric o mucofagia eléctrica se ha popularizado en las redes sociales, dedicaremos esta entrada a hablar de sus orígenes y los riesgos que implica.

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La manera mas segura es utilizando el voltaje de un puerto USB

¿En qué consiste?

#muCusTric consiste en grabar a una persona comiendo sus propios mocos mientras su cuerpo está conectado a una fuente de electricidad, si las conexiones están bien hechas y el voltaje es el adecuado, la salinidad de los mocos permitirá ver la transición eléctrica a través de los dientes cubiertos de moco.

¿Cómo se popularizó?

El 21 de agosto del año pasado un usuario Bold Dick 09 de la popular página de videos YouTube subió un video llamado “Eating mucus with a car battery in your ears”. El video no se popularizó debido a  que la mayoría de los usuarios comentaron que el video era falso. Un mes después estudiantes de la universidad Galveston en el estado de Texas repitieron la hazaña e incluyeron un tutorial de tres minutos de como efectuar la mucofagia eléctrica. El video original fue retirado por solicitud de la universidad, después del primer accidente.

Aquellos que han visto las versiones más recientes de los videos #muCusTric  se preguntaran ¿Pero de donde salieron las chicas en bikini/lencería? En Japón el grupo femenil de música pop: SayinHi incluyó la mucofagia eléctrica en su video musical: #muCusTric  私はあなたのために鼻水が好き popularizado en USA como Eating my mucus for younumerosas fanáticas de la banda imitaron el video. Algunas remplazaron los bikinis por lencería pero cuando la tendencia regresó a occidente el apartado sexy era parte elemental del video.

¿Es peligroso?

Obviamente el truco requiere de un buen apartado de conocimientos de ingeniería eléctrica. El voltaje debe estar perfectamente regulado y la exposición debe de ser corta. En el caso del video musical de SayinHi el moco en realidad era una substancia artificial salina (¿De dónde hubieran sacado tanto moco como para llenar la piscina?)

Uno de los casos más sonados es el del chico canadiense Peter McDonals quien incineró sus propios pies conectando sus plantas al generador de emergencia de su iglesia local.

Como ustedes ya pueden suponer esta tendencia debe ser regulada, por experiencia sabemos que estas modas tienen tiempos de vida extremadamente cortos y podrán ser sustituidas fácilmente.

Espero que esta nota haya sido aclaradora y les pueda servir para prevenir daños en sus seres queridos.

Si creen que a esta nota le falta algo, no duden en comentar abajo.

Hidrocombustible

El relato a continuación fue una colaboración de Cuauh que tiene su propio blog donde nos habla de tendencias de internet, ciencia ficción, anime y otras cosas. Todo esto lo hace de una manera objetiva pero siembre con un vocabulario sencillo y conceptos que incluso los más ajenos al tema pueden comprender.

Algo que quiero hacer notar es que a pesar de mi profesión rara vez tomo los temas ambientales en mis relatos por lo que no puedo evitar sentir cierta vergüenza al pensar que trato de evitar estos temas en mi trabajo artístico (tal vez porque no me considero suficientemente educado en el tema)

Bueno ahora el relato…

Imagen cortesia de Patrik Cons
Imagen cortesia de Patrik Cons

El sol no había salido aún. Eran casi las seis de la mañana cuando el despertador de Fabricio sonó, un fragmento de aquella canción que tanto le gustaba y que tenía como tono de alarma desde hacía tres años, a pesar de las constantes críticas de Fernanda, quien la aborrecía después de escucharla cada mañana. Para fortuna de su novia, aquel día Fabricio había despertado varios minutos antes, así que apagó la alarma tan pronto empezó a sonar. Hoy era un día especial para él, pues su jefe había prometido entregar los resultados de la vacante disponible en el departamento ejecutivo de ventas, su puesto soñado desde que entró a la compañía y que ahora parecía tan al alcance al saberse, por voz de sus propios compañeros, como uno de los favoritos para ocupar el puesto.
Cuando dieron las seis en punto, el reloj inteligente de Fernanda empezó a vibrar y el temporizador del departamento se activó, la luz de la habitación se encendió paulatinamente como estaba programada para evitar, según ella, que un cambio repentino en la intensidad de la luz les dañara la vista. Las ventanas de la sala desactivaron el filtro nocturno que permitía a los usuarios ver al exterior sin dejar pasar la molesta luz del alumbrado público, mientras que la televisión se encendía en el canal de noticias que a ella le gustaba ver cada mañana antes de salir al trabajo.
Mientras ambos esperaban a que el guardarropa terminara de proveer las respectivas mudas que usarían el día de hoy con base en el itinerario que ellos habían programado, Fabricio caminó hacia el baño para lavar sus dientes y ducharse, mientras Fernanda permanecía sentada en el borde de la cama cepillando su cabello.
Un breve chorro de agua, un poco de vapor, el sonido del aire comprimido y un fugaz bombardeo de luz ultravioleta modificada dejaron a Fabricio reluciente y fresco, pero con la sensación de que algo le faltaba. Tenían poco menos de una semana con el nuevo baño y aún no podía acostumbrarse a él. “En menos de tres minutos y con un gasto menor a un litro de agua cualquiera queda impecable”, era el eslogan que utilizaba el gobierno en los comerciales donde anunciaban los subsidios para que los habitantes de la ciudad cambiaran sus anticuados baños por los de la nueva generación. Fernanda había ganado medio subsidio en el trabajo, así que el baño sólo les costó la mitad, lo que significaba una insignificante deuda de unos ocho años.
El sonido de la cafetera automática la delató y en tan sólo un par de minutos el aroma de café recién hecho había inundado todo el departamento.
—Apurate Fetuchini —gritó Fernanda.
Fabricio la miró molesto mientras enrollaba una toalla en su cintura. Ella le sonrió coquetamente y caminó desnuda junto a él para tomar su turno en la ducha.
—Por cierto —preguntó ella—, ¿no crees exagerado seguir usando esa vieja toalla teniendo el nuevo baño? Uno sale completamente seco.
Fabricio no contestó, estaba muy acostumbrado a su rutina diaria y pocas cosas le harían modificarla. Si había accedido a cambiar el baño era porque las raciones de agua eran más reducidas cada año y porque Fernanda le había estado insistiendo por más de dos meses, así que al menos se seguiría bañando como a él le gustaba.
El gabinete expendedor del guardarropa se abrió y un pequeño brazo robótico colocó a un lado de la cama el traje que Fabricio había programado para esa ocasión desde hacía una semana, del otro lado, un coqueto vestidito rosa que era parte de la rotación habitual en la ropa de Fernanda y un pequeño cilindro de oxigeno del tamaño de un termo que se unía mediante una pequeña manguera a una mascarillas de plástico trasparente que permitiría al usuario respirar sin peligro en caso de que el aire no fuese respirable ese día. Fernanda tenía la extraña costumbre de siempre llevar el cilindro consigo, pese a que rara vez lo necesitaba; Fabricio había desistido de hacerlo desde hacía muchos años.
Luego de que ambos terminaron de vestirse, Fernanda salió de la habitación en dirección a la cocina, donde ya la esperaba su taza de café y un estofado de carne sintética sabor pollo, su carne preferida desde que era niña, o mejor dicho su sabor sintético preferido. Desde que el oxigeno de la atmósfera aumentó, muchos animales no logaron adaptarse y murieron por docenas, el noventa por ciento de las especies se extinguieron y las que lograron sobrevivir estaban confinadas a zoológicos donde el aire era controlado para que no rebasara los límites de oxígeno que podían soportar los seres con pulmones, así que animales como el pollo ahora eran especies raras que sólo podían ser vistas en las reservas animales, aunque Fernanda aseguraba que su abuela llegó a cocinarlo cuando era niña, pues fue uno de los últimos alimentos cárnicos permitidos por el gobierno antes de que GenoFood y su comida sintética se apoderarán del mercado y pusieran fin a la crisis alimenticia que afectó la generación de sus padres y abuelos.
Mientras Fernanda iniciaba con su desayuno, Fabricio revisaba meticulosamente las notas que había preparado para su ponencia a fin de no olvidar ninguna, las ordenó y les dio una rápida lectura para reafirmar su discurso. No quería que le pasara lo mismo que le ocurrió cuando recién había ingresado a la compañía. Luego de asegurarse que todos sus papeles estuvieran en orden, Fabricio cerró su portafolio y se unió a Fernanda en la cocina.
—¿Qué buscas güera? —preguntó Fabricio mientras endulzaba su café al ver que Fernanda checaba con insistencia la pantalla del refrigerador.
—El refri dice que sólo nos tocan doscientos gramos de carne, pero según yo ya nos debería tocar medio kilo —contestó Fernanda extrañada.
—Eso es para los que tienen hijos.
—Pues ya ves —dijo ella tiernamente— podríamos intentarlo.
Fabricio se quedó en silencio por un minuto.
—Si me dan el puesto lo intentaremos, te lo prometo.
Fernanda sonrió de oreja a oreja y continuó marcando en la pantalla todas las cosas que les hacían falta en la despensa y que, a diferencia de la carne sintética, no estaban restringidas a cierta cantidad por persona.
—¿Algo nuevo en las noticias? —preguntó Fabricio en todo de burla.
Mariana lo miró enojada.
—Muy gracioso —dijo al fin.
Fabricio odiaba aquel canal de noticias que la televisión sintonizaba de manera automática todas las mañanas, así que la noche anterior decidió programar otro canal y cambió la contraseña para que Fernanda no pudiera arruinarle aquella mañana. Quería que todo resultara perfecto y ningún mediocre canal de noticias sobre el clima y el estado del trasporte público se lo impediría.
—Si viviéramos en un departamento de nivel inferior tendríamos que escuchar esas noticias todas las mañanas —replicó Fernanda con enfado.
—Amor, si viviéramos en uno de esos departamentos la alarma nos despertaría a media noche para que nos pusiéramos las mascarillas de oxígeno y no tendríamos necesidad de ver ese cochino programa —dijo Fabricio con desdén.
Fernanda salió de la cocina molesta para recoger sus cosas antes de salir hacia el trabajo. La familia de Fabricio siempre fue de clase privilegiada, así que nunca tuvo que preocuparse por vivir en casas o departamentos comunes, a diferencia de Fernanda, cuyos padres nunca pudieron darse el lujo de comprar una vivienda inteligente con suministro regulado de oxígeno. Aquel pasado era algo que Fernanda reservaba para sí y nunca hablada de eso con nadie, ni siquiera con su novio, quien creía que su fijación por las noticias de pobres, como todos los de la clase media y alta las llamaba, era por mera curiosidad.
El edificio en que vivían estaba sellado y contaba con ventilación y un suministro de aire regulado por computadora, así que las mascarillas no era necesarias a menos que salieran a la calle, lo cual era muy raro, pues los autos contaban con el mismo sistema de ventilación y nunca descendían de ellos hasta estar dentro de algún estacionamiento, que por disposición oficial, debían estar igualmente aislados. En los departamentos de lujo no sólo el edificio estaba sellado, sino que se podía incluso controlar la cantidad de oxígeno en cada habitación. A Fernanda y Fabricio nos les alcanzaba para vivir en un lugar tan lujoso, pero estaban felices de al menos vivir en un edificio inteligente y ecoamigable, como la mayoría de asalariados de clase media. Se sentían afortunados por no tener que lidiar con las inclemencias del exterior ni tener que usar aquellas mascarillas todo el día como hacía la gente pobre que aún vivía en casas de concreto en la periferia de la capital.
—¿Paso por ti a la oficina en la noche? —preguntó Fabricio.
—Sólo si me vas a invitar a cenar —respondió ella aún enfadada por el comentario de Fabricio.
Fabricio la tomó por la cintura y le dio un breve beso en los labios.
—A un lugar caro —dijo él.
Fernanda sonrió en señal de perdón y ambos bajaron hasta el sótano donde estaba el estacionamiento.
El departamento donde vivían estaba en una calle poco transitada por la cual circulaba uno de los nuevos tranvías flotantes que a esa hora pasaba atestado de gente. El gobierno había anunciado que los nuevos tranvías tendrían regulador de oxígeno y la ausencia de fricción que prometían aquellas vías imantadas le permitirían correr hasta cien kilómetros por hora, casi tan rápido como los autos particulares. Sin embargo, el aire nunca funcionaba correctamente y eso obligaba a los usuarios a usar sus mascarillas, además, el excesos de gente los hacía correr a menos de la mitad de lo prometido.
—¡Adriana! —gritó Fernanda para saludar a su amiga.
Adriana los saludó agitando la mano desde la puerta de su auto.
Ambas chicas se habían conocido en la universidad cuando estudiaban derecho. Fernanda siempre quiso ser abogada ambientalista y al terminar la carrera entró a trabajar a una organización no gubernamental que abogaba por el derecho a un aire respirable, mientras que Adriana era la abogada de una de las empresas automovilísticas más importantes del país, a quien casualmente la organización de Fernanda había demandado algunos mese antes.
—¿Cómo está mi pareja favorita? —preguntó cuando su auto pasó junto a ellos.
—Bien —contestaron ambos al unísono.
—¿Quieres que te lleve?, así podríamos ir revisando el caso juntas, de todas formas nos veremos más tarde en el juzgado.
—No le veo el caso, pues de todas formas te voy a ganar —Dijo Fernanda.
Ambas chicas rieron.
—Te veo en la tarde —dijo Fernanda mientras subía al auto de su amiga.
Fabricio las vio salir del edificio mientras caminaba hasta su auto, casualmente de la misma compañía a la que su novia había demandado y que por disposición gubernamental estaba obligado a no circular en caso de contingencia, pues sus emisiones de oxígeno eran de las más altas entre todos los vehículos.
Fabricio encendió el auto y lo puso en marcha, pero al cabo de unos metros el auto se detuvo intempestivamente y un anunció apareció en la pantalla del tablero: “Circulación prohibida por contingencia”. Fabricio trató una y otra vez pero sin éxito, cada que encendía el auto este avanzaba un par de metros y se detenía en seco. Al notar sus problemas el portero del edificio se acercó a ayudarlo.
—¿Problemas con el auto, joven? —preguntó el portero.
—Sí, me dice que por contingencia no puedo avanzar.
—Sí, pues es que al aire tiene mucho oxígeno hoy. ¿Qué no vio las noticias?, dijeron que hoy es el índice más alto registrado en los últimos cinco años, pero si quiere horita se lo reviso y se lo echo a andar.
El hombre se quitó la camisa de vestir que era parte de su uniforme y dejó al descubierto una playera vieja desgastada por el uso y el trabajo, quitó delicadamente la mascarilla que traía puesta sobre la frente y colocó el cilindro de oxigeno junto a su camisa en el suelo.
—Abra el cofre, joven.
Fabricio abrió el cofre y apagó el motor.
—¿Tiene el Locater 3000 verdad? —preguntó el portero como dando a entender que sería imposible hacer avanzar el auto.
—Sí, ¿tiene algún problema?
—Mire —dijo el portero señalando a alguna parte del motor que Fabricio no podía reconocer— si tuviera alguna versión más antigua podría desconectarlo de la red y su auto avanzaría sin problema, pero la versión que usted tiene posee un candado que paraliza al coche si este se desconectada de la red vial, además de que la hace una multa automática.
—¿Y ahora?, tengo una reunión muy importante y no puedo llegar tarde.
—¿Y hasta dónde va?
—A las oficinas del centro.
—Pues si toma el tranvía yo creo que si llega, se hace poco menos de dos horas y a penas son las siete y cuarto.
Fabricio trató de contener la rabia, sacó sus cosas del auto y caminó hacia la salida.
—¡Oiga! —le gritó el portero—, no se le olvide su mascarilla, no querrá caer desmayado a mitad de la calle.
Fabricio no tenía la costumbre de usar mascarillas ni de recargar los cilindros de oxígeno, así que buscó entre las cosas que Fernanda solía olvidar en el coche y encontró un equipo usado pero con algo de oxigeno restante. Fabricio se colocó la mascarilla y salió corriendo del edificio.
El tranvía tardó más de cinco minutos en llegar, a pesar de que las corridas se anunciaban para cada minuto y medio. Cuando el primer tren llegó, Fabricio tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no ser arrollado por la estampida de gente que se arremolinaba en las puertas tratando de abordar, pese a que el interior estaba tan saturado que no parecía posible que ingresara una persona más.
Luego de tres estaciones, el vagón donde viajaba se vació lo suficiente para dejar algunos lugares libres, Fabricio tomó asiento junto a una señora que sostenía a su hijo sobre las piernas. El niño tenía una bolsa de plástico sobre la nariz y la boca y respiraba lentamente al ritmo que su madre le indicaba. A Fabricio le pareció una escena muy extraña, pero nadie más parecía prestarles atención, todos estaban ensimismados en sus dispositivos electrónicos, con los ojos clavados en el pálido resplandor de las pantallas y la cara oculta tras la incómoda mascarilla reguladora de oxígeno. Un par de estaciones más adelante, antes de llegar a donde Fabricio debería cambiar de ruta, un hombre de aspecto desalineado, calvicie incipiente y  un rostro de impaciencia y hartazgo entró al vagón y empezó a predicar un discurso mientras repartía panfletos donde denunciaban las irregularidades en la fabricación del alimento producido por GenoFood, la indulgencia del gobierno con Engines Incoporated y las acciones monopolistas de Free Air.
—Damas y caballeros —decía aquel hombre mientras repartía los panfletos que en su mayoría eran ignorados por los usuarios— la crisis alimenticia no ha terminado, no se dejen engañar por el gobierno, la comida sintética sólo ha dado paso al más grande monopolio en la historia de la humanidad y los negocios sucios que el gobierno tiene con Engines Incoporated permiten que la atmósfera sea cada vez menos habitable, nuestros niños —y señaló al pequeño que respiraba dentro de la bolsa de plástico sobre el regazo de su madre— son las víctimas de los malos manejos, el motor hídrico y el hidrombustible son el nuevo cáncer del siglo XXII.
Fabricio miró al hombre salir del vagón mientras miraba de reojo el panfleto que le había dado.
A mediados del siglo XXI, el mundo sufrió una crisis energética terrible, las reservas de petróleo se terminaron y las empresas tuvieron que buscar nuevas formas de producir energía. La electricidad fue lo más fácil, en todos los países se construyeron presas, se aprovechó la fuerza de viento y  mareas, y los paneles solares dejaron paso a las ventanas inteligentes que no sólo podían atenuar la luz exterior, sino captar la energía solar y alimentar el consumo eléctrico de la casa. Aunque las cosas no fueron tan sencillas, la energía limpia redujo los costos y las ganancias, por lo que el gobierno se vio forzado a cobrar impuestos a las ventanas; todo lo que antes producía energía limpia y gratis ahora se cobraba. La contaminación se redujo aún más cuando un ingeniero alemán desarrolló un motor que funcionaba con agua. La idea básica era que el motor descomponía el agua en sus dos elementos, así que aprovechaba el hidrógeno y desprendía oxígeno. La empresa alemana vendió sus nuevos vehículos como la solución definitiva a la contaminación ambiental, pues no sólo funcionaba con agua, sino que aportaba a la atmósfera una valiosa cantidad de oxigeno limpio. En pocos años cada familia del mundo tenía un auto hídrico, las gasolineras desaparecieron y en su lugar se abrieron expendios de hidrombustible, un agua tratada con el doble de moléculas de hidrógeno. El problema fue la cantidad, las ciudades se sobresaturaron de autos y en menos de una década el gobierno tuvo que empezar a tomar medidas para contrarrestar el exceso de oxígeno en la atmósfera, pues la gente y los animales caían desmayados por las calles. Además de los nuevos e inesperados problemas ambientales, el uso del agua como combustible trajo drásticos cambios en la sociedad. Los mares dejaron de ser patrimonio de los países y fueron comprados por las grandes empresas, los ríos fueron monopolizados por las hidroeléctricas y los pozos, lagos y manantiales constituyeron la nueva reserva de energéticos de los países. Países mayormente desérticos construyeron gigantescas desalinizadoras para usar el agua del mar, el agua potable se prohibió y las personas debieron acostumbrarse a tomar únicamente una especie de suero como sustituto del vital líquido. Aunque uno de los mayores cambios se dio en la alimentación, pues ya no había suficiente agua para regar los cultivos ni dar de beber a los animales, además muchos había muerto a causa de la saturación del oxígeno en la atmósfera, así que una empresa agropecuaria llamada GenoFood desarrolló un nuevo tipo de comida sintética que disminuyó drásticamente la cantidad de comida natural  requerida por el organismo. Para paliar los problemas causados por el oxígeno, la empresa noruega Free Air desarrolló una mascarilla y un pequeño tanque de oxígeno portable del tamaño y peso de una botella de agua y que además podía rellenarse en máquinas expendedoras dispuestas por toda la ciudad.
El tranvía llegó a la estación de transbordo y Fabricio continuó su camino ya sin los molestos reclamos de aquel hombre. Mientras caminaba hacia en anden sintió un leve mareo que fue aumentando hasta que ya le resultaba muy difícil permanecer de pie. Se recargó en la pared y se quitó la mascarilla para examinarla. En la parte frontal, justo sobre el área que encaja en la nariz un pequeño led rojo parpadeaba débilmente indicando que la vida útil de la mascarilla había llegado a su fin. Fabricio entró en pánico pues las estaciones del metro no contaban con oxígeno regulado y la tienda de mascarilla más próxima estaría más lejos de lo que podría caminar respirando ese aire.
Fabricio pensó en correr hasta el andén y buscar alguna máquina para recargar su tanque, que generalmente siempre estaban junto a las taquillas de boletos, pero eso sólo agitaría su respiración obligándolo a inhalar más aire, así que se sentó en el suelo y esperó a que alguien pasara, trató de respirar con extrema lentitud aguantando la respiración lo más que podía, pero después de dos minutos sus pulmones le obligaban a dar grandes bocanas de aire que los mareaban cada vez más.
Al cabo de cinco minutos que le parecieron una eternidad, sentía que la cabeza estaba por estallarle y el tren no parecía haber llegado a ninguna de las estaciones, pues el pasillo del trasbordo estaba completamente desértico. La vista se le empezó a nublar y le resultaba difícil mantenerse despierto. El miedo le hacía respirar muy rápido, pero entonces recordó las palabras de aquella madre que le indicaba a su hijo el ritmo adecuado para respirar dentro de la bolsa de plástico. “Eso es”, pensó, “la bolsa de plástico cumple la misma función que la mascarilla regulando paulatinamente el oxígeno de la atmósfera al combinarlo con el dióxido de carbono que exhalamos”. Buscó entre sus cosa, pero lo más cercano que encontró a una bolsa fue un el protector de plástico para hojas de papel, lo tomó y empezó a respirar en su interior.
El protector parecía funcionar, sólo tenía que mantener una respiración constante, el mareó descendió lo suficiente como para ponerse de pie y caminar hasta la estación de vigilancia, donde seguramente podrían proveerle con una mascarilla. Se levantó y apoyando una mano contra la pared mientras sostenía con la otra su rudimentaria bolsa, avanzó tambaleante hasta el andén de la próxima estación. Al llegar, un policía corrió a ayudarlo y lo llevó hasta el cubículo de vigilancia, donde le proporcionaron oxigeno regulado hasta que el mareo desapareció por completo.
—Tome —dijo el policía al ver que Fabricio ya se había recuperado y guardaba sus cosas para continuar su viaje.
Fabricio agarró la mascarilla que el oficial le obsequiaba, la ajustó a su rustro y entre empujones se abrió paso hasta entrar en el carro del tren. Eran ya las nueve en punto y aún le faltaban veinte minutos de viaje. Cuando por fin llegó a la sala de juntas todos los candidatos habían terminado de exponer sus propuestas y los directivos charlaban entre ellos tratando de elegir la mejor.
—Señores —dijo Fabricio parado frente al resto de sus compañeros y jefes.
—Disculpe señor Ramírez —le interrumpió el director general— pero las ponencias han terminado, debió programar mejor sus tiempo y sus notas —dijo al ver el desastre de papeles que traía en su portafolio.
—No será necesario —contestó Fabricio— mis presentación será rápida y práctica.
—Señor Ramírez —dijo su jefe inmediato en un tono de suma molestia.
—Esto es una completa falta de respeto para el resto de sus colegas —dijo uno de los ejecutivos.
El resto de candidatos hablaban entre ellos y le dirigían miradas acusadoras.
—Tenga la amabilidad de salir —dijo el director general con cierta amabilidad pero ya sin paciencia.
—Caballeros —dijo mientras era escoltado hacia la puerta—, ¿han pensado en máquinas expendedoras de mascarillas desechables que no necesiten oxígeno?
El presidente de la compañía lo miró fijamente.
—Explíquese, dijo su jefe inmediato.
—El aire del exterior contiene más oxigeno del que podemos respirar, los productos de FreeAir sólo nos proporcionan aire respirable, pero el costo de recargar los pequeños cilindros es un gran impacto para la economía.  Si pudiéramos proporcionar mascarillas desechables que no requieran tanques de oxígeno, sino que regulen el oxígeno mediante el dióxido de carbono que nosotros mismo desprendemos, FreeOxigen se adueñaría del mercado en pocos años.
—Caballeros —dijo el presidente— tengan la amabilidad de salir, deliberaremos sobre cuál nos pareció la mejor presentación. Joven Fabricio —añadió el presidente— no se aleje mucho de la oficina.
Aquella misma noche, mientras Fernanda y Fabricio cenaban en el restaurante caro al que le había prometido llevarla, observaron a un grupo de trabajadores colocar un espectacular frente al restaurante en donde se anunciaba la próxima llegada de las máquinas expendedoras de mascarillas desechables.

Creatividad laboral

¿Conoces esa sensación? Sabes que cometiste un error y que no te corresponde a ti solucionarlo. Careces de los medios y la autoridad para resolver tu propia falla y debes esperar a que tus superiores tomen las decisiones adecuadas.

Estas impotente ante tus propios errores y no tienes idea de cómo reaccionarán tu supervisores. Me consta que no soy él primer hombre que siente este vacío en el estómago a causa del sentimiento de culpa.

Esta sensación es una característica de los hombres de “en medio”. Los grandes líderes deben aceptar sus errores y colocar sus heroicos esfuerzos en resolver sus fallas con los menores costos humanos y materiales posibles. Los obreros y soldados están demasiado cerca del suelo como para tener una visión general y evaluar las instrucciones que reciben, ellos solo siguen órdenes.

Los hombres como yo somos los de “En medio”, debemos tomar pequeñas decisiones todos los días las cuales siguen un fin en específico en conjunto, pero también cometemos errores, errores que nos superan, así que debemos ir con nuestro superior e informar que el costo de producción se va a elevar un 0.6% o que cien  hombres perecieron en una operación estándar.

Los hombres como yo: sentimos culpa, tememos al error, creamos vínculos con nuestros subordinados y lamentamos las pérdidas. Pero no hay un monumento a nosotros, no hay un movimiento social que nos considere una parte elemental de la maquinaria humana. Aquellos hombres que toman en conjunto las pequeñas decisiones que darán éxito a un proyecto faraónico.

Y allí estaba, solo en mi oficina, esperando el correo que me enviará mi superior sobre cómo se debe responder ante mi error, si alguien obligado a tomar decisiones tan sencillas y pequeñas comete está clase de errores ¿Qué probabilidades tengo de subir en la escala corporativa? ¿Tal vez deba renunciar y ceder mi puesto a alguien más capacitado?

El correo apareció en mi monitor, el envío fue retrasado para garantizar que yo lo leyera mañana temprano. Todo el edificio está solo, hace una hora y media que la jornada terminó. ¿Presentarme a las 21:30 de hoy en el piso 152? de alguna manera saben que no me he ido, y si quieren hablar conmigo fuera de horario de oficina y en el piso 152 quiere decir que mi error tiene consecuencias mucho más graves de lo que imaginaba.

El elevador se dirige silencioso y lúgubre hacia mi destino, puedo sentir como las paredes de cristal que me rodean me asfixian levemente, estoy a punto de sentir un acceso de claustrofobia cuando las puertas se abren y me muestran una sala con estilizados muebles con decoración minimalista y un gusto corporativo cínico.

El correo que recibí no especificaba a que oficina debo entrar pero solo hay una puerta abierta y el instinto me guía. Hay una mujer esperando en la oficina, luce un costoso traje ejecutivo y las flores que decoran el escritorio de INOX son frescas y costosas.

-Ejecutivo 9838-18. ¿Sabe por qué ha sido citado?-

-Cometí un error al seleccionar la ruta de transporte para la extracción de mercurio.-

-Efectivamente 9838-18 ¿sabe lo que le costará a la compañía su error?-

-Aumentará un 0.018% el costo de producción de los sensores térmicos.-

-Se equivoca. Aumentará un 0.016% el costo de producción, si a eso le agregamos que tenemos que resolver su error, el costo de producción sube a 0.017%. Pero no podemos aumentar el costo de nuestros productos puesto que tenemos un convenio con el gobierno.-

-No sabe cómo lo lamento.- Toda la culpa que expresé en aquella frase era autentica y carcomía mis entrañas.

-Honestamente no creo que lo lamente, permaneció en la oficina cuatro horas más con la intención de recibir su notificación y presentarse a nuestra reunión. Un empleado responsable hubiera partido a su hora ignorando nuestro mensaje, ahora por políticas de la empresa es más difícil despedirlo a causa de que se presentó a su junta de corrección de errores.-

-¿Hay algo que pueda hacer para corregir es…?- Aquella mujer anónima me interrumpió.

-No se atreva a hacer ese ofrecimiento, lo último que necesita la compañía es un equivocador con iniciativa.-

-Pero entonces ¿Cómo debo proceder?-

-El problema contigo 9838-18 es que eres la primera persona que se presenta a su junta de corrección de errores y yo tampoco sé cómo debo proceder.-

Yo tampoco sabía que hacer, así que dejé aflorar la creatividad.

-¿Y sí la agredo? Podría gritarle algunos insultos y golpearla en la nariz, así podrían despedirme por atacar a una compañera de trabajo.-

-Es muy noble tu ofrecimiento. Pero ¿Sabes cuánto costaría a la compañía presentar cargos en tu contra? Regresaríamos al problema anterior, tampoco puedes renunciar porque el hecho de que cometas un error y renuncies algunos días después desencadenaría investigaciones.-

-Supongo que puedo saltar de la ventana.-

-No es de muy buen gusto suicidarse enfrente de una dama, además darías una mala imagen a la compañía.-

-¡Tengo la solución! Me caí en la bañera hace dos días, podemos informar que el chip de lealtad que me instalaron cuando me contrataron está dañado y causó que cometiera un error.-

-¡Por su puesto 9838-18!, y como el seguro gubernamental paga la instalación de los chips de obediencia… digo lealtad, el deberá absorber los costos.-

-¿Todos los costos?-

-¡Todos! Desde el aumento a los costos de operación hasta la lobotomía y reinstalación de tu chip de lealtad.-

Estaba lleno de orgullo porque mi creatividad evitaría a la compañía un gasto mayor. La mujer habló de nuevo.

-Sabes 9838-18, tal vez sea mi propio chip de lealtad el que habla, pero eres uno de los mejores hombres que he conocido en mi vida. Si no fuera porque mañana después de la lobotomía no recordarás nada de esto y serás un zombi en las minas de carbón, te daría mi número.-

Fin.