Diez cosas que creías que son satánicas pero no lo son

Diez cosas que creías que son satánicas pero no lo son.

Las religiones monoteístas tienen la muy oportuna característica de asignar cualidades malignas a todo lo que no las incluya, eso facilita a los creyentes llevar una vida de completa santidad discriminando y rechazando cualquier cosa que no beneficie a los líderes del culto, pero resulta que hay muchas cositas que nos hicieron creer que son satánicas y no lo son.

A continuación una pequeña recopilación.

  1. Las películas extranjeras. Si… Ya sé lo que te platicaron sobre Cincuenta Sombras, Noé, Amélie y Kung-Fu panda, pero no es necesario escandalizarse, notarás que en las películas extranjeras hay más que inexactitud bíblica, libertinaje y animales parlantes.
  2. El inconformismo político. El reinado por derecho divino es un invento de (redoble de tambores) los reyes, descubrirás que más de un honorable personaje bíblico mató al rey en turno. Si el presidente, primer ministro o gran líder están por decretó celestial, no te preocupes, nuestro inconformismo solo es parte del plan divino.
  3. Las películas de terror y espectáculos similares. Amigos del alma, el mensaje de las películas de terror que implican satanismo es muy claro: Jugar con el diablo hace que le sucedan cosas horribles a la gente. (Creo que el mensaje es a favor de tu equipo.) Las demás películas no tienen relación al respecto. Así que podemos dejarlo por la paz.
  4. El Metal. El rock pesado tiene esa facha satanista para vender más discos, si realmente adoraran a Belcebú utilizarían trajes de cinco piezas, zapatos de piel de carnero y trabajarían de 09:00 a 15:00 en la bolsa de valores. ¿Quién haría pactos con el diablo para pasar 130 horas semanales en carretera con otros cinco músicos?
  5. El calentamiento global. Negar el calentamiento global porque “Dios controla el clima” es como negar la existencia de crímenes porque la policía los prohibió, el calentamiento global no solo pone en riesgo el equilibrio ecológico de nuestro planeta, también apeligra los viñedos internacionales comprometiendo directamente el acto de comulgar.
  6. Los tatuajes. Si las modificaciones al aspecto humano fueran una agresión diabólica también deberíamos prohibir los tintes del pelo, el maquillaje, el gel para el cabello, los rastrillos, los peluqueros, las cirugías plásticas y los arreglos dentales estéticos.
  7. Ir por la vida sin una clara indicación de tu fe. Yo sé que no te imaginas sin esa cruz en el cuello o sin ese pescadito en tu carro, pero te sorprenderá notar que no sucede absolutamente nada si decides ir por allí sin tu indicador reglamentario de tu religión. (También aplica para equipos deportivos).
  8. Las fantasías épicas. Todas esas historias de enanos, elfos, trolls y héroes con peinados perfectos a pesar de la mala higiene del siglo X fueron creados como una herramienta narrativa en la Europa occidental, están completamente desvinculados de las creencias generadas por unos pastores de Asia menor.
  9. Los chalecos. A pesar de ser considerados por muchos como la aberración deforme de una prenda anteriormente aceptable, los chalecos se limitan a ser una pieza de ropa que cumple con funciones térmicas y nada más. No hay que preocuparse.
  10. La higiene. Si vas a marchar, peregrinar, desfilar o participar en cualquier movimiento masivo por las calles de la ciudad para expresar tu fe, ten la cortesía de depositar tu basura en bote.

¿Qué más debería agregar a la lista?

Religión de alto octanaje

¡Hermanos!

El hijo de Ford se aproxima, vendrá a consolarnos, lo esperamos con fe sabiendo qué el asfalto se alisará de nuevo y las grietas del concreto se llenarán,  el zumbido se escuchará por las calles y el vapor de los escapes perfumará nuestros cielos.

¡Vendrá! Traerá ambulancias para los enfermos, patrullas para los ofendidos, deportivos para nuestros jóvenes, camionetas para los granjeros, SUV para nuestras esposas, limosinas para los bendecidos y taxis para los oprimidos.

Solo nos pide fe, certeza de lo qué no se ve, conocimiento en nuestro corazón de qué el maná de alto octanaje volverá a fluir de nuestros suelos.

¡Fluirá hermanos! ¡Y cuando los vehículos vuelvan a correr por las venas de nuestro mundo los campos se reenverdecerán!  ¡Cuando los caminos recuperen su sentido, los hombres volverán a amar a su prójimo! ¡Cuando los motores vibren de nuevo el hijo de Ford vendrá!

¡Vendrá por qué su padre nos ama! El autentico Dios qué hizo a los hombres iguales al ponerlos sobre cuatro ruedas, el Dios qué acortó distancias y reunió familias, el Dios qué nos dio el Arte y la tecnología, vendrá en un modelo “T” cubierto de oro desde el cielo para bendecirnos.

¡Esperad! ¡Esperad Hermanos! Pues con los segundos se acorta el momento en qué los pedaleadores y los caminantes serán castigados por sus pecados. Los choferes heredaremos la tierra que fluirá con automóviles de todos los colores fluyendo por nuestras venas.

Es cuestión de esperar, tendremos gasolinas, puras y transparentes con su perfume almizcle. Beberemos el combustible como ahora bebemos agua y nuestros huesos se harán densos como el acero de las grúas, nuestras pieles resplandecerán cual pintura de deportivos, nuestros ojos se abrirán en la niebla como faros de halógeno y nuestras voces cantaran con el ímpetu de mil cláxones.

Tengamos fe hermanos pues el verde de los campos solo se cortará por el negro del asfalto.

Ahora hermanitos, qué alguien pase con el cenicero de las ofrendas.