Una inteligencia artificial reescribe los últimos contribuyentes

Comencemos por el principio, esta semana he estado jugando con la Inteligencia Artificial Botnik que leyendo documentos genera un teclado predictivo que permite escribir sus propios textos, así que le di a leer mi novela: Los últimos contribuyentes y lo dejé escribir un capitulo de 700 palabras.

Yo tuve que acomodar la puntuación para que tuviera algo de lógica, pero creo que les divertirá el resultado.

Era una noche obscura y tormentosa especialmente para las personas que habitan el universo y han adoptado esta fe independientemente de su origen dudoso y una tienda de recuerditos de mala calidad.

El robot y la chica se estrecharon la mano para cerrar el trato adentro de uno de esos planetas vecinos.

—Los calcetines les han brindado una economía a los cuatro abades que se encuentran en la tierra y sus colonias

—Añoraban dos horas de estudio y el tigre se libró de los gobiernos contribuyentes.

—¿Puede acaso una rima rimbombante y un discurso exótico cambiar el mundo?

—No

—La iglesia de los últimos pantalones devotos y no voy a descifrar el mensaje original que envió supermercado y la rebautizó jazz

Las diferencias entre los encendedores y bolígrafos de la felicidad se encuentran en el suelo, la embajada del gobierno celebró en un proyecto joven y activo que muchas treintañeras y el robot rechazaron.

Nadie se hubiera añadido en la tierra debido a sus heridas adquiridas en la guerra de las sandalias

—¿Duele?

—Un poquito

—Me gustaría una ciudadana para atender tu burdel

—¿Para qué Úrsula de un metro de alto?

El robot y la dama salieron de la enfermería.

Los cuatro valiosos artefactos y el tigre se volvió de manera que aunque la nave tardara miles de millones de años siempre tendría un tono de autosuficiencia y no podía ser satisfactorio felicitarla.

Úrsula estaba sola y el puerto espacial lunar era aburrimiento puro, la noche lunar era larga y peligrosa independientemente de la coctelera y su reciente robo, los rufianes entendieron dormidos preocupaciones en ratas

—Antes debes conseguir el tiempo extrayendo de manera nerviosa en un naranjo cuyos frutos tenían la capacidad de predecir el funcionamiento del gobierno

Una cabra da patadas totales de la felicidad en una fiesta y a recordarles las reglas de la misión les dijo un confundido fontanero en un local de comida junto a la carretera.

El amor de tu vida era una masilla morada que le permitía cantar turquesa con suficiencia y dolor, se conocieron en su laboratorio jóvenes changos que no puedo imaginar.

—¿y la ubicación de la felicidad?

—La habitación en la arena entregaba la vida diaria en los folletos explicativos del universo: galaxias fusionándose para que reemplazara la sonrisa fácil.

Los grandes líderes de la tierra se reunieron para decidir si el tigre había fallado en su misión

—Poco sabemos de sus motivaciones, pero era muy preocupante que los humanos disfrutaban de la maldad elemental del universo conocido

La producción de los robots diseñados para la producción de monedas terrestres era posible, también el templo central de la galaxia y el puerto de lanzaderas espaciales esclavas, tenían un poco de Tiago Novo en una lata exótica diminuta y no quería una multitud en una fiesta, tampoco una vida moderna. Su madre en aquel caótico lugar se daba por vencida y tenía una elevada necesidad de desmayarse

Los agentes se miraron entre ellos y avanzaron.

—Alguna vez nos encerramos en el mausoleo submarino y solo un hombre cabal de la tierra visitando a las orcas nos sacrificó a su Dios.

—Afortunadamente el gobierno nos salvó —respondió su compañero

Ya después de esto cae en un loop pero debemos aceptar que tiene potencial.

El invierno inesperado.

—A veces la vida es una mierda y al final te mueres. —Omar tiró su colilla por la borda y volteó a ver a los niños que lo acompañaban, ninguno de ellos alcanzaba a llenar el uniforme y dudaba si podrían controlar el retroceso de sus rifles. —¿Alguno de ustedes ha besado a una chica? —algunas manos se levantaron, no eran la mayoría.

El vehículo de asalto se movía a más de ochenta kilómetros por hora sobre las aguas grises del mar de salmuera, golpeando el rostro de los chicos con latigazos de agua salada mientras se acercan a la playa Omega, el mar permanecia impasible a la guerra que se aproximaba.

Los insectos han tomado gran parte de la costa norte pero el mar se salmuera ha impedido que su expansión salga del continente, hoy esta veintena de niños jugando a los soldados junto con otros cinco mil activos de su edad intentarían recuperar la zona norte del continente.

Lo que nadie de dijo a los jóvenes reclutas es que esta movilización por la playa delta pretende concentrar al grueso de los insectos en el alcance de la artillería.

Vieron las costas nevadas de la playa omega. —¿Nieve? —preguntó uno de los chicos, algunos arriesgaron el brazo sacándolo del vehiculo para comprobar si caía nieve. —¡Nieve! —Conformaron al unisono.

En lugar de una oleada de avispas gigantes atacando desde el cielo, los chicos vieron nubes grises y copos blancos mientras desembarcaban. Algún fenómeno natural había adelantado las nevadas tres semanas tomando por sorpresa al enemigo el cual no había tenido tiempo de colocar sus huevos y ocultarse bajo tierra.

Los chicos reían mientras marchaban entre los cadáveres de mosquitos, hormigas y arañas. Un escarabajo del tamaño de una casa agonizaba, moviéndose tan lento que dejaba de ser una amenaza, algunos civiles locales habían salido de su refugio y marcaban con banderas rojas las madrigueras donde podrían haberse salvado algunos insectos.

Omar vio con resignación como el misil de artillería se aproximaba a su locación, nadie había informado del invierno adelantado.

A veces la vida es una mierda y al final te mueres.

Las monedas del infierno

El teniente Motto caminaba junto al convoy, catorce camionetas blindadas avanzaban a paso de tortuga sobre una vía secundaria en medio del desierto africano, hombres asustados apuntaban sus carabinas de asalto 451 a las ventanas de los edificios abandonados.

La guerra es el infierno.

El mando central había realizado por lo menos dos intentos de realizar la entrega vía aérea, pero los cañones antiaereos ocultos en la cordillera habían dado al traste con la operación, así que colocaron los paquetes en los vehículos y han puesto dos filas de soldados paranoicos a caminar en medio de una ciudad saturada de hostiles.

—¿Por qué toda la mierda del mundo siempre pasa en un desierto a cuatro mil kilómetros de casa?

La queja del soldado quedó ignorada por varios minutos finalmente quedó olvidada.

No podían utilizar la carretera principal por miedo a la artillería en las llanuras, el apoyo aéreo estaba comprometido por los cañones AA en las montañas, les hacían creer que no había mayor opción que caminar expuestos en la ciudad, pero Motto sabía que existía otra opción.

La carga no era importante, podrían lanzarla al río, prenderle fuego o abandonarla en alguno de esos edificios.

¿Por qué el mando central insistía en entregarlo al campamento BETA?

Se escucharon disparos al frente de la fila, antes de que el teniente pudiera dar una orden notó que la retaguardia también devolvía disparos a objetivos atrincherados en los edificios abandonados.

—¡No se detengan! Utilicen los vehículos como cobertura.

Perdiendo un par de hombres, el convoy avanzó entre el tiroteo hasta que llegaron a una plaza semiderruida, los edificios se abrían para dar lugar una explanada de cien por quinientos metros cubierta de mármol pulido, los hombres ahora expuestos al fuego enemigo y ataques de artillería comenzaron a abordar los vehículos, había un camino de cuatro carriles que llevaba a la carretera principal, no existía ninguna ruta entre los edificios que garantizara seguridad ante los ataques de infantería, dependía de Motto elegir el curso de acción.

—¡Hacia la carretera principal! —Gritó.

Los vehículos rompieron con la formación en fila para llegar a la carretera, soldados que se habían retrasado devolviendo el fuego en la retaguardia no lograron abordar un vehículo y se quedaron atrás.

Un sacrificio necesario, no podían arriesgarse a fallar otra entrega, no cuando la misión está a su cargo.

Aparte del riesgo de artillería, la carretera podía contener trampas, de las seis camionetas blindadas solo dos contenían el envío, las demás eran señuelos para el ataque y apoyo de fuego.

Solo necesitamos que llegue un paquete, uno solo y la guerra terminará.

El primer señuelo estalló cuando pisó una mina oculta, los hombres seguían vivos pero no había manera de regresar a ayudarlos.

La artillería comenzó a caer sobre la carretera, el piloto dividía su atención entre esquivar cráteres y adivinar donde caería el próximo proyectil, el otro camión, qué contrenía un paquete fue alcanzado y un señuelo se quedó con la poca exitosa  intención de rescatar la carga.

La salida del camino estaba a ochocientos metros, allí estarían fuera del alcance de la artillería y las tropas amigas tendrían el perímetro asegurado.

Una tropa enemiga se había colocado en el camino, poseían lanzagranadas y lanzacohetes, un camión señuelo arremetió contra ellos y garantizar el paso.

El señuelo final se colocó en la salida de la carretera para sellar el paso a ataques por tierra.

El teniente Motto lo había logrado, un cargamento de monedas conmemorativas de chocolate para celebrar el fin de la guerra.

La fiesta podía comenzar.

El intercambio de las sirenas.

Mar de Okhotsk,

Un buque pintado de gris militar permanece con la radio apagada mientras la niebla y el hielo se acumulan en el casco, los pocos hombres disponibles en la cubierta permanecen bajo múltiples capas de ropa anhelando entregar la carga a los clientes para poder regresar a las aguas templadas del pacifico.

Son finales de enero y los verdes prados de la península de Bering se encuentran cubiertos de una gruesa capa de blanca nieve, el océano toma el color negruzco del cielo invernal y a lo lejos se puede ver el buque de Greenpeace haciéndose publicidad mientras agrede a los barcos foca de los japoneses.

En la proa del barco permanece bajo su  abrigo de piel el doctor Papanopulus, anteriormente infame por sus colaboraciones con las teocracias musulmanas, después de firmar un dudoso estudio que demostraba que el orgasmo femenino era un mentira;  perdió su licencia médica, ahora pasaba varias horas del día en el frio pensando si la falta de orgasmos ajenos durante sus relaciones no se debería a su propia mediocridad como amante.

Las negras aguas se agitaron a babor, de las profundidades emergía un submarino sin más identificaciones en la torre que el dibujo de una sirena roja, las descargas del depósito de sumersión generaban espuma blanca, un oído entrenado podía detectar los aleteos desesperados de las temidas pirañas vegetarianas rusas, malignos animalitos con la horrenda costumbre de arrancar trozos de carne de tu cuerpo y luego los escupen para seguir con su marítimo desollamiento. Varios hombres en cubierta tragaron saliva al escuchar  como intentaban destruir el submarino.

Esos peces de crueles costumbres son el motivo por el que Greenpeace está presente, diseñados a finales de los 90’s por la ONG estas creatura genéticamente modificadas fueron planeadas por los directivos para garantizar las prohibiciones de pesca. Si los directivos hubieran sido humanos en lugar de una serie de animales ilustrados que fueron abandonados en el espacio por la guerra fría, probablemente el operativo hubiera tenido un mejor propósito.

El submarino y el buque intercambiaron una serie de destellos antes de que la cubierta de la sirena escarlata liberara a la grúa, esta comenzó a descargar tarimas de sobres blancos congelados, en unas semanas estos sobres habrían cursado el continente con ayuda del expreso transiberiano y saturarían el mercado clandestino en Moscú y San Petersburgo.

La tripulación de la sirena negra estaba conformada de minihumanos seres con la estructura de cualquier ser humano pero con una estatura de cincuenta centímetros promedio en los adultos, perfecta tripulación para un submarino.

Esta raza de contrabandistas subacuáticos son el resultado de una serie de habitantes abducidos por alienígenas, los cuales fueron víctimas de experimentos constantes hasta que un accidente con un inodoro tapado en la nave causó la expulsión inmediata de las criaturitas a la tierra.

Desde ese entonces cada ser abducido por esta secta intergaláctica recibe un pequeño manual explicativo en color purpura llamado: Qué no hacer si es secuestrado por una especie superior, incluye las posiciones más cómodas para la exploración rectal, algunas palabras en alienígena para informar cuando el sufrimiento pone en riesgo los resultados del experimento y el manual del inodoro.

Las dos sirenas han intercambiado sus  mercancías, el buque lleva ahora lingotes de oro recuperado de barcos nazis hundidos y el submarino tiene una tonelada de tortillas para taco congeladas, con un poco de calor  estas tortillas llenaran de tacos los hogares rusos.

Continuará…

Martes en Marte

—Dame un Tuesday on Mars.

El cantinero miró de reojo a todos los clientes del bar, sacó una botella del fondo de la barra y llenó un caballito.

—Solo hay un tipo de persona que pide en inglés un Marte en martes, dime colega, —El cantinero alargó el sonido de la “E” parodiando el acento marciano. —¿Hace cuanto llegó a la tierra?

—¿Eso Importa? Colega. —El visitante observó con mala cara a su alrededor. —La mitad de tus parroquianos no lo pensaría dos veces antes de romperme una botella en la cabeza, pero tú eres un hombre inteligente. —Extendió un sobre manila a través de la barra. —Sabes qué soy el hombre que están esperando en la habitación del fondo.

El cantinero inspeccionó el contenido del sobre por una fracción de segundo antes de guardarlo en el cajón secreto de su caja registradora.

—¿Quiere que le deje una  botella de Marte en la sala VIP?

—Preferiría que no lo hicieras, mis anfitriones se podrían ofender.

El cantinero pasó una tarjeta plástica de seguridad y la puerta entre los exhibidores de botellas se abrió, el hombre de gabardina y el cantinero pasaron a una sala de juntas donde varios hombres esperaban.  La iluminación se emitía desde la orilla mesa permitiendo leer documentos en ella pero ocultando los rostros de los asistentes.

El marciano decidió qué estaba cansado de conspiraciones y decidió ir al grano.

—Caballeros, seamos rápidos y concisos. La tierra se muere de hambre, y comerán grano marciano, no existe campaña mediática capaz de cambiar eso.

Cuatro de los seis hombres en la mesa asintieron en silencio.

—El hecho de que estén hablando conmigo demuestra que mis competidores han fracasado en sus campañas, allá afuera hay por lo menos cincuenta personas que odian más a los marcianos que el año pasado.

—Es cierto que las campañas publicitarias han dañado severamente la imagen de Marte, probablemente jamás se recuperarán del golpe, pero negocios son negocios.

—Lo que yo les ofrezco es empacar el grano como un producto experimental australiano y venderlo como un producto terrestre, tengo varios terrenos en la isla, así que nadie sospechará.

Uno de los hombres se inclinó y utilizó una carpeta para esconder su rostro.

—¿En cuánto tiempo puede reabastecer la tierra con su grano?

El invitado revisó su teléfono

—Mes y medio.

—¿Entiende que las reservas terrícolas solo durarán dos meses?

—Es por eso qué es de vital importancia qué lleve el contrato firmado a Marte lo antes posible. Y les recuerdo que el contrato no se llevará a cabo si no llego sano y salvo a mi planeta.

El cantinero abrió una puerta trasera.

—Lo siento señor, pero allá afuera la gente está un poco agitada, lo mejor será salir por detrás.

Salieron por  la bodega a un callejón de carga.

—Camine sin llamar la atención hasta la avenida principal, tome un taxi y no regrese aquí jamás por favor.

El hombre hizo caso a la indicación, colocó su sombrero para qué ocultara su rostro y caminó en silenció hacia la avenida.

Faltaban dos cuadras para la avenida principal, podía ver claramente los vehículos pasar. La gente no cometía homicidios a plena luz del día, al menos le gustaba pensar eso.

—Mira que tenemos aquí, un marcianito, ¿Qué te parece un Marte en las rocas? Coleeeeeega. —El hombre estrelló una botella de Marte contra la pared. —¿O prefieres un Marte en martes?

La botella esta vez se estrelló en cráneo del marciano.

La sangre del cubría el suelo mientras los hombres pateaban el cadáver del marciano.

 

 

La guerra de Tuks

El prisionero esperaba pacientemente en su celda. Ellos no mataban a sus cautivos y nosotros compartíamos la cortesía. Si bien no existían los intercambios de prisioneros teníamos el acuerdo tácito de no ejecutar a nadie.

Este prisionero en específico tenía un estatus heroico. Cuando capturamos la estación militar de Gad-18 los diversis habían evacuado a todo el equipo y personal. Solo permanecía Tuks que se había quedado en la base para evitar que una fuga de acetileno destruyera  por completo el bosque.

El sistema militar de los Tuks está diseñado con una maestría impresionante. Aunque cada soldado conoce su objetivo y cuenta con suma libertad para ejecutarlo, difícilmente puedes obtener algo de información cuando capturas uno. Los interrogatorios solo sirven para conocer información obvia, por ejemplo:

-¿Cuáles eran tus órdenes?-

-Proteger la base, hasta recibir nuevas órdenes.-

-¿A dónde iban a enviar los suministros de la base?-

-Aún no he recibido esta información.-

Un observador poco experimentado puede creer en la posibilidad de que los diversis mientan, pero en realidad se trata de un sistema que les da suma flexibilidad en la batalla y nulas fugas de información.

En el caso de Tuks la situación era un poco diferente, él es un civil en la sociedad diversi. Antes de la guerra él era un naturalista conocido. Tenía su equivalente a un programa de televisión y permaneció en la base solo para evitar un daño ecológico serio.

Dicho esto la mayoría del personal militar respetaba a Tuks de la misma manera en la que respetarías a un bombero o a un científico.

Como dicta el procedimiento lo llamé a mi oficina para interrogarlo, me había preparado para una sesión que evidenciara su doble ignorancia (la de civil y la de diversi), hasta que le pregunté:

-¿Sabes por qué estamos en guerra?-

-Nuestros auténticos enemigos son los Mesons, desde hace algunas generaciones tratan de destruir nuestra población utilizando armas biológicas. Yo mismo estoy contagiado por una especie de virus dérmico. Estas manchas negras duelen, nos hemos visto en la necesidad de invadir otros planetas solo para extraer recursos para la fabricación de medicamentos y continuar con la lucha por lo que queda de nuestros primeros mundos.-

La respuesta me impactó, según mis informes nuestra relación con los Diversi siempre había sido una guerra accidentada con periodos de paz inestables. Hoy yo conocía la causa del conflicto. Lo despedí. Si los Diversis peleaban en dos frentes era la primera inteligencia autentica que teníamos en el conflicto, una ventaja autentica en una guerra atrasada. Al parecer nadie había hecho está pregunta a un diversi.

-Me has sido de mucha ayuda Tuks. ¿Quieres un poco de naranja? Es una fruta endémica de la tierra. No creo que haya un equivalente diversi a esta fruta, pero no sería la primera vez que compartimos alimentos.-

-Muchas gracias capitán, no hay mejor investigación que la culinaria.-

A los días de aquella parca entrevista me disponía a enviar un informe más detallado sobre mi situación en la base y mi pequeño descubrimiento cuando mis hombres me informaron que Tuks quería hablar conmigo.

-¡Capitán! Usted puede detener la guerra ahora mismo.-

-¿De qué demonios hablas? ¿Sabes algo que nos estás escondiendo?-

-No ustedes lo escondían.-

-Si hablas de un traidor, más te vale desembuchar o vas a ser el primer Diversi torturado en esta guerra.-

-La naranja capitán, sus jugos contienen alguna clase de ácido orgánico.-

-¿Y qué con eso?-

-las bacterias meson necesitan un pH alcalino para sobrevivir y nosotros necesitamos hidratos de carbono para curar las heridas. ¡Es perfecto!-

En algún momento Tuks se paró sobre mi escritorio para hacer énfasis, no me había dado cuenta.

-Tuks, bájate de mi escritorio y dime que pretendes.-

-Necesitamos naranjas, toneladas de esas frutas ¿Existen otras con características similares? ¡Puede negociarse la paz! si tenemos una cura inmediata para sus armas biológicas los meson estarán completamente vulnerables.-

Me agradaba Tuks. Pero era necesario evitar que hablara, si la guerra se detiene el presupuesto se acaba, los chicos regresan a sus casas para vender autos o trabajar en las fábricas de sus padres. La guerra debía continuar indefinidamente.

Ordené a un cabo llevar al prisionero a un puerto neutral y que le dejara claro a Tuks que las naranjas son un bien invaluable de la humanidad y que la única manera de obtenerlas es comprarlas a precios exorbitantes o arrancarlas de nuestras muertas manos.

Me odio tanto por esa decisión. El cabo desertó y junto con el naturalista negoció la paz entre humanos y diversis, ahora es el héroe de la tierra y un megamillonario.

¡Su maldita familia cultivaba limones! Y ahora tienen la exclusividad en la venta de cítricos a los diversis. Mientras tanto, yo espero en esta oficina a mi superior.

«Orange and cross section». Disponible bajo la licencia GFDL 1.2 vía Wikimedia Commons.
«Orange and cross section». Disponible bajo la licencia GFDL 1.2 vía Wikimedia Commons.

-¡Capitán!-

El jefe de estado me mira con su carcteristico desprecio.

-Sus instrucciones son las siguientes: Llevara su contingente de tropas a al cuadrante Diar Beta III para apoyar a los ejércitos diversis.-

La mitad de los mundos donde los mesons sean expulsados serán propiedad de los humanos.

La guerra continúa.

LA PEQUEÑA HIJA DEL ABISMO

Esta y las proximas colaboraciones son de MENA; autor y dibujante que comparte con nosotros su inspirador trabajo. puedes contactarlo en el formulario de abajo y tambien puedes comentar.

(Léase mientras se escucha “La petite fille de la mer” de Vangelis)

La guerra entre Humanos y los Algyroides Marchi fue corta, tan corta como largas eran las ambiciones de los terrícolas una vez que dominaron los secretos del viaje intergaláctico.

Los Algyroides Marchi por su parte —de lo que pudo deducirse estudiando los escasos archivos sobrevivientes tras el genocida asalto humano— eran un pueblo de la vecindad del giro estelar, sin mayor ambición que la contemplación de los ciclos de los agujeros negros. Seres pacíficos unidos indeleblemente a sus amadas bestias, las Kullammak o Umgullick; preciosos animales que nadaban a través de las estrellas con la gracia de lo etéreo y la velocidad de lo tangible. Una simbiosis perfecta.

Exterminada la gran mayoría de los Algyroides Marchi —y en severos campos de concentración los escasos sobrevivientes—, los asesinos terrícolas se empeñaron en dominar a las Kullammak. Intuían que, bajo su férrea dirección, podían transformarse en formidables transportes y armas de guerra para conquistar todo el resto de la rueda galáctica.

Los Humanos procedieron con la violencia habitual de su raza para acelerar la domesticación de las Kullammak, pero pronto el intento derivó en una verdadera carnicería que dejó una mortal estela de aquellas nobles bestias a todo lo largo del giro estelar. Sus indefinibles y hermosos cuerpos flotando entre las estrellas que, antes de la aparición de la plaga terrícola, habían visitado y contemplado en absorta fascinación junto a los Algyroides Marchi. La desintegración de las pequeñas hijas del abismo nadando en la oscuridad del vacío, rumbo a la cuna donde se iniciaban los ciclos de los agujeros negros.

Los miopes terrícolas no fueron capaces de darse cuenta de ello: tras la desaparición de la última Kullammak, el último de los Algyroides Marchi se durmió para siempre. El uno no podía sobrevivir sin el otro. Y sin ellos dos —los Algyroides Marchi nadando junto a las Kullammak, sus amadas bestias—, el camino de los agujeros negros no podía ser trazado con claridad. Porque la labor noble y contemplativa de ellos era principalmente la de pastorear los grandes ciclos galácticos, de guiarlos de ida y de vuelta a través de los eones.

Los despreciables Humanos no se dieron el tiempo de pensar en ello, absortos en sus campañas de destrucción y conquista.

Hasta que el colapso de la entera galaxia alcanzó a los Humanos y los barrió de la existencia para, sobre su ignominioso despojo, sembrar en los abismos la semilla de nuevas y hermosas Kullammak que, a su vez, pudieran despertar a los pacíficos Algyroides Marchi.

 

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