Hormigocultismo

A continuación una historia rara.

Pues una mañana de sábado me levanté y vi la cosa más curiosa del mundo: Un grupo de hormigas marchaba en círculos alrededor de mi cepillo de dientes, formaban un círculo perfecto y andaban a un compás rítmico mientras coreaban mi nombre, era obvio que les costaba trabajo pronunciarlo pero allí estaban: ¡ER-NES-TRO ER-NES-TRO! Sus pequeñas mandíbulas no estaban diseñadas para hablar mi idioma y batallaban con cada coro, la que parecía el líder vestía un gracioso sombrero hecho con hojas de árboles y extremidades de otros insectos, elevaba hacia mi sus patas y antenas rogando por algo, pero su pequeñas cuerdas vocales no daban para mis oídos.

Todavía adormecido pero intrigado por el ritual pregunté:

-¿Ah? ¿Qué es lo que quieren?-

Las hormigas guardaron silencio durante algunos segundos antes de corear a todo pulmón:

-¡AZUR-CAR! ¡A- ZUR-CAR!-

-¿Quieren azúcar?

Entonces las hormigas pararon su marcha para clamar en ovación. ¿Qué es lo que iba a hacer? A mí no me cuesta nada compartirle algo de la alacena a las hormigas y seamos honestos ¿Cada cuando llegan unas hormigas marchando en perfectas figuras geométricas para pedirte un favor?

Así que fui a la alacena, saque mi frasco de azúcar y les dejé un par de cucharadas, en cuanto vieron los cristales blancos las hormigas dejaron de marchar y regresaron a su comportamiento hormiguesco tradicional.

Días después mientras me levantaba vi nuevamente a las hormigas marchando en círculo, esta vez alrededor de mi teléfono celular, ¡ER-NES-TRO ER-NES-TRO! Coreaban a todo pulmón, la hormiga líder con su gracioso sombrero y un altavoz hecho de papel higiénico organizaba el ritual.

-¿Y ahora que quieren? – Pregunté con más curiosidad que molestia.

¡VEN-GRAN-ZA! ¡VEN-GRAN-ZA!, Corearon a todo pulmón las hormigas, la del sombrero me señaló con sus antenas y patas delanteras y me mostró a una hormiga negra que se retorcía carente de sus patas traseras.

Efectivamente en patio trasero hay un hormiguero habitado por hormigas negras que eventualmente tienen sus diferencias con las habitantes del jardín, en lo personal no tengo favoritos en cuanto a los insectos se trata y me parece que sus conflictos se tratan de algo más racial que político, por otro lado las hormigas negras no se han reunido alrededor de mis enseres personales, así que herví un poco de agua en la estufa y la vacié en el hormiguero del patio trasero.

Estas hormigas se estaban volviendo codiciosas, pensé mientras acumulaban cadáveres de sus rivales frente a mi teléfono.

Hoy en la mañana me he encontrado con una escena horrible en mi mesa para café, hormigas rojas contra hormigas rojas, en la parte de superior de la mesa la hormiga del sombrero organizaba una marcha circular alrededor de lo que supongo era la hormiga reina acorralada, la mayor parte del hormiguero trataba de subir a la mesa mientras otras hormigas evitaban que el ritual se interrumpiera.

¡ER-NES-TRO ER-NES-TRO! Incluso aquellas que luchaban a la orilla de la mesa coreaban mi nombre con aquella horrenda parodia de pronunciación.

-¿Ahora qué quieres?- Pregunté asqueado de la escena que sucedía en mi sala.

¡PORDER! Clamaron al unísono.

-¿Quieres a la reina? ¿Quieres ser la hormiga más poderosa del lugar?-

Las hormigas del suelo comenzaron a subir por mis pantorrillas para morderme en las rodillas, las sacudí con mis manos, no solo no tenía idea de cómo cumplirle su deseo a la hormiga del sombrero, ahora estos insectos me causaban asco y molestia.

Y luego tuve la idea:

Fui a la bodega por mi lata de insecticida en spray y un vaso de vidrio, coloqué a la hormiga del sombrero junto con la reina dentro del vaso y rocíe la mesa con el insecticida, seguí rociando hasta que se formó una nube marrón en piso de mi sala, el hormiguero había muerto.

Retiré el vaso y liberé a las dos hormigas, la reina se arrojó a los cuerpos inertes buscando algún sobreviviente mientras la nube la intoxicaba.  Pude ver cómo la hormiga del sombrero me señalaba con sus patas delanteras y sus antenas, era incapaz de expresarse ahora que estaba sola, cuando llegué  con la escoba para limpiar los cadáveres pude ver cómo se arrancaba su sombrero, sus patas y antenas en loca desesperación.

 

 

 

 

El vaquero

La mierda le cayó en la cara. Llevaba el sombrero nuevo que le habían regalado dos días antes en su cumpleaños número dieciséis. David tenía ya edad para ir con sus hermanos mayores al arreo y en ese momento todos ellos se reían de él mientras el sombrero absorbía el aroma.

—Agradece que Dios es sabio y los elefantes no vuelan —dijo su tío Jacob mientras le pasaba un pañuelo—. Los Mexicanos dicen que es de buena suerte.

—¿Cómo puede ser de buena suerte que una vaca te cague en tu primer día?

Para David aquello no estaba saliendo como esperaba. Escuchó el silbido y cerró los ojos anticipando otro impacto. Luego, el característico sonido de un mojón de medio kilo golpeando un sombrero. David no sintió el golpe mientras todos, nuevamente, se reían.

—Que una vaca te cague en tu primer día es mucho menos humillante que cuando una vaca te caga después quince años trabajando en el rancho, ¿verdad, Jacob?

David abrió los ojos. Su tío reía a carcajadas mientras se limpiaba la mierda del  hombro. David le devolvió el pañuelo. Su padre había llegado junto con el señor S de cortes Santa Rita. El hombre, cuyo apellido se limitaba a una letra, tenía un hijo llamado Dan el cual estaba involucrado con su hermana Eliza. En cuanto él terminara la universidad, regresaría para casarse con ella y toda la familia se burlaba de cómo Eliza Sanders pasaría a ser Eliza S. Fuera de eso, había pocos detalles negativos que se pudieran decir de la familia S.

—Hoy viajarás en la avioneta de tu tío. Legalmente, no tienes edad de pilotear, pero todos sabemos que eres bueno con el lazo.

Su padre había tenido la cortesía de enviarlo con su tío en lugar de con sus hermanos. Cualquier error que cometiera con Dewey o Joss se mencionaría en la mesa del comedor, pero lo que ocurriera con su  tío, se quedaría en la cabina.

Las hélices tableteaban con su característico ritmo cuando vieron a una vaca parda con una única mancha blanca en culo. El animal volaba en una dirección diferente al rebaño, cosa que no sorprendió a Jacob.

—Lasa a la “Parda”. Esa vaca todos los días se separa en dirección de un cúmulo donde murió una amiga suya. Si sigue haciendo esas visitas, ella también va a morir allí. Dos avionetas no bastan para sacar a una vaca de un cúmulo de baja presión, cuando tenía tu edad…

—¡Parda atada!

—Perfecto, Daniel. —Jacob cerró el micrófono solo para la línea privada. —Se ve que eres bueno para el oficio pero ¿no has pensado en ingresar a la universidad en un par de años?

—No sé, mi papá y los abuelos dicen…

—¿Que ir a la universidad no sirve de nada para hacer nuestro trabajo? ¿Que yo fui a la academia de aeronáutica y tu padre sigue siendo mejor vaquero?

—Yo no quería decirlo así.

—Tu padre y tus abuelos lo dicen de varias maneras diferentes, pero lo más doloroso es lo que no dicen

—¿Vamos a perder el rancho?

—Yo sabía que no eres tonto. Tu padre no puede pagar a empleados y tampoco puede pagar a un mecánico. ¿Sabes lo que gana un mecánico de aeronaves en El Paso o en Tucson?

David tenía una idea de cuánto cobraba su tío por reparaciones a los vecinos y cuánto pagaba su padre por ellas.

—No, pero si es más dinero, ¿por qué te quedas?

—Eres inteligente, David. Ya lo sabes.

—Pero… ¿Por qué están todos tan tranquilos?

—Tu padre está convencido de que Eliza va a salvar el rancho.

—Es casi cómo regalarle las tierras al señor S.

—Pagará por ellas. Tu madre se iba a casar con el señor S al volver de la universidad. El padre del señor S y tu abuelo también eran amigos. Un día de acción de gracias, Humbert S llegó al pueblo con una amiga de la universidad y ya sabes el resto de la historia.

—Si yo fuera mecánico tampoco podría salvar el rancho.

—Sálvate a ti, chico. Ve a la escuela, aprende algo útil y cuando todo se caiga, al menos podrás sostener a tú  esposa y pagar el asilo de tus padres.

David conocía a sus hermanos, odiaban a los pule-gafas. Estaban convencidos de que este rancho sería su vida y que la vida nunca cambiaría.

La plática se interrumpió cuando vieron a su padre y al señor S tratar de liberar a una vaca de un cúmulo de baja presión. Cuando la vaca se liberó, salió disparada hacia la avioneta que ambos tripulaban.

En un silencio espectral, el mejor vaquero de Nuevo México y el dueño de cortes Santa Rita se desplomaron hacia un prado.

Ahora el destino del rancho era aún más incierto y David lo sabía.

Nota del cerdo:

La entrada de hoy es una edición especial de la revista Insectos comunes, el reto en cuestión es imaginar un mundo donde las vacas vuelan ¿por qué no visitan los enlaces y leen otras versiones? Si les gusta pueden ayudar a un escritor hambriento (de poder y manzanas) y compran la revista.

Otras versiones:

El zumbido de las vacas voladoras by Benajamín Rechaca

¿Y si las vacas volaran? by Toni (Autonomía)

¿Donde están las vacas? by La rata gris

Una declaración en Banculte by Manu LF

El invierno inesperado.

—A veces la vida es una mierda y al final te mueres. —Omar tiró su colilla por la borda y volteó a ver a los niños que lo acompañaban, ninguno de ellos alcanzaba a llenar el uniforme y dudaba si podrían controlar el retroceso de sus rifles. —¿Alguno de ustedes ha besado a una chica? —algunas manos se levantaron, no eran la mayoría.

El vehículo de asalto se movía a más de ochenta kilómetros por hora sobre las aguas grises del mar de salmuera, golpeando el rostro de los chicos con latigazos de agua salada mientras se acercan a la playa Omega, el mar permanecia impasible a la guerra que se aproximaba.

Los insectos han tomado gran parte de la costa norte pero el mar se salmuera ha impedido que su expansión salga del continente, hoy esta veintena de niños jugando a los soldados junto con otros cinco mil activos de su edad intentarían recuperar la zona norte del continente.

Lo que nadie de dijo a los jóvenes reclutas es que esta movilización por la playa delta pretende concentrar al grueso de los insectos en el alcance de la artillería.

Vieron las costas nevadas de la playa omega. —¿Nieve? —preguntó uno de los chicos, algunos arriesgaron el brazo sacándolo del vehiculo para comprobar si caía nieve. —¡Nieve! —Conformaron al unisono.

En lugar de una oleada de avispas gigantes atacando desde el cielo, los chicos vieron nubes grises y copos blancos mientras desembarcaban. Algún fenómeno natural había adelantado las nevadas tres semanas tomando por sorpresa al enemigo el cual no había tenido tiempo de colocar sus huevos y ocultarse bajo tierra.

Los chicos reían mientras marchaban entre los cadáveres de mosquitos, hormigas y arañas. Un escarabajo del tamaño de una casa agonizaba, moviéndose tan lento que dejaba de ser una amenaza, algunos civiles locales habían salido de su refugio y marcaban con banderas rojas las madrigueras donde podrían haberse salvado algunos insectos.

Omar vio con resignación como el misil de artillería se aproximaba a su locación, nadie había informado del invierno adelantado.

A veces la vida es una mierda y al final te mueres.

Amo como comes naranjas

Zapopan, Jalisco

31/05/2016

 

Querida Erika, ¿Qué digo querida? ¡Amada! ¡Adorada! ¡Idolatrada! ¡Venerada! Y Muchos otros verbos que mejor te digo en persona y privado.

Hace dos días me preguntaste: ¿Por qué me amas? Y lo único que te contesté fue: —Porque sí.— Nos reímos mucho en ese momento, pero la pregunta siguió rondando por mi cabeza hasta hace un par de horas cuando decidí escribirte esto.

Me gustaría decirte que fue amor a primera vista, pero solo basta recordar nuestro primer encuentro para preguntarnos ¿Cómo terminamos juntos? Por la salud mental de ambos mejor no ahondaré en el tema.

Pero hice una lista de cosas que amo de ti, estoy seguro de que eso ayudará.

  1. Amo la ventanita que hacen tus dientes frontales cuando te ríes.
  2. Amo que aceptaras una cita más después de que la primera, segunda, tercera, cuarta y quinta cita fueran un desastre total.
  3. Amo cuando juegas con tu mechón de pelo y que insistas en que no puedo tocarlo.
  4. Amo que a veces eres altruista, pero cuando viste a ese limosnero farsante: le pegaste con su propio bastón.
  5. Amo el esfuerzo titánico que haces para llevarte bien con mi madre.
  6. Amo tu habilidad natural para insultar a mi hermana.
  7. Amo la manera en la que conduces y la paciencia que me tienes cuando yo estoy al volante.
  8. Amo tener que rogarte para sacarte a bailar y que al final me dejes jadeando en la pista.
  9. Amo tu gusto por las películas de arte y los videos de accidentes en patineta.
  10. Amo la manera en la que organizas tu ropa en los armarios y que dejes tus zapatos por todo el departamento.
  11. Amo tu manera de comer naranjas (y cualquier otro cítrico).
  12. Amo como limpias tus gafas con la manga de tu sweater.
  13. Amo el cuadro que pintaste y ahora escondes en la cochera.
  14. Amo la manera en la que te quitas los tenis.
  15. Amo hacer la despensa contigo y que compras galletas a escondidas.
  16. Amo tu cepillo dental de jirafas y que siempre tengas pasta de repuesto.
  17. Amo la manera en la que abrazas la almohada, y tu gusto para las cobijas.
  18. Amo cuando te levantas temprano y cuando te quedas dormida.
  19. Amo el olor de tu cuerpo
  20. Y amo cuando me dices te quiero.

Y lo único que aprendí de la lista es que carezco de alguna razón lógica para amarte, y tal vez eso sea la parte interesante del asunto, que si fuéramos lógicos y coherentes tal vez no estaríamos juntos, pero ambos estamos aquí, la lista crece cada día, y ¡Por amor de Dios! Cada te quiero más.

Dudo que esto sirva de explicación, y tengo serias dudas sobre mandarte esta carta, tal vez sería lo mejor, dejarlo en mi respuesta inicial: Te amo porque sí, y ya…

 

Con todo mi amor:

Ernesto.

 

Nota del cerdo:

¡Tranquilas chicas! No estoy enamorado ni nada por el estilo, es simplemente otro reto de insectos comunes. En esta ocasión se me ha pedido que escriba una carta de amor, debía ser carta, debía ser cursi y no se vale recurrir a estrambóticas relaciones autodestructivas.

Ahora otras cartas de amor escritas para el reto:

6 de junio de 2016 por Relatos Magar}

Amor a larga distancia por La Rata Gris

A Esmeralda por Angelos’s Universe

Me das paz por La Rechaca

Una carta (in)esperada por Universos Jean Rush

La lista se ajusta conforme los participantes suben sus trabajos.

Otra nota del cerdo:

¿Ustedes han recibido cartas de amor? Honestamente me parece una herramienta de cortejo muy útil que está cayendo en desuso. Si ustedes han enviado o recibido cartas de amor, me alegraría el día si me comentan  sus experiencias.

Discurso y castigo.

Nota del cerdo:

Antes de continuar con la lectura les informo que este es uno de los retos de “Insectos Comunes” un a un imbécil se le ocurrió que seria divertido crear al villano más desagradable posible. Lo que se lee a continuación está muy fuera de tono a lo que acostumbramos poner aquí, si desean continuar son bienvenidos, no olviden comentar.

 

Lol!!!!  ¿Sabían que los bebés flotan pero las mujeres embarazadas no? Está genial porque las señoras tratan de mantener vivos a sus hijos hasta que se cansan y se ahogan ¡Y las bolsitas de caca ni si quiera necesitan que los ayuden!

Yo y mis chicos estamos haciendo un magnífico trabajo aquí. Cuando papí me asignó trabajar en esta colonia yo estaba en actitud de: “¡Osea no! Son unas granjitas mugrientas en medio de la nada. Sin playas ni antros.”  Pero dale que me pongo creativo y digo: “Vale, si papí quiere que ponga en orden este cuchitril lo voy a poner en orden chulo.” Me busqué unos chiquitines de los que trabajaron en la Retrive de base luna y me los traigo a la colonia.

Al principio pues: Boooring, pero cuando unos chairillos no quisieron trabajar en navidad, qué mi broodi Dany me dice: “Si los deja ahorita al rato no van a querer trabajar con cualquier cosa” y yo que le digo: “Pues trae a tu gente papirrin” La verdad no sé qué iba a hacer, pero cuando vi a los mugrosos que digo: “Si los princesitos no quieren trabajar en navidad pues les cortas las manos y los cuelgas del poste hasta que queden secos.” Y ya te imaginas, que la gente empieza a gritar. Pero Dany saca su pistola y Full Power: todos se callan, yo me paseo por allí y les doy mi discurso de motivación. Buenísimo mi discurso; se notó que fui a la uni para futuros líderes. Ahora nomas estoy esperando que salgan más rebeldes, para poder motivarlos y castigarlos. Pro como mi papí.

Luego pues me empecé a poner picosillo por eso de que ninguna de mis ladys se quiso venir conmigo, por eso de que no hay ni shopping ni antros. Pero las putillas locales no están tan mal después de una lavada de cara. De principio Dany y yo nos paseábamos por las barracas para elegirlas, pero luego se escondían o se cortaban el pelo para parecer chicos. ¡Literal tontitas! Porque igual los hacia desnudarse a todos para verificar la calidad. Un día llega Dany y me enseña un papel con todas las que cumplen 16 ese mes. Así que les organizo sus Sweet Sixteen Party y las que se ven riquillas me las quedo para mí y mis chiquitines. Las que son menos quejosas me las estoy quedando para que me decoren la casa. Algunas ya saben cómo cuido la decoración de mi nuevo palacio, entonces cada mes no faltan las que tienen iniciativa y se ponen traviesas.

Y es que ser líder de toda una colonia no es trabajo fácil. El otro día me habló un gato de los que todavía están en la tierra con mi papí y me dijo que necesitan que salga más grano el próximo año,  así que me estaban enviando 400 colonos más. Ya saben, de esa escoria que debe hasta los calzones que traen puestos y aparte se sienten con derechos. Cuando llegó la nave pues comencé a checar la calidad de las putillas recién llegadas y unos que me empiezan a gritar su cantaleta de los derechos humanos. Tomé a los quejosos y los puse en dos filas. Pedí una moneda y comencé a lanzarla. Cara: Le destrozábamos la cabeza al de la derecha con un martillo. Cruz: Enganchábamos de la cuenca ocular al de la izquierda y lo dejábamos colgando. Lo más educativo es que el otro estaba obligado a ver. Quedaron 350 colonos bien motivados por el discurso y le vamos a cumplir la cuota  mi papi. ¡Motivación y castigo!

Lo peor de mi trabajo es cuando la gente no hace bien el suyo, no hablo de mis granjeros perdiendo cosechas, cuando eso sucede basta con un castigo y un discurso motivacional, aunque no siempre es el caso. Hace unas semanas una de las chicas que decoran mi casa no se quiso meter a la cama porque estaba embarazada. Pues me puse Full Angry, les tengo condones por toda la casa para que eso no pase. ¡No tardan ni veinte segundos en ponerme uno! Yo personalmente agarré el cuchillo le corté los pezones y le escribí  puta en la frente. Aparte la mandé de vuelta al chiquero del que salió. No vamos a tener discurso esta vez. Pero al cabo siempre hay otra dispuesta o tomar su lugar.

Con eso concluyo el informe de disciplina semestral. Les anexo los números que hiso Dany.

 

Otros relatos de villanos:

Tradición familiar en: La Rata Gris

David Vine Universos Jean Rush

Cazar Angelos´s Universe

No vale la pena morir

Dicen que el que vive por la espada, por la espada muere. ¿Cómo habrá vivido Ernesto, si el arma asesina era un exprimidor de limones?

Las autoridades no dijeron gran cosa, afirmaron que había sido un crimen pasional, incluso se arrestó y procesó a una joven que trabajaba en una panadería a unas cuadras de su departamento. A todos nos sorprendió el resultado de la investigación, nadie sabía de la relación que sostenían, muy probablemente ellos tampoco.

Un veintena de personas asistieron al funeral, poco ayudó el bailarín inflable y la promesa de pizza hawaiana. Un clásico de futbol desmotivó a la mayoría de los interesados en despedirlo. Sabemos que será recordado, no como autor de comedia o ciencia ficción, tampoco como amigo o amante.  Se le conmemorará entre los cuerpos forenses como aquel tipo al que le hicieron pulpa la cabeza con un exprimidor de limones.

Había muchas cosas olvidadas entre sus anotaciones, desde planos numerados de maquinaria extraña hasta relatos sin final. Curiosamente se había escrito su propia calaverita de día de muertos.

A medio día llegó

Vestida de negro

Gustosa se cobró

Si aceptar ruego

Ernesto se murió

Una muerte barata

Se transformó

En comida de rata

A veces me pregunto si el cerdo seguirá escribiendo después de todo.

Nota del cerdo:

Mis amigos los Insectos Comunes me han pedido que les platique como va a morir mi mecenas (Ernesto).

Les comparto las muerte de otros autores:

Juicio final a la señorita Magar Relatos. Magar

Cementerio Daniel Centeno.

Mis muertes La Rata Gris

Un amor imposible Letras que se mueven

¿Descansará en paz? Universos Jean Rush

Cita a ciegas con la rata gris

Es muy posible que varios de ustedes ya hayan leído, o por lo menos comprado los misterios de los monumentos ridículos (LMMR). El resto de ustedes probablemente esté esperando la adaptación al cine que sale el próximo año. En todo caso no es secreto que El cerdo venusiano y la Rata Gris han intercambiado correos desde mucho antes de la publicación del libro y ahora, aprovechando la visita a México de Raúl (para promocionar su nueva novela) hemos tenido una especie de cita a ciegas (excepto por que en este caso ya sabía con quien iba a hablar, independientemente de que no nos conociéramos en persona) en la que por fin he podido expresarle por qué odio tanto su libro.

Para quienes no lo saben yo tengo algo de responsabilidad en la creación de ese libro. Todo comenzó cuando lancé un reto de tipo humorístico para sacarles canas verdes a los insectos comunes. Resulta que LMMR fue un éxito  rotundo entre el público adolescente y todos aquellos que no disfrutamos la novela nos convertimos críticos insolentes y hípsters ególatras.

Bueno allí estábamos en un restaurante de comida mexicana, esos donde los turistas pagan entremés para dos personas, plato fuerte para cuatro comensales y cerveza para dieciséis ebrios. Cuando salió el tema del libro. Así que mientras Raúl se intoxicaba con chile y tequila, le espeté:

CV: El problema con tu libro es ese final que le pusiste.

LRG: No te voy a mentir, se supone que solo debía escribir el primer capítulo. Fue con lo de la independencia de Cataluña –Raúl hace comillas con las manos- qué las cosas se pusieron tensas y yo necesitaba salir del país lo antes posible. La gente del pingüino me ofreció un buen dinero y ponerme en Gibraltar o Reino Unido. Solo querían el libro terminado antes de octubre del año pasado para venderlo en navidad.

CV: Y supongo que con las presiones, las fechas de entrega y la mudanza te inventaste cualquier cosa solo para terminar el libro.

LRG: ¿Nunca han amenazado con poner bombas en tu casa? ¿Verdad?

CV: Pensé que esa noticia era parte del plan publicitario.

LRG: Una gran parte, pero si recibí amenazas. En especial después de lo de Madrid.

Con esto di por terminada la discusión. Raúl se merece hacer lo que hacen todos los turistas en México (descansar) y creo que lo justo era explicarle que no es buena idea beber más de cuatro caballitos.

Aun así, ahora con la autorización de Raúl les voy a adelantar una parte del final alternativo de Los misterios de los monumentos ridículos. La cual por cierto también aparecerá en la edición especial de su próximo libro: La azulada sombra del fantasma.

James levantó del cuello al perro. Aquel animal de rostro confundido había costado seis vidas y ahora lo miraba como si nada hubiera pasado. Las pistas eran claras; en el estómago del animal había una miniatura de la opera de Sídney la cual tenía grabada la contraseña de la caja fuerte. Pero había algo que no cuadraba. Esa no era la lógica de Sanders, él no hubiera cuidado a un perro recién operado teniendo otra opción. Quería que ellos o nosotros matáramos al perro para garantizar que la válvula nunca fuera abierta.

Llevó al animal a la oficina. Chiquis se soltó en cuanto reconoció la habitación. Troto meneando la cola hasta la caja fuerte y posó su patita de chihuahua en el panel táctil, las paredes de la oficina vibraron hasta que mostraron el pasadizo secreto oculto detrás de la caja de seguridad.

Al final del pasillo estaba la codiciada válvula.

Bueno. Aquí hay otras citas a ciegas con Insectos Comunes:

Cita a ciegas con un escritor. Relatos Magar

Los falsos finales. La Rata Gris

Matando el tiempo. Jean Rush

5 historias de castigos binarios

Aprovecho el primer párrafo del primer capítulo de mi best seller para hacerles saber que estoy completamente desnudo. En la privacidad de mi habitación me encuentro frente a la pantalla de mi computadora mientras la piel de mi trasero hace contacto con la fría cubierta plástica de mi silla. (Tendré que limpiarla después). Obviamente ustedes no necesitaban saber esto, les hago el conocimiento de mi desnudez solo para hacerles saber que es una técnica creativa maravillosa. Mi cuerpo liberado de la presión que ejerce la ropa interior, ha suscitado un flujo creativo que hace que tenga novedosas ideas, no solo para escribir, me parece que debería desnudarme en mi oficina para resolver algunos problemas que implica el bombeo de pozos profundos.

La silla en cuestión.
La silla en cuestión.

Ahora comenzaremos con el libro.

I

Pocos castigos son tan sádicos como los que me impones tú. No puedo culparte. He cometido mis crímenes y mi sentencia es tolerar la tortura que tú asignes para mí, fue un azar del destino quedar en las manos de la mejor atormentadora del mundo.

¿Cómo es posible que alguien pueda resistirse a tu tormento? La belleza de tu cuerpo se ve incrementada conforme mi alma se quebranta. Las líneas de tu figura cual curvas que rozan la tangente entre la belleza superficial y mi dependencia a tu ser, solo se comparan con la inconmensurable beldad de tu rostro, el cual me mira con la relativa mezcla entre el odio que no me tienes y la pasión que entregas a tu misión.

No es posible permanecer estoico a tus correctivos. Porque cuando seleccionas las herramientas y los métodos de tortura lo haces con el conocimiento que solo puede poseer una esposa o una amante. Cada artículo de tormento lo seleccionas conociendo cada punto de placer en mi existencia. Cada método de tortura lo eliges a partir de un estudio completo de mi cuerpo y carácter. Un conocimiento que nunca alguien había tenido de mí.

Esa maravillosa manera en la que platicamos charlas tan infinitas como intrascendentes. Y los gloriosos momentos de silencio en los que no es necesario decir nada porque ya sabemos todo del otro. La bendita manera en la que quebrantas mi alma solo hasta el punto donde puedo soportar para detenerte y comenzar al mismo tiempo. Esas sesiones de tolerable angustia que terminan en el placer de recorrer los valles de tu figura.

Esas caricias que me mantienen cuerdo, contento y expectante. Sentado en mi celda esperando con añoranza la siguiente cita. Con la certeza de que volverás a someterme solo para coronarme como el rey del universo. Ese es el amor que siento hacia todo lo que representas. Sé que es correspondido. No importa que ellos crean que nos hacemos daño. Pueden someterme a una tortura pero no pueden obligarnos a sufrirla.

Porque aquellos que me encerraron te obligan a torturarme, pero nadie nos obliga a lastimarme.  El amor que nos profesamos va más allá de este futuro distópico donde un gobierno totalitario ha aprovechado la invasión extraterrestre y los zombis para tratar de controlar nuestras vidas.

Algún día mí querida Rosa. Te tomaré en mis brazos y este ritual de sexo y tortura solo será por placer y para festejar la libertad que tendremos.

Hunk leía la carta de amor redactada en papel higiénico. Rosa la había ocultado debajo del colchón, pero nada se le escapa a un supervisor de la sección 42. Sus supervisores sabían de la traición de su mujer, por eso le habían asignado la misión de registrar los barracones donde dormía su futura esposa. Nadie la obligaba a amarlo, el gobierno del estado absoluto le había asignado su prometida de la misma manera como la asignó a todos los miembros de su escuadrón. Había sido una suerte que el azar le emparejara con la mujer más bella del barracón M21, ahora sabía  que en realidad era una maldición. Los torturadores siempre se casan con los supervisores, así lo dicta el procedimiento. ¿Acaso él no había intentado ser un buen pretendiente todo el tiempo? ¿No le recitó un poema durante los juegos artificiales del aniversario de la salvación? ¿No se juraron amor eterno durante las puestas de sol en el muro? ¿Se ha olvidado de aquel tímido beso que se dieron la noche de la asignación?

Pero el la seguía amando. En lugar de entregarla a los jueces, la ayudaría a conseguir el cambio de prisionero. No permitiría que uno de los cerdos del barracón M21 la torturara y la hiciera suya cada tercer día. Ella es una chica lista, juntos dirían que cuando Oziel le entregó la carta ella la guardo para solicitar un cambio de prisionero. No podía evitar que se amaran, porque él también amó a una mujer que fue enviada mas allá del muro oeste y Rosa con su belleza jamás podrá reemplazarla. Pero podía conservar a la esposa que le asignó el gobierno y mantenerla a salvo. Antes de que otro supervisor se enterara…

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¿No entendiste nada? Puedes dar clic aquí para entender lo que sucede.

Otros Best Sellers de los Insectos Comunes.

Poe y los castigos rojos de E. Magar

Los ejércitos de los robots tecnológicos de Jean R.

30 años de relojes binarios de D. Centeno

Las torres de los orgasmos secretos de Tony A.

Pasión y 5 historias de los exquisitos. de Manu LF

Los crueles postes rojos. Benjamín Rechaca

Los misterios de los monumentos ridículos de LRG

Una hoja chamuscada al vuelo.

El grupo de escritores Insectos Comunes me ha asignado una misión. Hacer que Kurt Cubain unifique el final de mujercitas con el principio de Fahrenheit 451. Si alguien podía hacerlo era el cerdo venusiano. Lamentablemente el cerdito esta en huelga y me vi en necesidad de cumplir sus compromisos. He aquí el resultado.

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Los ojos de Jo recorrieron lentamente la sala con expresión feliz, porque la escena era muy agradable.

Los padres estaban sentados juntos, rememorando el primer, capítulo de su novela, que comenzara unos veinte años atrás. Amy dibujaba a los novios, sentados aparte, en el mundo encantador de sus sueños.

Beth estaba echada en el sofá, hablando alegremente con su anciano amigo, que tenía una manecita entre las suyas, como si pensara que poseía el poder de guiarlo por las sendas tranquilas que ella seguía. Jo descansaba en su silla baja favorita, con la expresión grave y tranquila que concordaba tan bien con ella, y Laurie, apoyándose en el respaldo de la silla, con su barbilla a nivel de la cabeza rizada de su amiga, sonreía con su modo más amistoso, y le hacía señas con la cabeza en el espejo que los reflejaba a ambos.

Aquel reflejo quedó impregnado cuando la casa fue quemada. Se conservaban los recuerdos, las tristezas, los olores, las alegrías y una vieja mujer llamada Jo se aferraba a un sillón corroído por el uso.

Nada de eso detendría al bombero, que por puro placer obscuro bañó de combustible las paredes, los diarios manuscritos y la anciana. Yo podía escuchar los alaridos de aquella mujer, rogando ayuda a un Ted que permanecía a mi lado mientas liaba un cigarrillo.

-Deberíamos ir a ayudarla.- Comenté en el modo más casual que me fue posible.

Ted, que ofrecía una amigable sonrisa a los curiosos y otros miembros del departamento de bomberos me contestó. –Lleva años sola, recopilando los diarios de personas que no hacen un esfuerzo en intentar recordarla.- El fuego se inició y transformó los alaridos en súplicas ridículas, acompañadas de una tos cada vez más silenciosa.

-Señor Cobain. No sabía que usted fuera aficionado a los incendios.-

Uno de los mirones interrumpió con estas palabras mis meditaciones.

Generalmente procuro alejarme de los incendios. Yo no soy un lector pero hay algo en el fuego que me molesta independientemente de la causa. Adentro de esa casa hay dos personas tan diferentes y tan iguales que lo justo es que el incendio consuma a ambos. Pero la vida nunca es así. Mi compañero, que afirma haber conocido a la anciana durante la juventud disfruta sumamente del espectáculo. Él no es joven y no logro descifrar si disfruta del fuego o deseaba la muerte de la mujer. A fin de cuentas; alguien tiene que informar de la posesión de libros.

–No soy aficionado a los incendios, soy un músico.-  La sonrisa del hombre no se había desvanecido, era obvia su intención de pedirme un autógrafo.

–Allá adentro hay una anciana inmolándose viva.- El hombre ignoró mi comentario.

-Podría… Un autógrafo para mi hijo, él es un fan suyo y…-

El viento arrojó una de las hojas chamuscadas desprendidas de los libros. La tome al vuelo y usando algo del tizne que se acumulaba en mi tenis, dibujé un garabato. Dejé a Ted solo para que disfrutara de ver aquella casa arder. Algunas veces, me dan ganas de volarme los sesos, otras de matarlos a todos ustedes.

Quemar era fantástico.

Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la Historia. Con su casco simbólico en que aparecía grabado el número 451 bien plantado sobre su impasible cabeza y sus ojos convertidos en una llama anaranjada ante el pensamiento de lo que iba a ocurrir, encendió el deflagrador y la casa quedó rodeada por un fuego devorador que inflamó el cielo del atardecer con colores rojos, amarillos y negros. El hombre avanzó entre un enjambre de luciérnagas.

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Otros trabajos de insectos comunes:

Huele a fuego mujercita. Angelo’s Universe.

Muerto. La Rata Gris

Mujercitas-Fahrenheit 451-Curt Kobain Manu LF

¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!. Relatos Magar

Insectos comunes.

Fotografía: La vida secreta de los caracoles.
Fotografía: La vida secreta de los caracoles.

Segundo ejercicio de escritura para el grupo de autores: Insectos comunes.

En este momento solicito al lector que defina en su mente la palabra “común”.

Con esa definición en la mente quiero que se preocupe por encontrar una sola especie de insecto que pueda ser catalogada como: “común”.

Es completamente cierto que existen especies de insectos más numerosas que otras. ¿Pero que especie puede ser catalogada como “común”? Ya no voy a seguir insistiendo con la palabra.

Sobre la evolución de los insectos y los escritores.

Los insectos componen el grupo de animales más numeroso sobre la tierra. No solo son muchos, también son variados, interesantes, discretos y diferentes. Por cada especie de mamífero existente hay aproximadamente más de treinta especies de insectos. Todos diferentes.

Los escritores son como los insectos, hay unos que vuelan, otros que nadan, algunos que corren, existen los que se arrastran, parásitos que no se mueven, colonias semi-pensantes y comunidades independientes. Hay una variedad similar en los insectos. Algo muy curioso es que conforme la sociedad moderna avanza los escritores y los insectos son vistos más como alimañas indeseables, qué como vecinos necesarios.

Evolutivamente la variedad de los insectos se debe a adaptaciones creadas por el entorno. Por su parte los escritores deben su variedad a no querer ser como sus colegas. ¿Entorno? ¿Es eso bueno o malo?

¿A quien le importa la estandarización de los escritores? La variedad ya se encuentra allí y es necesario aceptarla como parte de una sociedad que mata a las orugas, pero admira a las mariposas.

Una de las ventajas de esta variedad evolutiva es que mientras otros grupos de animales dependen de un entorno estable y asociaciones activistas. (¿Verdad que sí?, grandes felinos). Los insectos proliferan independientemente de los cambios del entorno. Algunas especies podrán desaparecer, pero otras solo esperan su momento para florecer y reproducirse. Igual lo son los escritores, todos los hombres tienen un insecto diferente oculto en su subconsciente. Un insecto que quiere salir a escribir. Un insecto común.

Respecto al entorno del insecto y el escritor.

Los insectos son pequeños, compáralos con cualquier especie y se ven pequeños en relación. Prácticamente cualquier animal es más grande que un insecto. Así que la sabia madre naturaleza ha llevado a los insectos a crear mecanismos y micro-entornos para poder sobrevivir.  Ya sea saltando, volando, patinando sobre el agua, tejiendo una telaraña u ocultándose en la madera.

El escritor también se encuentra en un entorno hostil. Poca difusión, plagio, piratería, difamación, crítica y la marcada tendencia del ser humano a leer lo menos posible. ¿Cuáles son los mecanismos o micro entornos del escritor para sobrevivir? Pues los que el escritor quiera: otro trabajo, internet, sexcams, libretos de tv, clases de ortografía, lucha libre profesional, un puesto en el senado y otros más.

El objetivo es el mismo sobrevivir y reproducirse.

Luces brillantes, insecticidas y el camino fácil.

Conforme el concepto de hogar perfecto se fortalece, los insectos y escritores son considerados especies non gratas. Porque los insectos ya no son necesarios cuando puedes comprar pienso para pollos. Los escritores no son necesarios cuando puedes ver deportes por televisión.

Y no es cuestión de inteligencia y deportes. El problema se remonta al sistema humano. El ser humano busca comodidad. Hoy en día la comodidad es tener aparatos inteligentes que piensen por ti, que tomen decisiones por ti, que disfruten por ti…

Y llega el escritor, gritando frente a la pantalla: ¡Mira mi telaraña narrativa! ¡escucha mi zumbido crítico! ¡analiza mi capullo poético! ¡compara mi salto lingüístico y observa mi vuelo literario!.

La decisión fue tomada.

Algunos utilizan el cruel matamoscas de la censura, el venenoso insecticida de la crítica destructiva, la inesperada trampa de la oferta manipulada o la luz brillante de regalar tu trabajo. Todo funciona para destruir al insecto común.

Existen plagas. Poco tienen que ver con los insectos. Perjudican su imagen y destruyen a los insectos buenos. ¿Sabes cuál es la peor parte de las plagas? Que fueron causadas por el hombre. Por qué el hombre busca la comodidad quieren insectos que piensen por ellos, que tomen decisiones en su lugar, que disfruten para ellos.

¿Cuántos insectos comunes no mueren por una plaga?

¿Cuántos insectos comunes quedan para compartir sus letras?

¿Cuántos escritores todavía pueden crear su obra?

Gracias.

Fotografía: La vida secreta de los caracoles.
Fotografía: La vida secreta de los caracoles.

Que te parece si lees un texto totalmente diferente pero con el mismo título:

Insectos comunes:

Relatos Magar

Angelos’s Universe

La Rata Gris

Letras que se mueven

Autonomía Relatos

Universos Jean Rush

La Rechaca