Cinco piedras en el tubo.

Pon cinco piedras en el tubo, no pueden ser cuatro ni siete, cinco piedras para que funcione bien y comience a llover.

En los viejos tiempos, cuando los antiguos ingenieros aún vivían: sabíamos que día iba a llover y que día sería soleado, el viento no se llevaba las cosechas, la pesca era siempre abundante y los animales no dejaban de parir. Fue bueno que se fueran porque ahora somos hombres libres, el cielo ya no es complaciente con nosotros, pero seremos fuertes.

Tu tubo con cinco piedras es para invocar a la lluvia, el sonido de las rocas debe atraer las nubes. Piensa en tu aldea mientras agitas el tubo, el ganado que muere de sed y las cosechas que se secan. Los ordenadores ya no pueden traer la lluvia, han sido ahuecados para darnos refugio, y los “componentes internos” ahora decoran los cuerpos de nuestras mujeres. Los ingenieros eran opresores, nos decían cuando pescar y cuando cazar, cuando casarnos y cuando tener hijos. Ahora ya se han ido y somos libres, somos muchos y somos fuertes.

Pon cinco piedras en el tubo, agítalo con fuerza, piensa en tu aldea y deja que las olas bañen tus rodillas.  Debes hacerlo hasta que llueva, pues nuestra aldea debe ser fuerte.

Hemos visto a las aldeas débiles, han vuelto a escuchar a los ingenieros, dejan que les digan cómo vivir y cuando morir, pero estos no son como los antiguos ingenieros, no construyen ni reparan los viejos ordenadores y no controlan el cielo. Se paran en la aldea con sus túnicas blancas mientras hacen marcas en tablas delgadas. A veces traen regalos: Pescados que no salen del mar y piedras que la gente come para curarse.

Tu tubo tiene cinco piedras, no son seis ni cuatro, agítalo pensando en tu aldea mientras las olas bañan tus rodillas, y cuando veas las nubes camina hacia las profundidades.

Nosotros somos más, nosotros somos fuertes, nosotros seremos eternos. De ninguna aldea nos visitan, nadie intercambia con nosotros. Nos llaman tontos y nos llaman suicidas. ¿Acaso no entienden la importancia de la libertad?

¡Camina hacia las profundidades! Agítalo mientras las nubes cubren tu aldea, no sueltes tu tubo o podrías nadar o flotar. No lo haces por la lluvia, lo haces por la aldea, El ritual de control poblacional es lo que nos mantiene libres, evita que tengamos que participar en los experimentos de los ingenieros.

Hay quien dice que el tubo es solo otro experimento, pero tú debes saber que eres libre.

No vale la pena morir

Dicen que el que vive por la espada, por la espada muere. ¿Cómo habrá vivido Ernesto, si el arma asesina era un exprimidor de limones?

Las autoridades no dijeron gran cosa, afirmaron que había sido un crimen pasional, incluso se arrestó y procesó a una joven que trabajaba en una panadería a unas cuadras de su departamento. A todos nos sorprendió el resultado de la investigación, nadie sabía de la relación que sostenían, muy probablemente ellos tampoco.

Un veintena de personas asistieron al funeral, poco ayudó el bailarín inflable y la promesa de pizza hawaiana. Un clásico de futbol desmotivó a la mayoría de los interesados en despedirlo. Sabemos que será recordado, no como autor de comedia o ciencia ficción, tampoco como amigo o amante.  Se le conmemorará entre los cuerpos forenses como aquel tipo al que le hicieron pulpa la cabeza con un exprimidor de limones.

Había muchas cosas olvidadas entre sus anotaciones, desde planos numerados de maquinaria extraña hasta relatos sin final. Curiosamente se había escrito su propia calaverita de día de muertos.

A medio día llegó

Vestida de negro

Gustosa se cobró

Si aceptar ruego

Ernesto se murió

Una muerte barata

Se transformó

En comida de rata

A veces me pregunto si el cerdo seguirá escribiendo después de todo.

Nota del cerdo:

Mis amigos los Insectos Comunes me han pedido que les platique como va a morir mi mecenas (Ernesto).

Les comparto las muerte de otros autores:

Juicio final a la señorita Magar Relatos. Magar

Cementerio Daniel Centeno.

Mis muertes La Rata Gris

Un amor imposible Letras que se mueven

¿Descansará en paz? Universos Jean Rush

La Jirafa Acuchilladora.

Como ya se dieron cuenta hoy no se publicó cuento.

Pero para que no se sientan mal les voy a decir de qué planeaba escribir:

Una jirafa asesina a sueldo, nadie sospecha de las jirafas así que este cuadrúpedo viaja por el mundo haciendo pequeños sabotajes para que políticos de todo el mundo mueran en inocentes accidentes.

Un día a la jirafa se le atora el cuello en un cable de luz y se da cuenta de que un koala le ha puesto una trampa.

Y todos se mueren.

$17.25

Ismael vio el punto rojo en su camisa blanca. La mancha se expandía a través del bolsillo izquierdo con un centro de color tinto obscuro, mientras que los progresivos bordes rosados de la mácula  permanecían alejándose de la diminuta herida. Miró a su alrededor. Había por lo menos medio kilómetro de agua hasta la orilla más cercana del lago y desde allí había que conducir por lo menos 20 minutos para obtener los primeros auxilios. Su camisa, ahora tinta con algunas secciones blancas emitía aquel aroma a óxido de hierro característico de la sangre fresca. El pescador intentó murmurar algo mientras su cuerpo se desplomaba hacia el agua. Y murió.

En una habitación sin decoración un servidor digital negro emite un pequeño zumbido. A diferencia de otras piezas informáticas, carece de monitor y teclado. Solamente sobresalen dos cables de la pieza de maquinaria, uno está relacionado a la corriente eléctrica y el otro es una conexión de fibra óptica que le permite segar vidas de manera aleatoria.

Los forenses analizaban el cuerpo del chofer, las otras cincuenta y seis víctimas del accidente murieron en el traslado al hospital. La causa del evento no les era desconocida a los médicos, el autobús había perdido el control cuando el conductor murió. El problema residía en que no podían explicar el corte quirúrgico en el corazón de aquel hombre.

En las redes sociales comenzaba a circular una broma de mal gusto, recomendar una aplicación llamada sencillamente Kill somebody la aplicación que costaba $17.25 solo consistía en un botón rojo en la pantalla táctil, que al ser presionado agotaba inmediatamente la batería del smartphone en cuestión.

En discreta complicidad, médicos y policías del mundo sentían pánico por las inexplicables muertes por corte quirúrgico en el corazón. No se podía esconder por mucho tiempo el problema ¡había un asesino serial con muchos recursos! Sabían que no eran pruebas de un arma nueva, las muertes sucedían en todo el mundo y sin control alguno. Tampoco era una asociación terrorista, parte del terrorismo era hacer notar que tú eres aterrador.

En algún lugar del mundo Silvia conectó su teléfono al cargador y abrió la aplicación. Presionó el botón rojo, la batería se agotó, el cargador mantuvo el teléfono encendido y apareció una imagen.

En Filadelfia, Sid sintió un ligero tirón del pecho. Notó el punto rojo que se expandía sobre su jersey de los Lakers. Un chico en su calle había muerto de manera similar hace cuatro días, todos creían que había sido apuñalado por un profesional. Se llevó la mano a la herida y la mancha de sangre  se expandió rápidamente.

Silvia vio la fotografía del basquetbolista al momento de su muerte, una línea roja marcaba el lugar de la herida. Silvia sostenía su teléfono mientras su cerebro hacia conclusiones a toda velocidad. La herida misteriosa que mataba personas sin conexión alguna. Que el teléfono se apagara justo antes de mostrar la víctima. La promesa de matar a alguien al azar.

No podía ser la primera en haberse dado cuenta, alguien más debió usar la aplicación con el teléfono cargandose. Entonces lo entendió: Si matabas alguien al azar sin esfuerzo alguno ¿Cómo podían acusarte de matar a alguien? No había manera de saber quién estaba matando a quien.

El servidor emitió otro zumbido, creó un juego de coordenadas aleatorio, un robot microscópico inhumó al ser humano más cercano a la locación geográfica solicitada, tomó una fotografía y la envió al servidor. Otro teléfono se quedó sin batería.

Silvia se puso las pantuflas, apagó la televisión, conectó el teléfono a la electricidad y se recostó cómodamente en su cama. Al igual que los muchos otros conocedores del secreto, Silvia comenzó a matar gente aleatoriamente sin el menor remordimiento. Sin el menor esfuerzo. Sin el menor motivo.

Lo hacía simplemente porque podía hacerlo. Y no podían detenerla.

Apareció una mancha roja en el blusón de su pijama.

Mi perfecto funeral

Durante mi estancia en la tierra he notado que muchas personas se esmeran en decir que el dinero, fama, poder o talento que tengas en vida es irrelevante. Porque al final a todos nos entierran en la misma clase de agujero.

Curiosamente ese tipo de aseveraciones son realizadas por personas carentes de dinero, fama, poder y talento. Seamos honestos; ¿Es lo mismo ser enterrado en el Taj Mahal que en una fosa clandestina? ¿Se considera equivalente que cada año numerosos fans envíen flores a la tumba de Elvis mientras tu lapida permanece cubierta de hierba seca? ¿Se considera justo que algunas personas mueran rodeados de familiares y amigos mientras la muerte de otras es descubierta cuando los vecinos notan un olor desagradable?

Al final la manera como mueres dice mucho de cómo vives. Y aunque la justicia dice que todos los hombres que nacen deben morir, nadie dice como debes hacerlo. Más importante aún: ¡no hay una regla de cómo debe ser tu despedida de este mundo!

En mi planeta natal los cerdos no servimos como alimento, la crianza selectiva ha llevado a crear una raza de cerdo que sirve como narrador de historias y mascota elegante[1]. Obviamente no hay nada en la tierra que sea equivalente, porque aunque ustedes tienen perros y gatos ninguno de ellos puede inventar historias (mucho menos escribirlas).

En venus yo sería depositado en una caja de cristal con los mejores fragmentos de mis relatos grabados en las caras exteriores de mi ataúd. Después el ataúd es inmolado en las tormentas de ácido sulfúrico.

Aquí en la tierra eso sería muy difícil[2] Así que decidí como quiero que sea mi partida de este mundo:

Debe decir funeral ---->.
Debe decir funeral —->.
  • Un Bailarín inflable que ayude a mis amigos y familiares a descubrir la ubicación de mi funeral.

Me encantan esos anuncios, que se encuentran afuera de las agencias de automóviles usados. Sus pasos de baile son inigualables y sirven para ayudar a señalar un lugar. Todos mis amigos saben que uno de esos en mi funeral es un deseo que tengo desde hace mucho.

Las calorías ayudan a manejar el dolor.
Las calorías ayudan a manejar el dolor.
  • Bebidas energizantes, pizza, galletas y chocolates.

Es una tradición dar café y galletas a las personas que visitan al muerto durante el último adiós.  ¿Alguna vez yo les he ofrecido café y galletas en mi vida? Yo soy el tipo de cerdo que les prepara pollo marinado con marinos de verdad. Si me muero lo más posible es que la gente esté cansada y desvelada. Me parece que necesitan algo mejor que café barato y galletas.

Inserte su mensaje aquí

  • Un ataúd cubierto de cartón.

Esto es exclusivo de los cerditos venusianos. Quiero que escriban en mi ataúd todas las cosas buenas que les dije y les conté. Chistes, frases motivacionales, verdades crueles, cuentos divertidos y cartas tiernas.  Cuando me vaya al cielo porcino, el gran Jabalí naranja me preguntará que fue lo que hice para ayudar a los hombres, y yo les mostraré todo lo que mis palabras ayudaron[3].

No voy a publicar nada desde el otro mundo.
No voy a publicar nada desde el otro mundo.
  • Un interceptor de señales inalámbricas.

Nada de revisar las redes sociales durante mi despedida. Pueden fumar, beber, jugar naipes, copular, comerse a uno de mis primos o calcular el tamaño del universo. Pero nada de redes sociales…

No puedo ser el primero
No puedo ser el primero
  • Un grupo de bailarinas disfrazadas como asistentes de mago de Las Vegas.

Con seis bailarinas basta. Estoy trabajando en el tema principal, será una mezcla entre Paul Anka, Eduard Cohen y el Doctor Doofenshmirtz. Si se cuenta con la capacidad económica agradecería que fuera con orquesta en vivo, pero no es obligatorio.

Y no se preocupen por las chicas,  les prometo que será un musical para toda la familia con trucos de magia y esas cosas.

Dato curioso: Caronte no está sindicalizado.
Dato curioso: Caronte no está sindicalizado.
  • Dos monedas de alta denominación

Para pagar mi pasaje al otro mundo.  Tengo la sospecha de que ahora hay tarjeta de prepago para el viaje, si es posible agreguen una.

  • Ser cremado por alguien llamado Lolis.

Si tengo que elegir entre un tipo de negro con olor extraño y un travesti con atuendo colorido y actitud amigable prefiero ser cremado por el travesti. Además no confío en los cremadores serios, no me gustaría que un día uno de ustedes visitara un museo de historia natural en Europa Oriental y descubrieran mi cuerpo disecado en una vitrina con la etiqueta: Cerdo Ceremonial Ornamental, Creado por una tribu desconocida del sureste de Asia.

  • Una placa conmemorativa de mi existencia.

Colocada en un baño público que se mantenga impecable. Y debe decir:

En memoria del cerdo venusiano.

No se fue, nos da una falsa sensación de seguridad[4].

¿Ustedes cómo planean abandonar este mundo?

 

 

[1] En Venus Trans Gor se necesita una opulencia caricaturesca para poder adquirir y mantener un cerdo venusiano.

[2] Por experiencia personal sé que las tormentas terrícolas duran horas y están hechas generalmente de agua con concentraciones muy bajas de Azufre.

[3] Muchos cerdos garantizan su entrada al cielo porcino entregando un reporte de las calorías proporcionadas al ser comidos. A mí nadie me va a comer.

[4] ¿Han escuchado del Zombi Cerdo Venusiano? Regresa al tercer día si se han portado mal.