Tiburón Zombie

Después de que el señor Jiménez detectara el fraude en el almacén de lápices C-18, la empresa decidió recompensar los años de servicio, la lealtad y la perfecta puntualidad del licenciado ascendiéndolo de Sub Contador Asistente a Jefe Regional de Control de Ventas suplente.

El meteórico ascenso del licenciado  representó suntuosos cambios en sus condiciones laborales, permitiéndole estacionar su sedán 84 en la zona techada del parking ejecutivo y asignándole el piso 258 de la torre Q como reemplazo de su cubículo en el edificio T.

Como parte de un estudio de crecimiento laboral el departamento de R.H. ha decidido entrevistar algunos de sus colegas del edificio T con la intención de evaluar sus impresiones.

Carmelita Núñez

La gente cambia cuando recibe un acenso, todas las mañanas pasaba a la recepción y me decía: ¡Hay Carmelita! ¿Cuándo me vas a dejar llevarte a cenar?, insistía en que cuando fuera importante me iba a llevar con él para no aburrirse con esos estirados y sus secretarias lambisconas de importación, pero en cuanto  se lo llevaron a la torre Q consiguió una secretaria de Bosnia.

La güera ni siquiera habla bien el español pero no pierde oportunidad para enseñarle su escote artificial a Jiménez. El otro día me envió por correo fotos de ellos montando un pez muerto, sumamente asqueroso.

Juan Montaño

Compras siempre es la burla de los demás departamentos, pero él se aseguró de hacer personal la humillación, consiguió que yo atendiera las requisiciones de la decoración de su oficina.  Todo aprobado por su superior, un contenedor de ciento cuarenta y cuatro metros cúbicos con paredes de vidrio de cuatro pulgadas de espesor, mil doscientos cincuenta litros de formol acetlileido, una tonelada de surimi  no procesado, una bomba de recirculación de dos caballos de fuerza y un motor diesel de medio caballo.

¿Cómo va a redecorar una oficina con eso?

Martha Villa

R.H. Está muy descontrolado con las agencias de subcontrtación.

La agencia de dónde sacó a esa secretaria tiene severos incumplimientos procesuales, ¿Por qué una chica con doctorado en Necroreanimación de la universidad nacional rumana buscaría un puesto de secretaria guarra para un ejecutivo de segunda?

Tomás Quínoa

Jiménez me pidió asesoría respecto a la política de animales vivos dentro de la oficina, insistió en la definición de vivo y disecado, también lo asesoré sobre la importación de marisco, le expliqué que era más barato importar “pasta de pescado no procesada” qué pescados completos, solo es cuestión de que falte el 20% del cuerpo.

Francisco Pollos

Es un tiburón Zombie. Al animal le falta el corazón así que tiene una bomba sumergible con dos cables que salen de su pecera gigante bombeando su propia sangre, la pecera tiene una mezcla de agua y formol que debe ser recirculada todos los días.

Se nota que Jiménez  es nuevo en esto de los puestos altos, la mayoría los veteranos no dejan que sus secretarias les decoren su oficina nueva. Aún así no es lo más raro que he visto en la torre Q, deberían de ver lo que hay en el piso 46 del Licenciado Rojas.

Aún así el decorado minimalista con la pescera gigante de fondo me parece de muy buen gusto.

 

Graduadas de perversas universidades en Europa  Oriental hermosas mujeres  viajan a occidente buscando métodos de financiamiento para sus antinaturales experimentos, ayudándose de agencias de empleo, sitios de citas, créditos hipotecarios, casinos en el desierto y el Hipódromo, estas piratas científicas buscan cualquier artimaña para continuar con su juego de crueldad amoral y ciencia deslumbrante.

Moscas

Héctor se las imaginaba en sus micro-tiempos libres. Blancas y diminutas las larvas eclosionando en las rodillas del oficinista.

Escribía los reportes de gastos a medio de reflejo sin siquiera ocupar su mente en ello, Liliana de compras continuaba dejando más y más reportes de gastos en el lado derecho de su escritorio formando una pila multicolor con un fondo color crema y terminando en una punta de hojas blanco azulado apenas impresas hace unos segundos.

Había dejado caer su vaso de frutas en los pantalones y había sentido como una mosca se alimentaba de un pequeña herida en su pantorrilla, prácticamente había sentido como el insecto depositaba sus huevecillos en su carne.

Pero había demasiado trabajo acumulado, llevaba semanas sin moverse de aquel escritorio, comía dormía y defecaba sin despegarse de su silla ergonómica, la pila de papeles bajaba algunos centímetros  al día minutos antes de que Liliana indiferentemente colocara otra pila de papeles.

Un día Liliana dejo de aparecer, el aroma a putrefacción generado por sus propias heces y carne descompuesta había evitado que la visitante del departamento vecino viniera a dejar sus acostumbradas pulgadas de pilas de papel.

La parte blanco azulado había desaparecido y comenzó con los reportes blancos neutro los cuales se fueron agotando después de dos días de trabajo continuo, el proveedor de fruta a domicilio le dejaba los vasos de fruta con una herramienta creada con una escoba y algunos alambres, cuando oliera mejor le cobraría, dijo.

Sintió una comenzó dolorosa cuando los huevecillos eclosionaron, pero no se atrevió a rascarse ni un momento, ya se había acostumbrado a todas las incomodidades de su trabajo, incluyendo el olor de sus propias heces, la fauna nociva generada y el dolor constante en las rodillas entumidas.

Héctor  Alejandro Álcantar  había llegado a la sección blanco marfil y nada iba a detenerlo de vaciar su bandeja de entrada y regresar a su departamento para descansar y cuidar un poco su higiene, solo era cuestión de días para llegar  a la zona amarillenta y ponerse al corriente con su labor.

Comenzó a sentir como milímetro a milímetro las larvas se movían debajo su piel en su loca carrera para transformarse en moscas en una área donde fuera posible volar, en sus siete minutos de descanso diario mientras dormía, hacia un cálculo de avances en la odisea de las larvas, que considerando los tiempos de espera; actualmente eran crisálidas.

Faltaban tres hojas para vaciar la bandeja de entrada, el charco de putrefacción de Héctor llegaba hasta los tobillos y se escuchaba de soslayo un zumbido colectivo, las moscas criadas entro de la rodilla habían llegado a medio milímetro de piel antes de salir al mundo exterior, fue allí cuando hicieron un esfuerzo colectivo para romper la ultima capa dérmica.

Salieron cual explosión purulenta dejando a su paso un orificio en su pierna de cual manó sangre negra y liquido amniótico amarillento,  Héctor trató de detener la fuga con sus manos pero sus codos habían quedado entumidos en la posición del teclado. Las moscas criadas en su interior y antropófagas en consecuencia se alimentaron del resto del licenciado y colocaron sus huevos para repetir el ciclo.

La mosca de fruta gigante cuenta con una fase singular en su ciclo reproductivo, el macho toma la forma de un humano e ignora su condición de mosca para elaborar de manera ininterrumpida algún trabajo burocrático, una mosca hembra coloca sus huevecillos en el cuerpo del macho de manera que el insecto sirva de alimento a sus propias crías.

Las compañías de seguros han aprendido a aprovechar esta especie.

La Arpía

El jefe se estaba tirando plumas.

Comenzó un miércoles del año pasado, Anita de compras acaba de desaparecer y yo arrancaba un cabello sumamente incomodo de mi nariz, el jefe pasó detrás de mí y vi caer una pequeña pluma gris sobre mi monitor, a pesar de que la oficina tiene las ventanas completamente selladas y el aire acondicionado está en funcionamiento perpetuo, achaqué la aparición al paso de algún ave extraviada por nuestra oficina.

Pero cada día comenzaron a aparecer más.

Las plumas comenzaron a incomodarme, estaban en los cajones, el garrafón de agua, las ventilas del mini-split, la copiadora y el CPU de la computadora, pero uno aprende a adaptarse a las condiciones adversas del trabajo.

Fingimos que no caen decenas de plumas cada vez que mi jefe se acomodaba el traje, ignoramos los extraños cacareos que surgían cuando las juntas se ponían tensas, cambiamos las papeleras por botes de doble tapa para depositar todas las plumas que se acumulan en el piso de la oficina.

Un día todo el ambiente se sintió extrañamente limpio, nos enfocamos tanto en ignorar las plumas, que cuando dejaron de aparecer no lo notamos. Continuamos así por un buen rato.

Al año siguiente la molestia regresó, pero exceptuando por los nuevos empleados todo el personal ya estaba habituado a lidiar con las plumas, o eso creí hasta que desapareció Lorena de sistemas, tal vez debimos sospechar algo, en los trabajos de oficina las desapariciones son comunes.

El tema de las plumas era tan tabú que nadie hiso alguna correlación entre el extraño fenómeno y algún compañero desaparecido… bueno… todos los años se va gente sin despedirse, hacemos correr algún rumor y seguimos con nuestro trabajo.

Lo extraño de Lorena es que jamás vino por sus utilidades y prefiero que sea así.

La gente dice que se peleó con Cristina de costos y no pueden verse, otros dicen que se fugó con su amante el surfista japonés y los más aventureros dicen que le estafó novecientos dólares a la empresa y huyó a Belice a vivir en una choza frente al mar.

Pero yo la vi en el comedor de empleados, no era el horario de comida pero ¿Quién iba a descubrir si me quedaba allí media hora? ¡Ojalá no hubiera hecho! Yo lo vi:

Colgando como una máscara de día de brujas fabricada en látex, la piel y el traje de mi jefe colgaban del perchero, un ave de forma antropomórfica, con el cuello alargado, plumaje gris sucio, y un pico retráctil, arrancaba pedazos de carne del cuerpo inerte de Lorena, el pájaro me vio con sus cuencas vacías y yo me disculpé antes de regresar a mi cubículo.

La arpía es una creatura mitad ave mitad humano originaria de las islas helénicas, este pájaro cuenta con ciclos reproductivos esporádicos, pico retráctil, plumajes que van del gris claro al negro y ojos cuatro veces más pequeños que sus cuencas.

Suelen decorar con huesos y materiales brillantes sus nidos, los cuales se encuentran perfectamente ordenados de la manera más simétrica posible. Se alimentan solo una vez al año y lo hacen de carne humana días antes de mudar de plumas.

Su comportamiento antisocial y gusto por el orden las hace sumamente llamativas para las operaciones burocráticas.