Monologo de la picadura de medusa.

Dicen que si orinas a una medusa no te pica.

Eso es una vil mentira, la medusa se enojó cuando la oriné. De hecho se enojó tanto, que arponeó mi piel dos veces con sus tentáculos llenos de neurotoxinas.

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No voy a dedicar más párrafos a relatar cómo fue que sobreviví, yo solo tengo una vaga idea y la verdad es que los tecnicismos neurotóxicos no se me dan. Prefiero dedicar los siguientes párrafos a hablar de las bellas alucinaciones que presencié durante mi letargo:

No. No hay nada…

Yo pensaba que colocarme frente a la computadora y comenzar a escribir me ayudaría a liberar mis recuerdos. Al parecer las neuronas muertas durante mi envenenamiento tenían una función importante en la sección de recordar alucinaciones.

Tal vez si escribo algunas palabras al azar, pueda reactivar mis recuerdos.

Pato, Teclado, Cuero, Piano, Arañas, Mollete, Engrapadora, Susana, Guillotina, Rey…

Muy bien esto no funciona.

Me siento estúpido tratando de escribir con sentido. Sobreviví al ataque de una medusa ¡debería tener cientos de páginas que relaten mi aventura! En lugar de eso lo único que escribo es una diatriba ridícula sobre mis frustrados intentos de ser escritor.

Espera…

No he escrito nada sobre ser escritor, ¿O sí?

Supongo que está es mi oportunidad para ser un escritor famoso, ser publicado en libros que se traduzcan a todos los idiomas. Desde Ontario hasta Taiwán, libros que toda la gente lea, mi rostro en la contraportada de un libro azul. Una fotografía en blanco y negro donde aparezca sonriente con mí tabla de surf.

La medusa me picó en la cara, ¡Tal vez mi rostro ha quedado deforme!

Eso explicaría por qué no me han dejado verme en un espejo.

¿Quién me lo impide?…

Supongo que fue la misma persona que me trajo la laptop.

¿Quién me trajo el ordenador?

Una laptop por demás extraña, no tiene programas. Es solamente un procesador de texto.

¿Procesador de Texto? ¿Es ese el nombre del programa? El que usaba para hacer mis tareas no se llamaba procesador de texto, se llamaba…

¿Cómo se llamaba?

¿Por qué demonios estoy escribiendo esto?

Era una medusa varada en la playa, parecía muerta, parecía gracioso orinarla.

¿La oriné?

Si. Si lo hice, oriné a una medusa.

Dicen que si orinas a una medusa no te pica.

Eso es una vil mentira, la medusa se enojó cuando la oriné. De hecho se enojó tanto, que arponeó mi piel dos veces con sus tentáculos llenos de neurotoxinas.

Espera…

Ya había escrito esto antes.

Definitivamente hay algo mal aquí. No recuerdo cómo llegué al hospital o cómo llegó esta computadora. ¿Dónde están mis piernas? ¿Por qué no puedo  ver mi rostro? ¿Alguna vez quise ser escritor? ¿Por qué oriné a la medusa?…

Dicen que si orinas a una medusa no te pica.

Eso es una vil mentira, la medusa se enojó cuando la oriné. De hecho se enojó tanto, que arponeó mi piel dos veces con sus tentáculos llenos de neurotoxinas.

Espera…

Los médicos observaban al surfista, una medusa lo había picado dos veces en el rostro. Era imposible que el joven sobreviviera al coma.