Efecto: Madre de Mandela

El objetivo del procedimiento era sencillo: Prevenir efectos secundarios cómo el de Altalandia, si uno de los reclutadores hubiera sabido que aquella quinceañera pecosa iba a ser la madre biológica del Rey “Conquistador” Jorge probablemente hubiera dejado la aldea tranquila, pero era el año 400 después de Cristo y cuatro chozas frente a un rio no coincidían con el dato historico.

Eran gajes del oficio, legalmente no puedes obligar a una ciudadana para atender tu burdel, pero las aldeanas de Europa oriental que vivieron hace dos mil años carecen de dichos derechos.

El procedimiento siempre falla, una de las primeras consecuencias de nuestros trabajos en la Escocia precristiana salvó la vida a Nelson Mandela, y un pedido de chicas asiáticas evitó que el ejército de liberación rojo anexara Sudamérica a la China comunista.

No importa cuánto investiguemos antes de hacer nuestros reclutamientos forzosos, siempre alguna consecuencia, a veces el mundo cambia para mejor, a veces eliminas la paz mundial, cuando alguien nos quiere regularizar lo compramos o evitamos su concepción, no somos los malos, simplemente abastecemos un servicio económico sin afectar los derechos de las ciudadanas.

Los becarios llamaron al procedimiento el efecto madre de Mandela, dejó de ser gracioso cuando el hombre en vez de ser futbolista fue presidente de Sudafrica, aun así no sabemos si el mundo mejoró.

Pero hoy… Hoy el inventor de la máquina jamás nació.

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Diez señales de que tu casa fugas interdimensionales.

Aquellos con poca suerte saben que un fontanero interdimensional tiene viáticos de otro mundo, curiosamente existe algo en la indocioncracia local que nos hace ignorar las señales negativas en nuestro drenaje.

Así que dejemos de posponerlo, dediquemos un fin de semana a sondear nuestras tuberías, pongamos manos a la obra y detectemos cualquier posible fuga antes de que tengamos que pagar sumas prohibitivas a un profesional de la instalación cuántica.

  1. Las válvulas del jardín simulan el intro de juego de tronos cuando las abres en un día caluroso. No es un rechinido normal, antes de liberar el agua puedes ver como resuenan con el intro del drama de HBO
  2. La regadera huele a tocino los miércoles. Diez de cada diez fontaneros coinciden en que las regaderas de tocino son un síntoma de fugar espacio-temporales en el baño.
  3. Goteos diamante. ¿las gotas en los coples de la instalación se metaforman en diamantes perfectos? Llama a tu fontanero antes de que sea caro.
  4. Pequeñas fragatas en los encharcamientos de la regadera. Estos adorables barquitos con sus velitas de vientos y cañones no son parte de una regata de pitufos, mejor darle un vistazo al drenaje.
  5. Adoradores de deidades primigenias dejan runas en tu tinaco o cisterna. Mi madre suele limpiar las runas con vinagre, pero eso solo resuelve el problema temporalmente.
  6. El internet se vuelve lento cuando abres la llave. No debe existir ningún vinculo entre la línea de agua potable y la banda ancha, se recomienda dejar que los proveedores de internet corran con los gastos de las reparaciones.
  7. Los relojes se atrasan cuando lavas la ropa. Es un síntoma muy común de fugas interdimensionales, afortunadamente es el más económico de reparar.
  8. Baja presión en la regadera. Si vives en un departamento y la presión de la regadera es muy baja, solo debes abrir todas las llaves de agua caliente de la casa hasta que las colonias de parásitos espacio temporales abandonen la tubería.
  9. El cuarto de baño huele mal en verano. Ese olor que mezcla vinagre con amoniaco y fruto de la pasión es insufrible y es para llamar a un fontanero ¡YA!
  10. Tu esposa mata a los niños y huye de casa. Amigo… mejor múdate, ni un fontanero cuántico resuelve eso sin un buen dinero.

Tempoviajante

No entiendo por qué el señor Oldsilver tuvo que anunciar la máquina del tiempo. Cómo su abogado sé que el hombre tiene una infinidad de secretos: las fábricas en Birmania, el ICBM en la casa de Oregón, el contrato con los separatistas catalanes, la cabra en el ático y los experimentos con cactus inteligentes.

Ni si quiera requirió una inversión fuerte, el chico fue un genio expulsado de la universidad por estar demasiado loco, le pusimos una pensión y un laboratorio, a las semanas podíamos ver televisión abierta del futuro y al tercer año podíamos viajar en el tiempo y el espacio.

Al principio el jefe se divirtió adivinando los resultados del soccer local y ganando apuestas pequeñas a sus amigos, pero en cuanto llegó de regresar en el tiempo y evitar que Corea del norte anexara a la del sur decidió que quería el crédito por sus actos.

Lo que no esperó fue la marea de demandas que llegarían a su despacho una vez que logró demostrar que su máquina funcionaba.

Su banco lo demandó por acciones fraudulentas en el programa de inversiones de alto riesgo donde participaba, su esposa por posibles manipulaciones en sus recuerdos lo cual se podría interpretar en una violación psíquica en su toma de decisiones, sus empleados por posibles condiciones amorales en los procedimientos de contratación, el club de veraneo por negar información obligada[1] y varios escritores de ciencia ficción por plagio en algunos elementos del aparato tempoviajante.

No solo eso, varias asociaciones religiosas creyeron que la certeza del futuro era una exclusividad de Dios, psicólogos molestos por la escases de trabajo que el invento representaría al eliminarse el miedo al futuro y los casinos que prevenían su propia ruina.

¿Cómo no pudo prever eso si tenía una máquina del tiempo?

Tal vez lo previno y este es el universo donde no lo hizo, tal vez no es el primero en obtener la máquina y otros mantienen mejor el secreto.

¿Soy el único qué desconfía de sus recuerdos?

Si esto le pasa a uno de cada cien, la demanda de los psicólogos es injustificada, prácticamente me siento enloquecer conforme pienso más en las posibilidades.

Tal vez por eso nadie viaja en el tiempo, tal vez las demandas son inevitables.

 

 

[1] El contrato de renta tenía una clausula que obligaba al cliente a informar el clima del próximo año en caso de adquirir una máquina del tiempo.

Mulas y Dragones II

Sir Vor Rico sostenía la cola de su mula lo más alto posible. El Ipad estaba pegado al trasero del animal y aun así no lograba obtener wi-fi.Mula

-Debí comprar un caballo en lugar de una mula.- Se lamentó el novato caballero. Habiendo comprado un paquete vacacional a la Europa medieval, le pareció divertido recorrer los caminos montado en una mula con conexión inalámbrica.

La mula ofrecía algunas ventajas. Por ejemplo es mucho más discreta que el caballo y los salteadores de caminos así como los guardias no se sienten interesados por alguien calvo montado en mula. También está el detalle de que montar un corcel implica cierta capacidad atlética, cosa que Alan (nombre real de Sir Vor Rico) nunca consideró necesaria.

Su paquete turístico había terminado hace dos semanas, el convoy de viajeros había partido de regreso al presente y él se había quedado en la edad media. Solo con algunas monedas, una armadura de segunda, un Ipad y su mula.

Lo único que necesitaba hacer era mantenerse en movimiento hasta encontrar una señal de wi-fi que le permitiera contactar con otro convoy de turistas para poder regresar a su época. De momento algo muy importante era conseguir alojamiento, según el GPS  a medio día de viaje estaba La Abeja Coja, una posada medieval en el cruce de los caminos que estaba calificada 4.5 estrellas. (A los turistas les encanta calificar los lugares. Incluso si es una posada del siglo IX cuyos dueños no podrán leer la reseña hasta dentro de dos mil años[1]).

Mientras se acercaba a la posada vio a dos caballeros hablando con una docena de aldeanos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca como para escuchar. Uno de los posaderos lo señaló y dijo:

-El hombre de la mula tiene una espada.- Alan miró la espada de hoja corta que colgaba perezosamente de las ancas de su montura. Uno de los caballeros, el que contaba con la armadura más mellada y oxidada lo señaló y le dijo.

-¡Usted el de la mula! ¿Sabe usar esa espada?- El eco metálico del casco no lograba ocultar el miedo en la voz del hombre. Alan había recibido un curso de media hora sobre la técnica del uso de la espada. Y su única experiencia consistía en un asaltante enfermo de cólera que estaba armado con una daga rota.

Alan Asintió. –Me ha servido para defenderme Sir.- El otro caballero que llevaba la cruz católica en el pecho lucia mucho más valiente e inexperto. Con esa valentía de aquellos que no conocen el combate le dijo:

-Pues ahora ha sido reclutado para servir a la causa de la bondad y justicia ¿Señor?-

-Sir Vor Rico.- Complementó Alan. El caballero de voz temerosa lo miró con mayor curiosidad.

-¿Cuándo fue nombrado caballero? mi Sir.-

-Hace más de veinte años, entonces era más joven y no me había comido mi caballo.-  Era una mentira tan simple, creíble y patética que era difícil no tomarla por una verdad.

-Entonces nos acompañará. Anoche los hombres Jaquelados vinieron a la aldea y tomaron a las mujeres con ellos. Iremos al puente del acantilado con la bendición de nuestro señor Jesucristo y rescataremos a las hijas y esposas de estos hombres de las garras de Will Jaquel.- El joven con la cruz en el pecho lanzó el discurso entre las miradas de decepción de los aldeanos. Alan conocía en varios detalles el obscurantismo. Por ejemplo el derecho de pernada.

-¿Acaso no es derecho del señor de estas tierras, tomar a sus siervas?-

El caballero mellado suspiró mientras veía el camino hacia el acantilado. –Aquí en la abeja coja terminan las tierras del Jaquel. Mi señor me ha ordenado que tome a sus ejércitos y recupere el honor de su casa.-

-Y supongo que usted, el joven aspirante a cruzado, algunos aldeanos con garrotes y un caballero sin caballo somos los ejércitos de su señor ¿No es así?-

-Triunfaremos porque representamos el honor, la verdad y justicia de nuestro señor en los cielos.- Comentó el cruzado con optimismo en el rostro.

Alan se había equivocado en los cálculos. Los ejércitos del señor de Merino[2] consistían en un caballero cansado, un aspirante a cruzado, Laslo y un turista tratando de hacerse pasar por un caballero viejo y pobre.

Laslo era un aldeano con retraso mental y talla pequeña que venía armado con una guadaña oxidada. Su padre lo envió a la misión con la intención de tener una boca menos que alimentar.

Alan montaba su mula en silencio. Hasta que no encontrara señal wi-fi, debía conservar su coartada. Y en este momento se dirigía a una atalaya protegida para morir heroicamente en una causa perdida.

El caballero mellado le explicó que Will Jaquel tampoco era un señor adinerado, por lo tanto sus fuerzas militares también eran reducidas.  Solamente seis caballeros, una docena de lanzas y veinte arqueros. Los cuales probablemente estén dispuestos a regresar pacíficamente a la mayoría de las mujeres viejas con tal de no tener que alimentarlas.

La estrategia de la solución pacifica no duró mucho. Sibyl el joven aspirante a cruzado al ver la entrada de la atalaya abierta lo consideró una señal divina. Desenvaino su espada y cabalgo en una heroica carga de un solo hombre. Alan siguió el consejo del mellado y se pusieron las armaduras antes de cargar. Puesto que Laslo no tenía armadura, le permitieron usar el casco que Sibyl había olvidado durante sus cinco minutos de gloria.

La puerta de la atalaya permanecía abierta. Lo cual sirvió a los tres hombres para ingresar discretamente mientras el grueso de las fuerzas del Jaquel tomaba turnos para ensartar sus espadas en las partes no vitales de Sibyl.

El Ipad detectó la señal wi-fi adentro de la atalaya. Ser Vor Rico se escabullo buscando a otro contemporáneo suyo. Mientras tanto Mellado y Laslo habían fallado en las negociaciones y el combate comenzó.  Fue cuando Alan se tuvo que enfrentar al bien armado señor Jaquelado. En el momento donde las espadas chocaron, dos bocinas sonaron simultáneamente: Favor de no pelear con los otros turistas.

Alan y William (Verdadero Nombre de Will Jaquel) se detuvieron en silencio y comenzaron a reír. El no tener que hacerse daño mutuamente fue un descanso para ambos hombres. Ahora solo faltaba ver el resultado de la escaramuza y Alan podría regresar a su época.

Laslo se montó en la mula wi-fi. Aquella mula tenia capacidades para mantener a salvo a su jinete. Equipada con hocico lanzallamas y pezuñas de titanio. Laslo se había olvidado de rescatar a las mujeres, ahora estaba muy divertido siendo la muerte montada en mula. Mellado aprovechando el caos generado, se las arregló para completar la misión[3].

Will Jaquel había comprado un paquete vacacional de violación y saqueo. Con ayuda de su agente de viajes consiguieron un boleto para Alan, el cual en cuanto regresó a su época y evaluó con media estrella a la abeja coja. Se dedicó a ver el registro histórico de aquella escaramuza.

Lo único que encontró fue:

Laslo el incinerador: Salvaje campesino que con ayuda de su mula magica incendió la atalaya de Puente del Acantilado. El señor de Merino, ayudado solo con San Sibyl el Martir, sofocó su rebelión a los dos días y tomo posesión de la Atalaya, el Puente y el acantilado.

[1] La posada permanecía en el lugar en el año 3005 d.C. y los dueños seguían sin poner atención a las reseñas de internet.

[2] Así se llamaban las tierras que vacacionaba.

[3] Lamentablemente las heridas lo terminaron de matar a la mañana siguiente.

Mulas y Dragones

Sir Vor Rico sostenía la cola de su mula lo más alto posible. El Ipad estaba pegado al trasero del animal y aun así no lograba obtener wi-fi.Mula

-Debí comprar un caballo en lugar de una mula.- Se lamentó el novato caballero. Habiendo comprado un paquete vacacional a la Europa medieval, le pareció divertido recorrer los caminos montado en una mula con conexión inalámbrica.

La mula ofrecía algunas ventajas. Por ejemplo es mucho más discreta que el caballo y los salteadores de caminos así como los guardias no se sienten interesados por alguien calvo montado en mula. También está el detalle de que montar un corcel implica cierta capacidad atlética, cosa que Alan (nombre real de Sir Vor Rico) nunca consideró necesaria.

Su paquete turístico había terminado hace dos semanas, el convoy de viajeros había partido de regreso al presente y él se había quedado en la edad media. Solo con algunas monedas, una armadura de segunda, un Ipad y su mula.

Lo único que necesitaba hacer era mantenerse en movimiento hasta encontrar una señal de wi-fi que le permitiera contactar con otro convoy de turistas para poder regresar a su época. De momento algo muy importante era conseguir alojamiento, según el GPS  a medio día de viaje estaba La Abeja Coja, una posada medieval en el cruce de los caminos que estaba calificada 4.5 estrellas. (A los turistas les encanta calificar los lugares. Incluso si es una posada del siglo IX cuyos dueños no podrán leer la reseña hasta dentro de dos mil años[1]).

Mientras se acercaba a la posada vio a dos caballeros hablando con una docena de aldeanos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca como para escuchar. Uno de los posaderos lo señaló y dijo:

-El hombre de la mula tiene una espada.- Alan miró la espada de hoja corta que colgaba perezosamente de las ancas de su montura. Uno de los caballeros, el que contaba con la armadura más mellada y oxidada lo señaló y le dijo.

-¡Usted el de la mula! ¿Sabe usar esa espada?- El eco metálico del casco no lograba ocultar el miedo en la voz del hombre. Alan había recibido un curso de media hora sobre la técnica del uso de la espada. Y su única experiencia consistía en un asaltante enfermo de cólera que estaba armado con una daga rota.

Alan Asintió. –Me ha servido para defenderme Sir.- El otro caballero que llevaba la cruz católica en el pecho lucia mucho más valiente e inexperto. Con esa valentía de aquellos que no conocen el combate le dijo:

-Pues ahora ha sido reclutado para servir a la causa de la bondad y justicia ¿Señor?-

-Sir Vor Rico.- Complementó Alan. El caballero de voz temerosa lo miró con mayor curiosidad.

-¿Cuándo fue nombrado caballero? mi Sir.-

-Hace más de veinte años, entonces era más joven y no me había comido mi caballo.-  Era una mentira tan simple, creíble y patética que era difícil no tomarla por una verdad.

-Entonces nos acompañará. Anoche los hombres Jaquelados vinieron a la aldea y tomaron a las mujeres con ellos. Iremos al puente del acantilado con la bendición de nuestro señor Jesucristo y rescataremos a las hijas y esposas de estos hombres de las garras de Will Jaquel.- El joven con la cruz en el pecho lanzó el discurso entre las miradas de decepción de los aldeanos. Alan conocía en varios detalles el obscurantismo. Por ejemplo el derecho de pernada.

-¿Acaso no es derecho del señor de estas tierras, tomar a sus siervas?-

El caballero mellado suspiró mientras veía el camino hacia el acantilado. –Aquí en la abeja coja terminan las tierras del Jaquel. Mi señor me ha ordenado que tome a sus ejércitos y recupere el honor de su casa.-

-Y supongo que usted, el joven aspirante a cruzado, algunos aldeanos con garrotes y un caballero sin caballo somos los ejércitos de su señor ¿No es así?-

-Triunfaremos porque representamos el honor, la verdad y justicia de nuestro señor en los cielos.- Comentó el cruzado con optimismo en el rostro.

Alan se había equivocado en los cálculos. Los ejércitos del señor de Merino[2] consistían en un caballero cansado, un aspirante a cruzado, Laslo y un turista tratando de hacerse pasar por un caballero viejo y pobre.

Laslo era un aldeano con retraso mental y talla pequeña que venía armado con una guadaña oxidada. Su padre lo envió a la misión con la intención de tener una boca menos que alimentar.

Alan montaba su mula en silencio. Hasta que no encontrara señal wi-fi, debía conservar su coartada. Y en este momento se dirigía a una atalaya protegida para morir heroicamente en una causa perdida.

El caballero mellado le explicó que Will Jaquel tampoco era un señor adinerado, por lo tanto sus fuerzas militares también eran reducidas.  Solamente seis caballeros, una docena de lanzas y veinte arqueros. Los cuales probablemente estén dispuestos a regresar pacíficamente a la mayoría de las mujeres viejas con tal de no tener que alimentarlas.

La estrategia de la solución pacifica no duró mucho. Sibyl el joven aspirante a cruzado al ver la entrada de la atalaya abierta lo consideró una señal divina. Desenvaino su espada y cabalgo en una heroica carga de un solo hombre. Alan siguió el consejo del mellado y se pusieron las armaduras antes de cargar. Puesto que Laslo no tenía armadura, le permitieron usar el casco que Sibyl había olvidado durante sus cinco minutos de gloria.

La puerta de la atalaya permanecía abierta. Lo cual sirvió a los tres hombres para ingresar discretamente mientras el grueso de las fuerzas del Jaquel tomaba turnos para ensartar sus espadas en las partes no vitales de Sibyl.

El Ipad detectó la señal wi-fi adentro de la atalaya. Ser Vor Rico se escabullo buscando a otro contemporáneo suyo. Mientras tanto Mellado y Laslo habían fallado en las negociaciones y el combate comenzó.  Fue cuando Alan se tuvo que enfrentar al bien armado señor Jaquelado. En el momento donde las espadas chocaron, dos bocinas sonaron simultáneamente: Favor de no pelear con los otros turistas.

Alan y William (Verdadero Nombre de Will Jaquel) se detuvieron en silencio y comenzaron a reír. El no tener que hacerse daño mutuamente fue un descanso para ambos hombres. Ahora solo faltaba ver el resultado de la escaramuza y Alan podría regresar a su época.

Laslo se montó en la mula wi-fi. Aquella mula tenia capacidades para mantener a salvo a su jinete. Equipada con hocico lanzallamas y pezuñas de titanio. Laslo se había olvidado de rescatar a las mujeres, ahora estaba muy divertido siendo la muerte montada en mula. Mellado aprovechando el caos generado, se las arregló para completar la misión[3].

Will Jaquel había comprado un paquete vacacional de violación y saqueo. Con ayuda de su agente de viajes consiguieron un boleto para Alan, el cual en cuanto regresó a su época y evaluó con media estrella a la abeja coja. Se dedicó a ver el registro histórico de aquella escaramuza.

Lo único que encontró fue:

Laslo el atormentador: Salvaje campesino que una noche incendió la atalaya de Puente del Acantilado. El señor de Merino, ayudado solo con San Sibyl el Martir, sofocó su rebelión a los dos días y tomo posesión de la Atalaya, el Puente y el acantilado.

[1] La posada permanecía en el lugar en el año 3005 d.C. y los dueños seguían sin poner atención a las reseñas de internet.

[2] Así se llamaban las tierras que vacacionaba.

[3] Lamentablemente las heridas lo terminaron de matar a la mañana siguiente.

El contaminante en la meseta.

El grupo de robots exploradores utilizaba el láser infrarrojo para hacer un mapa del relieve del planeta. Aquella roca solitaria que giraba alrededor de una enana roja solo valía por lo que había en su subsuelo. Hierro, plata y carbón. Había posibilidad de encontrar algunos otros materiales valiosos, pero la compañía minera iba a la segura. El transbordador llevaba toda la maquinaria necesaria para extraer los materiales que le interesaban. Era bien sabido que una vez que perforaran el planeta los buscadores vendrían a recuperar el oro, platino y diamantes que la maquinaria no moliera con el resto de la escoria.

El láser infrarrojo detectó una meseta. Era suficientemente amplia como para hacer la descarga allí. No estaba a mucha altura por lo que se podría instalar el equipo y comenzar las perforaciones en aquel mismo lugar. Los drones bajaron a la superficie del planeta y fotografiaron la meseta.

El ordenador que clasificaba las fotografías tomadas detectó algo fuera de lugar, revisó las coordenadas donde fue tomada aquella fotografía y reenvió al equipo de drones a fotografiar la zona. Cuando el equipo regresó era evidente que aquel objeto era un contaminante en la meseta. El procedimiento estándar implicaba enviar  al equipo investigador para que analizara el material extraño y brindara la información necesaria para que el ordenador creara la estrategia más económica y efectiva del tratamiento.

El equipo investigador estaba conformado por un espectrofotómetro de materiales, varios drones con cámaras fotográficas de alta precisión, un medidor de masa y un comunicador a control remoto.

Basándose en los datos obtenidos por el equipo. El contaminante consistía en:

  • Un bloque de porcelana tratado químicamente para tener una superficie lisa y curva.
  • Cuatro bloques de aleación de cobre con hierro, colocados estratégicamente para evitar que la porcelana tenga contacto con el suelo.

El análisis fotográfico llevo a la conclusión de que se trataba de una bañera. No cualquier bañera de porcelana que se pudiera comprar en una tienda de artículos de lujo. Las tallas en las patas de bronce y el análisis carbono 14 determinaron que se trataba de una bañera hecha en París propiedad del difunto presidente mexicano Antonio López de Santa Anna.

El ordenador comenzó a analizar todas las variables posibles. La bañera había desaparecido durante una remodelación en el año de 2915 d.C. La desaparición se podía adjudicar a un robo de antigüedades o a un fallo durante la remodelación. En todo caso eso no explicaba la presencia de la bañera en aquel desolado planeta.

Después de dos días de análisis y pruebas el ordenador llegó a la conclusión de que una fluctuación cuántica masiva había trasladado la pieza histórica desde las bodegas del museo hasta aquel planeta. También era posible que algún contrabandista de piezas históricas con acceso a una máquina del tiempo hubiera escondido allí la tina de baño, pero faltaba información para hacer una afirmación más precisa.

En otras palabas: no tenia la menor idea del origen de la bañera.

Una vez conocida la causa de la presencia del contaminante en aquel planeta. El ordenador asignó  treinta y seis horas a buscar la mejor solución para continuar con la excavación. El proyecto llevaba 84 horas de retraso y estaba cerca del margen de error que le permitía la compañía minera. Después de analizar todas las variables posibles se llegó a la mejor y más barata solución.

Se hizo aterrizar a un robot excavador. La mole desechable de mil ochocientas toneladas diseñada para cavar túneles y recolectar materia prima para las purificadoras de materiales, se acercó a la bañera y la redujo a polvo blanquecino.  No era necesario informar a la compañía aquel incidente con la bañera. No eran ni cien horas de retraso y no parecía que hubiera ningún otro problema con la perforación.

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Jacinto y los estornudos del tiempo.

«Sneeze» por James Gathany - CDC Public Health Image library ID 11162. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons.
«Sneeze» por James Gathany – CDC Public Health Image library ID 11162. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons.

Jacinto Flores era un hombre muy enfermo. Su padecimiento le impedía llevar del todo una vida normal. Él era alérgico al flujo constante del tiempo. Al principio su alergia se manifestaba con pequeñas ronchas en su piel, seguida por ojos llorosos. Después de algunas semanas de incomodidades estornudaba. Un solo estornudo bastaba para expulsar todo el flujo constante de su organismo.

Como saben es imposible estornudar con los ojos abiertos. Lo mismo le sucedía a Jacinto. Estornudaba, abría los ojos y estaba en otro momento. A veces semanas en el futuro y muchas ocasiones siglos en el pasado. Afortunadamente no era alérgico a la gravedad de la tierra. Su hermano era alérgico a la gravedad y un día un estornudo lo envió al espacio profundo.

La gravedad de la tierra lo mantenía en su lugar independientemente de la época a la que se trasladara. Procuraba mantenerse en lugares poco conflictivos históricamente y además de evitar lo más posible visitar segundos y terceros pisos.

La alergia afectaba en numerosas formas su vida. Tomaba previsiones para evitar que alguno de sus estornudos lo llevara a su propia muerte. Cada vez que Jacinto viajaba en el tiempo quedaba totalmente vulnerable: Su ropa no viajaba con él, no tenía muchas maneras de saber en qué época estaba y en más de una ocasión había estornudado varias veces en un solo día.

En una ocasión su estornudo lo llevó al futuro, tan en el futuro que su condición medica era conocida. Lo llevaron a una universidad donde lo estudiaron para tratar de imitar su sistema de viaje en el tiempo.  Durante su estancia en el futuro lejano le ofrecieron el tratamiento para curar su alergia.

Días antes de que la máquina del tiempo fuera inventada y minutos antes de que su tratamiento lo curara por completo. Jacinto tuvo un último estornudo. Cuando abrió los ojos se encontraba desnudo en la nieve, constelaciones desconocidas abarrotaban el cielo y un bloque de obsidiana era el único objeto artificial a la vista.

Tallado en el bloque decía:

Reserva Natural Tierra.

Sin humanos desde el año 7481 d.C.

Este monolito señala el último lugar donde fue visto Jacinto Viajero del Tiempo, cuya condición médica permitió que la humanidad abandonara su cuna.

Jacinto, si puedes leer esto te informamos que hay una muda de ropa debajo del monolito.

Jacinto jamás abandonó el monolito, mientras leía las palabras el frio de la nueva tierra salvaje y su falta de ropa bastaron para matarlo. Quedó inerte frente a su monumento hasta caer en el olvido.

Viaja en el tiempo desde tu Smartphone II

Aliquam Tempus odia su trabajo, haber tenido todo el tiempo del mundo para realizarlo no lo hace más sencillo, su amo lo asigno al experimento en la tierra donde los humanos están acostumbrados al tiempo lineal.

La crueldad del experimento era lo que molestaba a Aliquam, a diferencia de los otros ensayos; los humanos no sabían que realmente viajarían en el tiempo, por ejemplo el caso #198 fue el de Hikari Yamagushi que descargo la aplicación mientras viajaba en el tren, se movía a 120 kilómetros por hora y pasaba por un túnel cavado en la montaña cuando retrocedió mil doscientos años al pasado, ni siquiera se molestó buscar el cuerpo pulverizado.

Su amo eligió al programador para que el experimento tuviera sujetos  aleatorios y lo asigno a él para ayudarle a llevar los registros, cada doscientos viajes en el tiempo él le entregaba al programador y a su amo una copia de los resultados.

Su amo tomo el informe y leyó en voz alta algunos registros al azar.

Informe de casos de éxito de la BETA para la aplicación Máquina del Tiempo

Caso #15
La aplicación para celular funcionó, Carlos está en la ciudad de Guadalajara de 1972, faltan veinte años para su nacimiento. Nadie lo conoce, no tiene dinero ni documento alguno, tampoco tiene ningún conocimiento útil para esta época. Por lo que no causo ningún efecto secundario en la línea del tiempo.

Caso # 36
Cuando Josie descargo la aplicación en su teléfono celular estaba recostada en su diván, decidió viajar quinientos años al pasado, lamentablemente el edificio de apartamentos donde vivía era bastante nuevo y sufrió una caída de cara desde una altura de 30 pisos.

Caso #89
Eleonora se encontraba en el centro histórico de Guadalajara cuando activo la aplicación, fue la única que decidió viajar al futuro, recibió una multa por viajar en el tiempo sin licencia.

Cada uno de los casos era leído con una sonrisa en el rostro, el viaje en el tiempo no tenía efectos secundarios.
La APP para celular saldría al mercado en dos semanas, y a fin de cuentas quien podría regular su uso.

 

El fiscal leía los casos en voz suficientemente alta para hacerse escuchar en toda la sala y los pasillos circundantes.

Había elegido algunos de los más terribles y variados de manera que el acusado fuera odiado fuese cual fuese el resultado del jucio.

Caso #115
Felipa (Santaguelo) utilizo la aplicación en las afueras del templo del Señor de la Misericordia y el Perdón donde viajo ochocientos años, fue juzgada y ejecutada por brujería

Caso # 56
Manuel (Camacho) descargo la aplicación y por motivos desconocidos viajo 4500 millones de años al pasado.

Los expertos demostraron dos cosas:

  • La aplicación no tenía ningún error, Manuel deseaba viajar a esa época.
  • Murió demasiado rápido como para sentir dolor

Caso #9
Marcos (Rentería) usó la aplicación mientras esperaba un avión en el aeropuerto de Dallas, viajo un segundo al pasado, su cuerpo al intentar ocupar el mismo espacio, causo la explosión del yo del pasado, eliminándolo de la línea el tiempo.

 

Como defensa el programador señalo que la aplicación anunciaba los riesgos del viaje en el tiempo en los términos y condiciones de uso así como que no responsabilizaban a diseñador, distribuidor o usuario por las consecuencias de un uso indebido.

Legalmente estaba protegido…

Reporta un caso de viaje en el tiempo