La venganza de las almejas

Entonces las almejas comenzaron a vibrar, rítmicamente en una coordinación inaudita el cuerpo del hombre se comenzó a mover involuntariamente, las conchas pegadas a su cuerpo impulsaban sus extremidades manejándolo como una marioneta con cien mil titiriteros coordinados para moverlo.

La luna iluminaba la caleta, un observador solo hubiera visto el reflejo blanquecino de la espuma, pero aquella noche algo se reunía bajo las aguas de la bahía, entre las rocas qué salpicaban la arena había vida, una creatura mucho más atenta qué el humano promedio lo hubiera notado, pero esa noche bajo la luz de la luna llena la caleta estaba desierta, exceptuando por las almejas.

Millones de almejas reunidas entre las rocas de bahía, se comunicaban, no como lo hacemos los humanos basándonos en las vibraciones de nuestras cuerdas bucales, las almejas se comunican utilizando sus apéndices. Milimétricas vibraciones en sus conchas dan razón de lo qué fuera un caótico  debate entre los principales representantes de la comunidad almejil.

Siendo creaturas competitivas y egoístas las almejas no suelen reunirse en grupos grandes, pero esta noche habla la vecina de la víctima, temerosa por su propia integridad ha llamado a sus líderes y estas a su vez contactaron a la reina de las almejas la cual ha llamado a sus súbditos a hablar a la caleta de la almeja.

Las almejas no tienen un lenguaje como el nuestro, pero aquella almeja expresa lo qué necesita expresar, no le gusta como las ve, es normal qué se coman a una de vez en cuando, a las almejas no les importa en demasía siempre y cuando no sean ellas. Pero lo qué él hace no es natural la manera como las ve, a la ultima la abrió y la “usó” no se la comió, solo le gusta observar cómo se retuercen después de verse forzadas, una mente criminal capaz de hacer cualquier cosa para su satisfacción, todo a través del sufrimiento y la confusión de una almeja.

Las almejas tomaron una decisión.

La mañana alcanzó al hombre, sintió su cuerpo pesado antes de qué el dolor punzara su piel, se levantó como si su musculatura estuviera hecha de arena semi-compactada, algo no estaba bien, se dirigió a su sintiéndose más pesado que de costumbre y fue cuando miró su brazo, al principio creyó que se había vuelto de piedra, pero conforme corría al espejo de su baño sus ojos terminaron de despertar y notaron el detalle.

Almejas.

Cientos de almejas se cerraban sobre su piel pellizcando cada centímetro de su cuerpo sus dedos, y el espacio entre ellos tenían almejas, los moluscos entorpecían su movimientos, aquellos bivalvos se encontraban en sus parpados en su entrepierna y en los dedos de sus pies.

Entonces las almejas comenzaron a vibrar, rítmicamente en una coordinación inaudita el cuerpo del hombre se comenzó a mover involuntariamente, las conchas pegadas a su cuerpo impulsaban sus extremidades manejándolo como una marioneta con cien mil titiriteros coordinados para moverlo.

Avanzó hacia el mar y jamás salió.

No era el primero, ni el ultimo.

10 cosas con lo qué voy a molestar a las próximas generaciones.

¿Han notado que nuestros padres tenían vidas horribles? Excepto por cuando hablan de como era todo mejor en sus tiempos.

Es una parte cultural en la qué buscamos superioridad moral contra una generación diferentes, puesto qué yo no puedo presumir de caminar 20 km diarios para ir a la escuela y aparte trabajar cortando caña he decidido hacer una lista con las ventajas qué tendrá la próxima generación y yo no tuve.

  1. En mis tiempos la Wikipedia no era una opción, comprabamos “laminas” y monografías con información decadente y mal redactada. Los niños ricos tenían la encarta pero como enciclopedia dejaba mucho que desear.
  2. Los grupos de chats eran completamente anónimos y aleatorios, extrañamente estaban menos sexualisados que nuestras redes sociales.
  3. No teníamos TINDER, si queríamos sexo casual con extraños teníamos que ir a una fiesta con alcohol barato o a un retiro religioso juvenil.
  4. Los libros pirata eran escasos, fotocopiados y caros. Ustedes nunca sabrán lo qué es esperar una semana para poder ver a un anciano que huele a marihuana para preguntar si consiguió Raíces de Alex Haley.
  5. La televisión tenía el control total del entretenimiento nacional y ofrecía el peor y más barato material posible. (Y te aguantas por qué es lo qué hay.)
  6. Temíamos que comprar revistas para saber cuáles serían los lanzamientos de videojuegos y decidir cual comprar.
  7. El bullying era visto como algo natural y necesario para el desarrollo de los niños. (Hasta que el gordito del salón trajo un martillo y resolvió sus problemas de un plumazo.)
  8. Los adoradores de Bel Shamohot éramos discriminados y teníamos que compartir los fanarts en persona.
  9. Teníamos que comprar los videojuegos en tiendas a precios ridículos.
  10. Teníamos que descargar nuestra música en formato mp3 con programas que brindaban enfermedades venereas a nuestras PC

Son los principales reclamos que se me ocurren, también el de “antes las niñas no podían jugar videojuegos”.

¿Cuales se les ocurren a ustedes?

Física, Drogas y estudiantes de gastronomía…

Nota del cerdo:

El texto a continuación no fue escrito por mi, este es un ensayo creado por Desiree mi querida hermana menor que fue liberada por CIA hace apenas unas semanas, ¡recibámosla con un fuerte aplauso!

La física, una forma más drogada de profundizar en la vida diaria.

En el siguiente ensayo, que estuvo basado en las exposiciones en clase, se dará a entender el por qué le di tal titulo al trabajo, proporcionando los datos que se recolectaron en el aula con mi punto de vista general del tema “Historia de la física” guiándolo un poco más a como se puede aplicar en mi vida diaria.

Comenzaré con decir que la física rige básicamente todo aspecto de mi vida, el cómo me muevo, cómo funcionan las cosas y la razón de todo lo que pasa en el día a día. Pero claramente no podemos dejar el conocimiento en un “si rompo un vidrio con el puño, me duele porque le pegué”, ¡claro que no! Tenemos que tener una ley aprendida de memoria que nos dice que por cada fuerza ejercida hay una de la misma magnitud pero contraria, no podemos simplemente dejar que la naturaleza haga lo suyo al crear elementos, tenemos que jugar a chocar partículas para crear las cosas por nosotros mismos. Decidimos que queremos convertir las partículas en legos para hacernos cosas bonitas.

La física realmente nos sirve para absolutamente todo, pero ¿De verdad era necesario darnos unas fumadas para pensar que las partículas son cuerdas y que se unen, se separan, que hay nueve dimensiones y que se hacen círculos y cuerdas más largas y cortas? Pues al parecer lo es, por que seguimos y seguimos sacando teorías que nos llevan a mas preguntas que podrían o no ser resueltas en algún punto de la vida.

La física soy yo, y al mismo tiempo no lo soy, porque me enseñó que todo es relativo, que las cosas que son podrían no ser, que en cualquier instante podría llegar una yo de antimateria y simplemente desaparecería, ¿Era realmente necesario el dejarme con una pesadilla sobre una tal “anti-Desiree”? No, a mi me parece que no.

La física resuelve mi vida y la complica cada vez más al mismo tiempo, porque resulta que entre más aprendo, menos sé. Tal vez en un momento una partícula decida sobrellenarse de gravedad y absorberse a sí misma y a todo mi entorno, pero ¡no! Porque obviamente seria físicamente imposible que una partícula se convirtiera en un agujero negro de la nada.

Es aquí cuando le doy el nombre a este texto, la física solo nos da una forma profunda, lógica y sobre todo drogada de ver la vida y lo que sucede, tanto en pequeña como en gran escala, aportándonos razones de lo que sucede todo el tiempo en nuestro entorno.

Basándome en las diversas teorías y leyes de la física, en los descubrimientos hechos a lo largo de varios siglos, concluyo en que solo puedes triunfar en la física, haciendo teorías bajo probables influencias químicas causadas por substancias ilícitas, o simplemente soñando y encontrándole lógica y razón a tus ideas alocadas.

En conclusión la física está prácticamente diseñada por hippies drogadictos llamados “científicos” que lo único a lo que aspiran es a tener su nombre en algún descubrimiento o teoría “relevante” y causar temor y confusión a las generaciones futuras otorgándoles el poder de crear, diseñar y destruir teorías, leyes y sobre todo los sueños y esperanzas de cientos de personas que creen y creerán en ellos.[1]

[1] Nota del autor: Este ensayo fue escrito principalmente como un trabajo escolar real bajo los efectos de inhalar productos químicos para teñir el cabello y las adaptaciones que no podía incluir en el trabajo real (por obvias razones) fueron hechas además con la boca llena de cheetos y con la compañía en el escritorio de una coca cola.

La conspiración de las moras

De igual manera qué la los rinocerontes se consideran seres mitológicos a partir de su extinción, pareciera qué la mora domestica es un fruto ficticio qué funciona como antítesis de las moras salvajes, la industria alimenticia ha sido incapaz de estandarizar el sabor de las moras, de tal manera qué han preferido utilizar el término “salvaje” en lugar  de decir: “Cuál sea el sabor qué resulte tener.”

¿De tal manera qué a moras obtenidas en granjas domesticas se les denomina salvajes para justificar la falta de estandarización en el sabor?

La verdad es mucho más obscura.

¡Las moras domesticas no saben a nada! Así que se utilizan métodos de estrés industrializado para asalvajar los frutos. He aquí el resumen:

Fertilización primitiva.

Osos, jabalís, ardillas y hippies son obligados a defecar sobre los arbustos donde crece el producto, las pobres e indefensas criaturitas tienen prohibido tomar cualquier mora durante el proceso. En lugar de eso son alimentados con hojas secas de arbusto, residuo industrial de papas fritas y sidra de manzana.

Exposición de brutalidad campestre controlada.

Los arbustos y las moras son expuestos seis horas diarias a videos de animales cazando, animales copulando y ciclistas profesionales. Esto con la intención de simular el ecosistema campestre donde crecen las moras silvestres, por supuesto; en la comodidad de un invernadero industrial.

Recolección mitológica.

La moras son recolectadas por pitufos encadenados los cuales son azotados por orcos con dientes chuecos, con el fin de mantener el clima de explotación medieval a los orcos se les niega el acceso a dentistas de tal manera que los colmillos crecen sin control generando deformaciones odontológicas que terminan matando al orco en cuestión, por otro lado los pitufos son obligados a cantar la misma canción las dieciocho horas que dura la jornada, solo con descansos ocasionales para recibir  azotes por parte de sus capataces.

Por estos motivos yo los insto a dejar de de consumir moras salvajes.

¡Digan no a las moras salvajes!

moras

Uncanny Valley

Uncanny Valley – http://wp.me/p5oV67-dS

Este es un relato de Daniela Guzmán la cuál aparece como primer autor invitado del año.

Puedes visitar su blog en el enlace de arriba.

Blas y yo habíamos sido amigos desde la preparatoria y yo le tenía cierto aprecio, sí, pero pedirme que me creyera esa bufonada de que se había convertido en artista era ir demasiado lejos. Vamos, que el de la pinta de artista siempre fui yo. En nuestros días de bachillerato, yo arrastraba a Blas a todas las exposiciones colectivas que se me ponían enfrente; entonces me quedaba mirando esos lienzos ridículos que le hacían burla al papa o al capitalismo y los reporteros me preguntaban “joven, ¿usted es el autor de la obra?”

Yo, claro, les decía que no, o a veces les decía que sí, pero eso no es lo importante. Lo importante es que a mí me pasaban esas cosas y a Blas, bueno, a Blas más bien se le acercaban los policías para preguntarle si se había perdido y si no querían que lo acompañaran a su casa. Blas tenía pinta de estar perdido en todo lugar y a menudo era yo quien tenía que ir a rescatarlo y decirle a los policías no, señor, este chico no se perdió, viene conmigo.

Y como Blas y yo siempre tuvimos un somero parecido físico, los policías terminaban mirándome a mí con lástima, como si pensaran, “pobre chico, seguro ése es su hermano retrasado y tiene que ir cargando con él por todas partes”.

Por eso cuando Blas me dijo que se dedicaba a hacer arte no le creí ni la tercera parte de una palabra. Tú no tienes un pelo de artista, le dije. No te gusta el arte y no puedes dibujar ni siquiera un caracol, ¿cómo esperas que te crea eso de que eres artista?

Blas se calló. No porque se hubiese sentido ofendido sino porque ni siquiera me estaba escuchando. Tenía la cabeza hundida entre los hombros y los ojos clavados en el hercúleo monitor de su laptop marca Toshiba. Hacía ruiditos frenéticos con el mouse y apretaba los labios hasta casi sangrárselos. Ese nivel de ausencia era raro hasta para él.

Cuando estuvimos en el bachillerato, Blas me escuchaba a veces. Y ahora que me lo encontraba  en una mesita del centro de convenciones de la universidad, parecía que al tipo le interesaba más su Toshiba que hablar conmigo.

Anda, Blas, no seas huraño, le insistí. Tenemos más de seis años sin vernos, es normal que me sorprenda saber lo de tu nueva profesión. Pero está bien, Blas, lo entiendo. Yo también intenté pintar y nunca salió nada bueno de eso. No te dejes llevar. El arte es un constante fiasco. Por eso ya no estoy en ese mundo, pero qué va. Tal vez a ti te vaya mejor que a mí.

Blas levantó los ojos de su laptop por primera vez desde que nos habíamos encontrado, me dirigió algo que más que una mirada era apenas el roce de unos ojos ausentes y me dijo algo así como:

El arte que hago yo no es así. Es de-otro-tipo.

–¿De-otro-tipo? –repetí yo.

–Sí, de otro –dijo él y volvió a guardar los ojos en su monitor.

De-otro-tipo, repetí sin mover los labios. Qué declaración tan ridícula, pensé. Lo miré con benevolencia y le pregunté qué quería decir con eso.

Ahora me arrepiento tal vez, de haberle hecho esa pregunta. Pero qué va, no sólo se lo pregunté, sino que encima Blas me dio una respuesta que no podía ser más contundente: como llevado por un deseo de demostrarme que no era ningún mequetrefe, aquella tarde Blas me condujo a su despacho y me mostró su obra.

La oficina de Blas se ubicaba en el sótano del edificio F, que era el último del complejo universitario. Mientras atravesábamos las zanjas de pasto para llegar hasta ahí, Blas no paró de hablarme.

Me dijo que hacía tres o cuatro años la universidad lo había buscado para que diera clases de una disciplina que sólo él conocía. Otros dos o tres sabían hacer algo similar aquí en la ciudad, pero ninguno valía la pena. Son todos unos farsantes, dijo, y añadió que, aunque daba clases, tampoco creía que era algo que se pudiera aprender.

–Ninguno de mis alumnos tiene el don que tengo yo –puntualizó.

Yo lo escuchaba sin mucho interés. Pensaba que Blas tenía la obligación de seguir siendo un pelele. No me creía que la universidad hubiera saltado sus murallas solamente para ir a buscarlo. Las universidades no hacen eso. Si no, con lo que yo sabía de arte, me habrían buscado a mí y no a él.

Para entrar a su oficina tuvimos que atravesar un pasillo oscuro, más bien una zanja vertical empotrada en la pared que nos despojaba de toda luz a medida que lo avanzábamos. Me pregunté si no habría alguna intención siniestra en aquel paseíto. Casi me arrepentí de haberme burlado de Blas. Me impacienté. El supuesto artista señaló un hueco que permanecía oculto al fondo del pasillo y me dijo pasa, allá adentro tengo mi obra.

Dudé un poco, pero entré. Blas me indicó una silla y yo tomé asiento como un ciervo que espera que le disparen.

Blas encendió una lámpara de escritorio y sólo entonces vi que estábamos en una oficina ordinaria. La silla en la que me había sentado miraba de frente hacia el monitor de una computadora de escritorio tan grande que hacía que la Toshiba portátil de Blas luciera como un triste microorganismo.

Blas la encendió mientras me decía que aquella tarde había estado en el centro de convenciones porque sus alumnos tenían un evento de desarrollo de videojuegos. Dijo que los videojuegos eran una de las aplicaciones de su tipo-de-arte, pero que ésa era una de las razones por las que no creía que ninguno de sus alumnos pudiera hacer algo de valor.

El problema es que ellos buscan en qué aplicarlo, dijo Blas. No entienden que el tipo de arte que les enseño yo es un fin en sí mismo. Todos ellos están equivocados.

La pantalla del ordenador terminó de encender y Blas me mostró algo que parecía ser un paisaje: un lomerío gris saturado de casas grises.

Al principio, el pobre contraste de la imagen no me permitió distinguir gran cosa, pero conforme me fui acostumbrando a ese apocamiento cromático noté que todo el cuadro llevaba encima una infamia de detalles: las lomas estaban salpicadas de helechos; las casitas tenían imposibles frisos, grietas, muros al alto y bajorrelieve y todo, en sí, tenía pinta de ser real. Pero al mismo tiempo ese realismo tañía una especie de falsedad indefinible, parecida a la de los reportajes de sucesos inexplicables que pasan a veces en las noticias.

Me pregunté si esto era lo que hacía Blas, si toda la faramalla que me había montado había sido solamente para decirme que era el paisajista oficial de una aldeíta ridícula y gris ubicada en un país que yo no conocía. Quise preguntarle pero me contuve. En lugar de eso le pregunté cualquier cosa:

–¿Lo pintaste de ojo, durante algún viaje?

Blas me respondió con una mirada vacía, reprobatoria, y luego se sentó en una silla que estaba delante de la mía. Tomó el mouse de la computadora y, mientras lo agitaba entre sus manos, me di cuenta de que el paisaje se movía. O más bien de que nosotros nos movíamos como si estuviéramos observando desde una cámara: los ángulos cambiaban, el campo de visión se volvía distinto y el paisaje allá, dentro del ordenador de Blas, permanecía constante. Le pregunté qué rayos era eso.

El fracasado me dijo que era una simulación digital de un entorno; que él había esculpido cada detalle utilizando herramientas digitales. Al escucharlo, me sentí como un imbécil. Una simulación por computadora, claro. Resultaba tan obvio que no supe por qué no se me había ocurrido antes.

Sin mirarme, Blas me dijo que eso no era todo. Hizo zoom con el mouse y me dejó ver que dentro de todas las casitas había personas: seres grises que sobresalían como promontorios encima de un entorno igual de gris.

Aquellos personajes tenían algo de incómodo y no estaba seguro de por qué. Quizás porque nosotros los estábamos mirando y ellos estaban atrapados ahí dentro, sometidos a una soledad y a una ausencia que estaba más allá de toda comprensión humana. Además ellos no podían mirarnos de regreso porque no tenían ojos. Lo que tenían en su lugar eran unas pulidísimas esferas, reducidas al simplismo de una expresión estéril. Me estremecí.

Pensé que esos ojos se parecían mucho a esa mirada anémica que ponía Blas al hablar conmigo. Me incomodé y tuve deseos de desviar la vista de la pantalla y mirar hacia cualquier sitio que no fuera esa aldea de seres que no estaban muertos pero que tampoco estaban vivos y que, más bien, hechos de pura información, no estaban en ninguna parte.

Posé los ojos en las paredes que eran aburridísimas porque Blas no tenía ningún afiche pegado ni nada que confirmase su identidad; pero que al menos constituían un lugar seguro. Blas no se dio cuenta de que yo ya no miraba su obra y creo que continuó recorriendo con el mouse ese paisaje inútil mientras me explicaba cosas que yo no sabía si quería saber.

Creo haberle escuchado preguntar si no me parecía asombroso que todo su trabajo estuviera hecho a base de puros polígonos. Yo le respondí cualquier cosa. En algún momento creo que le pregunté cuál era el propósito que perseguía su obra. La respuesta, si es que hubo 

Pizzatánico

Un estudio muy serio realizado por el doctor en ciencias de la universidad de Helsinki ha logrado correlacionar las preferencias alimenticias[1] de varios psicópatas tratando de demostrar qué lo qué le pones a tu pizza influye en la clase de crímenes violentos qué te gusta practicar.

A continuación los resultados:

A los caníbales les gustan los frutos en su pizza.

El estudio comienza citando a Leonardo Menchaca Perez “El comezurdos de Tegucigalpa” el cual además de comer ambidextros  respetando únicamente la mano izquierda gustaba de añadir piña a las pizzas qué ordenaba en sus ratos de ocio, esta tendencia era repetida José Carlos quien se comió a su propia mamá. Dentro de esta categoría se encuentra Alma Gómez qué aterrorizó Vancouver durante varias semanas mientras atacaba y consumía personas rubias, su restaurante favorito asegura qué la loca tenía una predilección especial por las aceitunas en su pizza. Alexis Flores Medina es otro caníbal qué gustaba mutilar traseros de vagabundos para consumirlos en tacos, ahora qué está reintegrado en sociedad afirma tener predilección por los champiñones en su pizza. El dato anterior es curioso por qué Ricardo José quien fue arrestado por comerse el trasero de varias estudiantes de modelaje también tiene predilección por los champiñones.

Otro lamentable famoso en la lista es la cantante de ópera Elizabeth Dare, que tenia afinidad por comer violinistas y aguacate en la pizza.

Infanticidas y carne en la pizza.

Es de mayor relevancia apreciar qué los consumidores de carne no se eximen de cometer crímenes atroces, Patricia Anguiano  qué se volvió siniestramente famosa por matar a todo un campamento infantil cristiano siempre ha tenido preferencia por el jamón en sus pizzas. José Luis Vázquez es un infame instructor de gimnasia que arrojaba huérfanos desde  el puente del puerto de  Alvarado, en una entrevista acepto qué gusta de las anchoas en su pizza. El peperoni es el preferido Samantha Galilea Perez Moreno, la cual después de trabajar ocho años en un Jardín de Niños convenció a uno de sus grupos de consumir a un niño de otra escuela vecina. Otra fan del peperoni fue la señora Hely Hernández la cual sirvió a sus propios hijos en una lasaña qué se comió su gato.

En otra historia criminal Lorenzo Rafael Hernández Castillo, atenta consumidora de Salchicha Italiana robaba bebés de las clínicas rurales de Perú a los cuales congelaba y vendía como carne sustentable. Otro caso sonado fue el Marco Carlo Demara quien cometía la barbaridad de comer carne Humana en su propia pizza.

Lácteos y la maldad inconmensurable.

Los lácteos son la opción preferida de los villanos,  Felipe Medina Corona  pedía su pizza con únicamente queso, los repartidores ignoraban que el sótano de este  contador español se encontraba un calabozo habitado por mujeres ciegas a las que mantenía como esclavas sexuales.

Carlos Briones, ermitaño qué habitaba en un arrecife del Caribe gustaba de colocar falsos faros para qué  embarcaciones cercanas encallaran y el pudiera darle caza a la tripulación con su ballesta, consumía grandes cantidades de queso de cabra en sus platillos italianos Edgar Vargas siempre optó por el queso Mozzarella extra en sus pizzas, en abril del año paso se coló en una prisión de máxima seguridad y mató a todos los internos. En el lado opuesto: Chukes Rivers quien pedía su pizza sin queso  atacó en solitario una estación de policía aniquilando al personal, fue condenado trabajos comunitarios de por vida. Otra fan del queso era Alee Gonzalezz llamada la mantis religiosa, esta misionera de rostro atractivo decapitó a veinticinco pretendientes del 2005 al 2020, todo mientras comía los bordes rellenos de queso.

Gustos raros y crímenes creativos.

En el estudio se consideran algunos gustos tan peculiares como sus crímenes:

Morena Lora qué consumía jarabe para la tos como aderezo en su pizza gustaba de colocar minas Claymore en las rutas de maratón. Julián Serna  famoso por sus drones envenenados colocaba bocadillo en su pizza y Luis Narea estrella de pop arrestada por atacar con virus de diseño a sus propias fans consumía únicamente los bordes de la pizza.

Casos especiales.

Como algunas excepciones a la regla hay algunos criminales qué prefieren los vegetales a pesar de no ser caníbales.  Allegra Luna secuestro a diez chicas y trató de utilizar procedimientos quirúrgicos para crear una raza licantropa robótica a sus órdenes.

Otro caso singular es el de Alejandro Quio quien además de ponerle mango a su pizza se paseaba por las calles de la Guayana Francesa con un martillo atacando a los turistas alemanes.

 

Esperamos qué esta información les sea de utilidad y recuerden revisar qué ingredientes de pizza piden sus amigos.

 

Nota del cerdo:

Este extremadamente serio documento es el resultado de una de las dinámicas en redes sociales qué tenemos frecuentemente, no olviden comentar aquí abajo, los cachorrillos lo agradecerán.

[1]Principalmente de las pizzas

 

Cómo identificar a una persona potencialmente peligrosa

En esta época de Tinder Match de un hora, tarjetas de crédito en las tiendas departamentales y pornografía sádica de tus caricaturas favoritas, las personas normales nos encontramos en un universo amenazador al momento de navegar en la red o salir al mundo real, es por eso qué en este curso de cinco minutos usted aprenderá las metodologías necesarias para identificar a sus nuevas amistades como seres saturados de maldad y peligro.

  1. Utiliza avatars en lugar de su foto de perfil. La personas con tendencia a crímenes ultra violentos recurre a fotografías de autos, personajes de tv, su equipo de futbol, celebridades o extremidades amputadas para ocultar su verdadero rostro.
  2. Le gusta hablar en de comedias románticas. De la misma manera qué todos defecamos, cada uno de nosotros ha visto una comedia romántica, es una situación normal qué no hablas con tus amistades, simplemente lo guardas para ti.
  3. Comparte versículos bíblicos en sus redes sociales. La mayoría de criminales asediados por la culpa de sus pecaminosos actos tienden a compartir versiculos bíblicos con la esperanza de qué la deidad de sus predilección perdone sus almas inmortales, también les sirve como tapadera de sus crueles actos.
  4. Agenda constantemente con su dermatólogo. Es un trastorno obsesivo compulsivo detectado por un científico anónimo en Lituania, en la mayoría de los países primermundistas los dermatólogos están obligados a reportar cualquier actividad extraña en sus pacientes.
  5. No pertenece a la secta mayoritaria de tu localidad. Obviamente el único qué no es católico en el pueblo y el ateo qué sale con tu muy pentecostal sobrina son diferentes y raros, solo pueden ser destripadores de cachorros.
  6. Utilizan accesorios tecnológicos en colores discretos. El hecho de qué no quieran señas significativas en sus teléfonos digitales es para lucir menos sospechosos.
  7. Utilizan reloj digital. Para poder sincronizar sus coartadas con extra precisión.
  8. Le ponen nombres a sus armas. Como en juego de tronos, ¡Díganme un hombre inocente en todo poniente!
  9. No importa el dibujo, la gente tatuada utiliza las marcas en su piel para presumir de manera codificada a otra gente tatuada sus crímenes.
  10. Cortinas gruesas. La gente qué no tienen nada qué ocultar no necesita cortinas.
  11. Amenaza constantemente con obligarte a ver como viola a tu hermana. Es una estrategia común de intimidación apoyada por el interés de saber si te gustaría ser parte de una práctica sodomita.
  12. Coloca cráneos de animales pequeños en sus árbol de navidad. De esa manera ahuyenta a San Nicolás.
  13. Consume destilado de sangre en el desayuno. Insistir en que la sangre humana es la favorita de todos solo lo hace más enfermo.
  14. Posee nexos con la mafia y documentación apócrifa. Útil para huir rápidamente de la ley.
  15. Constantemente lo vez secuestrando niños. Lo peor no es saber qué vende niños, lo peor es cuando los coleccionan.
  16.  Hay una fosa llena orcos en su patio trasero. Todos sabemos qué los orcos solo sirven al mal y a los equipos de futbol de Europa oriental.
  17. Ven el golf por televisión. Generalmente lo hace mientras beben té y arrojan a sus víctimas al la posa de los cocodrilos. En algunas zonas con boom económico se utilizan caimanes.
  18. Utilizan aromatizante manzana canela en los cuerpos destazados de las víctimas. Lo compran en grandes cantidades durante la temporada navideña para usarlo todo el año.
  19. Te amarran a una silla y te golpean con herramientas de mecánico. Lo hacen justo antes de pedirte qué hagas algo qué no quieres.
  20. Utilizan tenis de lona con pantalones de vestir. Lo hacen para identificarse entre ellos.

Espero de corazón que este curso les sea de utilidad, si me falta algún dato no olviden en mencionarlo en los comentarios.

Yo contra el refresco negro.

¿A cuántas substancias legales podemos hacernos adictos? Más importante aún: ¿Dejar un vicio es cuestión de disciplina o de resignación?

Bueno, yo no tengo problemas con el alcohol o el tabaco pero poseo (o poseía) un autentico vicio: El refresco de Cola

El veinticuatro de Diciembre del año pasado mi abuela qué generalmente me saludaba con “Siéntate a comer mijo, estas muy flaco”  cambio su motivacional saludo por un “Este año estás más gordito mijo.” Eso me hizo pensar y durante toda la noche acompañé a una botella de 2 dos litros de refresco mientras meditaba sus palabras.

El principal elemento para bajar de peso es disciplina, yo me consideraba disciplinado puesto qué era capaz de publicar un cuento a la semana, pero… ¿Y si eso no era suficiente? Pues primero debería de demostrarme qué podía tolerar cualquier cambio en mi vida diaria y elegí el refresco de cola.

Mi tren de pensamientos era el siguiente:

La cocacola me costaba dinero, agregaba una cantidad ingente de calorías y me gustaba mucho. Si quería demostrarme qué era capaz de hacer cosas más difíciles en pro de mi peso debía dejar el refresco permanentemente.

Aquí algunas de las anotaciones al respecto:

Día 2:

Es sorprendente la cantidad de refresco qué hay en mi casa, todos los consumimos aunque sea a diferentes tazas, a mi madre le dura tres días una botella de medio litro pero mi padre llega a beber un litro diario, en todo caso siempre hay una porción disponible en la casa. Lo qué más me afecta es qué no puedo beberlo.

El refresco negro se ha colocado como un miembro de facto en la familia mexicana, el 90 de las familias posee una dotación constante del producto. De hecho México es el principal consumidor del refresco lo cual se  traduce en un ingreso de dos millones de pesos diarios[1], también es la segunda mayor fuente de basura en la ciudad, afortunadamente los envases suelen ser reciclables o retornables.

Día 3

Si bien pudiera ser un caso de autosugestión todo en indica qué padezco un síndrome de abstinencia a pequeña escala. Estoy teniendo problemas de sueño y concentración, además padezco de un antojo constante.

Contra la creencia popular el refresco ya no contiene azúcar refinada, con la intención de bajar los precios se utiliza un extracto de lúpulo de maíz el cual es más barato, ofrece el mismo sabor dulce y aumenta el número de calorías disponibles el único motivo por el qué nuestro organismo no vomita esta substancia el acido fosfórico o carbónico disuelto en el refresco, el cual aparte brinda una falsa sensación de ligereza a la garganta, el único motivo por el qué nos sentimos refrescados al beber es qué los ácidos disuelven la capa de grasa y mucosidad disponible en nuestro organismo.

Día 4

Estoy seguro de qué he pasado mayores periodos sin el maná que esto, pero la conciencia de qué aunque pueda no voy a consumirla me roe hasta los huesos.

Cuando se reemplazó la azúcar refinada el dinero ahorrado no afectó el precio ni las ganancias de la industria refresquera, en lugar de eso se invirtieron los ahorros en publicidad. Desde la presencia en todas las tiendas las cadenas de televisión e internet hasta colocación de productos como decoración vintage. Incluso existen tiendas especializadas en la venta de productos con la imagen del refresco.

Día 8

Estoy defecando mejor y con mayor frecuencia, no se si está relacionado con el refresco.

Conforme la dosis diaria de azúcar se reduce el cuerpo requiere menos agua para los procesos digestivos, por lo tanto los tiempos de traslado dentro de los intestinos bajan y el agua sea aprovecha para otras funciones corporales.

Día 11

Hoy entré a una tienda e instintivamente me dirigí al fondo por una botella, tuve qué regresarla.

El primer obstáculo para dejar un vicio es el habito, esto está tan arraigado en la mentalidad local qué las cadenas de tiendas y los comercios pequeños lo aprovechan en el acomodo de sus locales como ancla para otras ventas.

Día 13

Los efectos se comienzan a volver notorios en mi nariz y piel.

El aumento de agua en el organismo permite una mayor eficiencia en los sistemas sudoríparos cutáneos, eso facilita la expulsión de grasa de la piel.

Día 17

Han aparecido espinillas en otras partes de mi cuerpo, curiosamente mi nariz se sigue limpiando.

La verdad es que aquí no encontré ninguna información al respecto.

Día 33

Perdí cuatro kilogramos en un mes, el problema será seguir bajando.

Eventualmente el organismo se acostumbra y necesario buscar otras formas de desestabilización si espero perder más peso.

 

La mayoría de las cosas qué escribí el día de hoy ya las sabía antes de comenzar con mi abstencionismo, en su momento no me importaban y para ser justos siguen sin importarme, lo qué yo quería era hacer un ejercicio de autodisciplina y evaluar sus consecuencias.

No es la primera vez qué lo intento, ahora si te quieres reír puedes leer mis malas experiencias en el gimnasio.

[1] Revista del consumidor (octubre del 2015)

Religión de alto octanaje

¡Hermanos!

El hijo de Ford se aproxima, vendrá a consolarnos, lo esperamos con fe sabiendo qué el asfalto se alisará de nuevo y las grietas del concreto se llenarán,  el zumbido se escuchará por las calles y el vapor de los escapes perfumará nuestros cielos.

¡Vendrá! Traerá ambulancias para los enfermos, patrullas para los ofendidos, deportivos para nuestros jóvenes, camionetas para los granjeros, SUV para nuestras esposas, limosinas para los bendecidos y taxis para los oprimidos.

Solo nos pide fe, certeza de lo qué no se ve, conocimiento en nuestro corazón de qué el maná de alto octanaje volverá a fluir de nuestros suelos.

¡Fluirá hermanos! ¡Y cuando los vehículos vuelvan a correr por las venas de nuestro mundo los campos se reenverdecerán!  ¡Cuando los caminos recuperen su sentido, los hombres volverán a amar a su prójimo! ¡Cuando los motores vibren de nuevo el hijo de Ford vendrá!

¡Vendrá por qué su padre nos ama! El autentico Dios qué hizo a los hombres iguales al ponerlos sobre cuatro ruedas, el Dios qué acortó distancias y reunió familias, el Dios qué nos dio el Arte y la tecnología, vendrá en un modelo “T” cubierto de oro desde el cielo para bendecirnos.

¡Esperad! ¡Esperad Hermanos! Pues con los segundos se acorta el momento en qué los pedaleadores y los caminantes serán castigados por sus pecados. Los choferes heredaremos la tierra que fluirá con automóviles de todos los colores fluyendo por nuestras venas.

Es cuestión de esperar, tendremos gasolinas, puras y transparentes con su perfume almizcle. Beberemos el combustible como ahora bebemos agua y nuestros huesos se harán densos como el acero de las grúas, nuestras pieles resplandecerán cual pintura de deportivos, nuestros ojos se abrirán en la niebla como faros de halógeno y nuestras voces cantaran con el ímpetu de mil cláxones.

Tengamos fe hermanos pues el verde de los campos solo se cortará por el negro del asfalto.

Ahora hermanitos, qué alguien pase con el cenicero de las ofrendas.